














(Domingo 25 de Febrero de 2007) Así se reprodujo en La Prensa de Honduras el 14 - II - 07
(Pagaré internacional) El Gobierno de Honduras comienza...
El pasado 11 de Febrero del presente año advertimos sobre la posible implicación del gobierno de Honduras en un pleito suscitado entre particulares. No somos adivinos ni clarividentes, sin embargo así ocurrió. El caso del avión GRUMMAN G II 59, seguirá siendo nota internacional. No sólo por el misterio que nunca fue aclarado del todo, sino por el mismo interes y la prisa del gobierno para quedárselo y posteriormente venderlo. Para ello hubo atropellos que hicieron de lado todos los alegatos jurídicos, aún se puso en duda la fe notarial otorgada por el abogado y notario German Leitzelar, uno de los hombres más distinguidos y serios de Honduras. Nadie entiende y menos comprende cómo es que se puso en duda la fe pública que hizo Leitzelar sobre la documentación presentada para solicitar "la auténtica" ante las autoridades hondureñas.
Finalmente el asunto del GRUMMAN G II 59 llegó donde debía llegar: La Corte Internacional, pues fue violado y nunca escuchado el derecho de petición y reclamo del legítimo poseedor de un pagaré internacional, cuyo título prendario era un avión con matrícula expedida por el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos. La matrícula XP JPL serie 10, ampara a una aeronave para sobrevolar únicamente sobre territorio mexicano.
No es cuestión de orgullo o de buena fe. Nada tiene que ver el caso del GRUMMAN G II 59 con cuestiones personales o sentimentales; en materia de derecho los supuestos morales o las declaraciones de tipo político salen sobrando. Así también los juicios de valor descargados al calor de los efectos mediáticos. Son sólo desafortunadas declaraciones de banqueta que no pueden llegar a tapar el sol con un dedo. En los terrenos de la ley y la justicia, tal como es y debe entenderse este asunto, sólo son válidas las pruebas, los documentos capaces de fundamentar y sustentar un alegato judicial. La negativa u orden para descalificar o aceptar las pruebas en un caso concreto, siempre tendrán la oportunidad de ser replanteadas ante un órgano o instancia superior, nadie tiene el derecho absoluto para pisotear el derecho de un particular y menos pasar por alto a la doctrina en materia internacional.
En el caso de la subasta organizada por la empresa CSW Marketing Group, sobre la aeronave GRUMMAN G II 59, realizada los pasados 12 y 13 de febrero, vía Internet, el problema no radica en la validez o invalidez de la operación comercial que se adjudicó la empresa CASHMAN, quien ofertó 736 mil dólares, americanos. Ni CSW Marketing Group y menos CASHMAN, tienen participación en el asunto jurídico - mercantil que pesa sobre el GRUMMAN G II 59 y que ahora será sujeto y materia ante los tribunales internacionales. Ambos son terceros de buena fe, amparados por todas las leyes, tanto locales como internacionales.
El problema lo tiene el gobierno de Manuel Zelaya. El Presidente de Honduras nunca quiso entender o ver la trascendencia que acarrearía a su administración el soslayar una serie de hechos documentados y concretos que advertían sobre las posibles irregularidades que envolvían a la subasta del avión GRUMMAN G II 59. Entre ellas un juicio radicado en México por la vía mercantil para recuperar el avión -prenda en garantía mercantil- o la devolución de la suma de 950 mil dólares, un compromiso contraído entre el señor Mario Alberto Andrade Mora y su acreedor Omar Mercado López. La cerrazón del mandatario hondureño, poseedor de todas las verdades en Honduras, su limitado territorio, ha provocado que, a partir de ahora, el asunto entre en los terrenos del derecho internacional público, la vía diplomática y el mismo derecho consular. Incluso como tema generador de jurisprudencia en materia mercantil internacional sobre bienes muebles. Hoy fue un avión, mañana puede ser un barco o cualesquier mueble cuyo precio sea atractivo para subastarle.
El expediente para documentar la demanda en contra del Estado de Honduras contiene varios legajos, una extensa lista de leyes, tratados y acuerdos avalados ante el Tribunal Internacional de La Haya, donde se han comprometido en materia de derecho internacional la mayoría de las naciones del mundo. Hacer del derecho el único elemento en toda disputa; sea ésta de carácter público o privado, es un imperativo fundamental para las naciones que conforman el plano mundial.
El caso del GRUMMAN G II 59, es un asunto que pudiera llegar a desembocar en consecuencias penales. Pero más allá de dichos supuestos, es un hecho que afectará de manera directa el patrimonio de los Hondureños, toda vez que se ha calculado la suma de cinco millones de dólares, americanos, como pago e indemnización por los derechos conculcados al legítimo propietario de una prenda mercantil amparada en un pagaré internacional, cuya suma asciende a 950 000 dólares, americanos.
Cabe aclarar que los derechos de un particular, en el caso de un juicio mercantil, no prescriben ni desaparecen mediante una subasta. El avión fue rematado, pero ese remate no modifica la esencia ni la naturaleza del pagaré que compromete al bien mueble puesto en garantía. El avión, es cien por ciento incautable en cualquier parte del mundo.
Sin duda, el Gobierno de Honduras se metió en honduras. Manuel
Zelaya, su Presidente de la República, se complicó la existencia.
Ahora tendrá que destinar más recursos para su defensa en
las cortes internacionales. "Le saldrá más caro el caldo
que las albóndigas". La repartición de los 736 mil dólares,
entre las instituciones que participaron en el asunto del GRUMMAN G II 59,
el llamado avión misterioso, será uno más de los errores
que tendrá que pagar el sufrido pueblo hondureño, debido a
las malas decisiones tomadas por sus gobernantes.
El caso llevará tiempo y costará mucho dinero en las cortes
internacionales, generará demasiados gastos, más que los miles
de dólares que dejó la pasada subasta organizada por Internet.
Un problema que se pudo evitar con tan sólo estudiar el expediente
y dejarse de hacer comentarios y declaraciones sin fundamento. Más
aún, presuponiendo la existencia de todos los elementos a la mano,
los que fueron proporcionados de manera "extra oficial", y la
documental pública que se hizo del evento en los medios locales e
internacionales.
La venta de la aeronave no se detuvo, parecía haber prisa por deshacerse de ella. El soslayar una demanda de carácter mercantil en el territorio de los Estados Unidos Mexicanos, ha provocado la reacción lógica de una de las partes en el conflicto. Ahora todo es materia en el contexto internacional, donde el máximo tribunal internacional habrá de dictaminar y dictar la última palabra. Los hondureños, que no el gobierno de Honduras, pueden llegar a perder 5 millones de dólares, más los gastos que se acumule al paso del tiempo.
El misterio del GRUMMAN G II 59 seguirá costando mucho dinero y muchos dolores de cabeza al gobierno de Manuel Zelaya, aunque él no lo crea. Le seguiremos informando sobre este tema, el cual parece tener más fondo que forma. Por ahora esperemos a ver que pasa el próximo 2 de marzo, día en que la aeronave abandone el territorio hondureño.