¿Cúal es la verdadera función de las Fuerzas Armadas?

Por Felipe Moreno

Por tradición o historia, la función básica de todo Ejército es "la defensa nacional, en terminos de integridad territorial frente a una amenaza extranjera". Aunque en tiempos de paz se le lleguen a asignar otras funciones como las de "garantizar el orden constitucional y la de coadyuvar al orden económico y social".

El comentario anterior viene a colación luego de que, hace unos días, se suscitó en México un connato de rebelión o golpe de Estado que pudo pasar desapercibido por la época navideña y, por no tener en si nada trascendental para el país o las instituciones nacionales.

Una marcha de uniformados militares se plantó a las puertas del Senado de la República, para solicitar una serie de reformar a los códigos y ordenamientos militares, además de pedir la renuncia del secretario de la Defensa Nacional Enrique Cervantes. Un hecho que no debería sorprender a nadie y menos ser magnificado por aquellos que, seguramente, ni siquiera cumplieron con su servicio militar. Empero, en este país, donde de pronto brotan tanto expertos como resentidos, un tema tan delicado como es hablar de las Fuerzas Armadas de un país, se ha convertido en un tema de plática de banqueta, café o tertulia sin aportar mayores para beneficio para aquellos hombres que hoy solicitan un código castrense a la medida de sus muy particulares intereses o logros para una población masacrada una vez más desde el Congreso de los Estados Unidos Mexicanos con más certeros profectíles sobre sus respectivas y ya paupérrimas economías familiares.

Para entender qué está ocurriendo en México, debemos abordar este asunto de los "militares" o "Fuerzas Armadas" desde el punto de vista de las tesis internacionales que hablan del "enemigo interno" y de cómo éste concepto surge y evoluciona hasta hacerse famoso mediante la llamada "seguridad nacional". Analizar el fenómeno y evolución de las Fuerzas Armadas sin antes entender el concepto y alcance de estos elementos, hace prácticamente imposible entender lo que actualmente está ocurriendo al interior del sistema político mexicano y aún en el de otras naciones del cono sur.

La doctrina de la seguridad nacional fue toda una filosofia que se practicó al termino de la segunda guerra mundial, inventada por los Estados Unidos de Norteamérica a partir de la "guerra fría".

Estos métodos anticomunistas impuestos por el pentagono proliferaron en todos los países, sobre todo en los llamados del tercer mundo. Pero como todo en la vida deja de funcionar, estos métodos del pentagonismo tenían que fenecer, dando paso a la aparición de un concepto nuevo: La Seguridad Democrática. Esto es, a partir de los años noventa, en que los Estados Unidos deciden cambiar la estrategia. Los fracasos en Brasil y Argentina fueron los focos rojos; los avances tecnologicos acabaron con los sueños de opio que habían contruido.

Es ahí, a partir de la crisis misional en los circulos de la "Intellingentsiya" Militar, donde se debe ver el efecto hacia otra naciones del orbe que, como México, comienzan a sentir la necesidad de redimensionar el tamaño de su Ejército o Fuerzas Armadas, en un marco donde la delincuencia y el narcotráfico crecen en influencia, cantidad y eficiencia.

Se puede argumentar una o mil razones para justificar una rebelión militar o un golpe de Estado pacífico en México; la modernización de nuestras Fuerzas Armadas, hasta el contar con un Ombudsman Militar en México y decir que los ordenamientos militares datan del siglo XIX o de mucho tiempo atrás, donde la fuerza substituía todo derecho. Se puede, en fin, decir misa.

Empero, es cierto, a pesar de que todos los generalatos en el mundo son prácticamente obsoletos, existe una ley no escrita en todos los Ejércitos, donde ninguno de sus integrantes puede mandarse a si mismo y menos atentar contra la estructura militar. Se puede hablar de injustica, falta de respeto de los grados superiores a los inferiores, arbitrariedad o incluso crueldad hacia este tipo de seres humanos. Todo puede ser cierto. Empero,  sólo una cosa es cuestionable en todo esto, el que un grupo de soldados violenten el Estado de Derecho y rompan el único juramento que se les pidió cuando ingresaron a las Fuerzas Armadas de México: su compromiso de lealtad para con la patria y sus instituciones. 

Donde los terrenos de la Lealtad, principio y fin de los ejércitos en el mundo, un grupo de militares que deciden realizar una manifestación, rompiendo todo protocolo, para atentar contra la estructura militar, ¿serán sujetos de fiar para las instituciones nacionales?

Si su asunto es laboral, como se ve, este grupo de inconformes debió acudir antes que al Senado de la República, a la STPS y no pedirle al Congreso de la Unión que "legislace" sobre el apartado C del Artículo 123, para hacer de los miembros del Ejército obreros o empleados sujetos a un patrón y no como hasta ahora: Soldados al servicio de las instituciones nacionales y la defensa de nuestro territorio ante una amenaza extranjera.

Luego entonces, cabe derogar el fuero de guerra y otros ordenamientos militares. O será que nuestros soldados ya no están capacitados para defender con las armas nacionales el territorio nacional y debe tratárseles a partir de ahora como si fueran señoritas y candidatas a ingresar en un convento.

Sin duda, este tema de las Fuerzas Armadas todavía dará mucho de que hablar. Y, podrá seguir siendo tema de miles de debates, lo único que no cabe es una cosa, que se pretenda dar cabida en esas filas a la deslealtad, la cobardía y la tibieza. El fin único de todo Ejército en el mundo es estar capacitado para una guerra, o sea para matar, así sea en el mismo nombre de la defensa de la soberanía nacional.

O ¿será que nuestro Ejército Mexicano sólo debe estar capacitado para desfilar los 16 de setiembre de cada año?