REPORTAJE GRUMMAN G-II 59

El gobierno de Honduras comienza a patinar

(Viernes 16 de Febrero de 2007) (PAGARE)

Por Felipe Moreno

El territorio de Honduras, una extensión de 112,492 kilómetros cuadrados, parece haber comenzado a sufrir los efectos provocados por las alteraciones en la biósfera. Acostumbrada a tener un clima promedio entre los 24.7 grados centígrados, temperatura adecuada para la vida humana, ha recibido en éstos días la visita de un frente frío proveniente del norte que ha golpeado y atravesado los muros y paredes de los principales edificios de gobierno.
El territorio de Honduras asemeja una gran capa de hielo, cuya superficie ha comenzado a transformarse en una gran pista de patinaje que pudiera ser la envidia de cualquier país sede en los famosos juegos de invierno. Y es que, a raíz del caso Grumman G II 59, subastado los pasados días 12 y 13 de febrero, la lluvia de declaraciones se han dado a los más altos niveles de gobierno, léase Manuel Zalaya, Presidente de la República de Honduras. Las aseveraciones del Primer mandatario han comenzado a deslavarse o de plano caer por su propio peso. Ya, en entregas anteriores, habíamos advertido de las ligerezas cometidas por Manuel Zelaya para justificar la venta -mediante subasta- de un avión Grumman G II 59, que en tiempo y forma fue debidamente reclamado por su legítimo propietario, el señor Omar Mercado López, un particular cuya nacionalidad es mexicana.
A raíz del reportaje que de ésta columna decidió publicar el periódico La Prensa en Honduras el pasado 14 de febrero, comenzaron los descalificativos, las trivialidades, el ocultamiento de archivos en Internet; en pocas palabras, se sintió la presión y censura que aún existe en ciertas regiones de nuestra América, donde pareciera que no se han superado los viejos vicios y prácticas que atentan no sólo contra la libertad de expresión, pues éstas llegan a tocar incluso la misma libertad de pensamiento.
Las acciones para desviar el caso del avión Grumman G II 59, iniciaron desde el mismo momento en que la noticia publicada en el periódico La Prensa, salió de sus rotativas y se difundió simultáneamente a través de su página en Internet. El mismo Presidente de la República Hondureña, para justificar la subasta, hizo una serie de declaraciones de banqueta, donde llegó a exponer una serie de dichos no comprobados por autoridad alguna. La llegada del avión y su misterioso objetivo están por convertirse en inventario o tema permanente dentro de la agenda nacional del gobierno hondureño.
No se ha demostrado que sea dudoso el origen del Grumman G II 59, que aterrizó en el aeropuerto de Toncontín el 24 de febrero del año pasado. Su verdad sigue siendo un misterio para los hondureños, un pueblo que tendrá que pagar, una vez más, los errores y descuidos de sus gobernantes dada la demanda internacional que presentarán los dueños legítimos de la prenda que ampara un compromiso comercial por 900,000.00 dólares.
En poder de ésta columna se encuentran los archivos y documentos que sostienen una verdad sobre el "misterioso avión" Grummann G II 59. No poseemos toda la verdad sobre el aparato, pero si aquella que habla de un compromiso contraído entre particulares y que a partir de ahora será la defensa de un ciudadano mexicano en contra del Estado de Honduras. Dicha demanda será, mínimo, por unos cinco millones de dólares.
Sobre el Grumman G II 59 nunca se encontró ilícito, no puede haberlo donde jamás lo hubo. No todo lo que brilla es oro, dice el refrán; no todo lo que se mira blanco tiene que ser coca necesariamente. No podemos ni debemos caer en ese tipo de conclusiones o ligerezas. Presentemos los hechos.
El problema del Grumman G II 59 está radicado en los tribunales mexicanos, se trata del incumplimiento de una obligación mercantil o la entrega de la prenda en cuestión. Existe copia única del pagaré internacional que firmaron y aceptaron las partes. Un documento como muchos otros que las instancias judiciales del Estado de Honduras decidieron ignorar, a pesar de contar con la fe pública del prestigiado abogado y notario German Edgardo Leitzelar Vidaurreta.
A más de un año de la llegada del Grumman y su posterior venta mediante subasta, las especulaciones y los comentarios no se detienen en Honduras. Siguen siendo nota, tinta, papel, ondas hertzianas e imagen. En ese mar "congelado" de comentarios, los funcionarios del gobierno de Manuel Zelaya han comenzado a patinar. Desmienten las versiones emitidas recientemente por su propio Presidente, o bien caen literalmente en los terrenos y llanos en la búsqueda de uno o dos "chivos expiatorios". Ahora se dice en Honduras que: "el titular de Aeronáutica Civil, Guillermo Seaman, ocultó información a la Fiscalía contra el Crimen Organizado en relación a la llegada del misterioso jet al país, el cual ya fue subastado". Nada hay respecto de las aseveraciones del presidente de la República, Manuel Zelaya, quien declaró que la llegada del jet el pasado 24 de febrero de 2006, hayan sido "un intento fallido del narcotráfico y que la aeronave ya había aterrizado en varias ocasiones en Toncontín".
Más aún, por si al horno le faltara combustible, el fiscal general Leónidas Rosa Bautista y el fiscal contra el Crimen Organizado Neldin Fúnez en conferencia de prensa aseguraron desconocer que el jet hubiera aterrizado varias veces en dicho aeropuerto. Seaman ya había rendido una declaración ante la Fiscalía y no informó a fiscales que el jet tenía antecedentes de aterrizaje en Toncontín, expresó el fiscal. Además, la Fiscalía le pidió informes por escrito y no respondió sobre este particular. Rosa Bautista expresó que el mandatario pudo conocer esta versión por informes que le proporcionó Aeronáutica. Luego entonces, el Presidente Manuel Zelaya fue víctima o traicionado por su gente.
Los fiscales descartaron que existieran indicios de que la aeronave transportaba droga, ya que el aparato fue inspeccionado por los perros policías. Sobre este caso la Fiscalía contra el Crimen Organizado investiga tres delitos: narcotráfico, lavado de activos y tráfico de personas.
Según investigaciones documentadas en éste mismo espacio, el jet es la prenda de garantía de un préstamo de 900 mil dólares y para no cumplirse el trato, el avión fue enviado al Honduras por instrucción expresa de Mario Andrade Mora para evitar que le fuera embargado. Pero esa es ya parte de otra historia que estamos investigando.
La empresa de EUA Cashman Equipment Corporation ofertó los 736 mil dólares, 14 millones de lempiras al cambio del pasado 14 de febrero, en la subasta pública que se realizo del misterioso jet por Internet. Habrá que ver si la postura se sostiene y se cierra el trato, cuyo límite es el próximo 23 de febrero. De no ser así, estaríamos en posibilidad de abrir y sostener otra investigación periodística para descubrir lo que parece ser una bien detallada y maquinada maniobra comercial para hacerse de dinero, sin cometer grandes ilícitos. Al menos no perseguidos en el orden internacional y "avalados" -sin consetimiento ni autorización- en marcas de reconocido prestigio, honorabilidad y seriedad, como pudiera ser en este caso la participación de CWS Marketing Group. líder en la materia dentro del contexto mundial.
Las especulaciones sobre dicha prenda mercantil a favor del señor Omar Mercado López pronto entrarán en los terrenos del derecho internacional público, toda vez que la demanda de origen mercantil presentada y documentada ante los juzgados mexicanos y sus equivalentes en Honduras, haga entrar en contacto a las cancillerías de México y Honduras.
El asunto del Grumman G II 59 no es un misterio, tampoco es un delito relacionado con el narcotráfico o el crimen organizado. Lo que debe quedar bien claro es que se trata de todo un entramado mercantil, bien pensado y estructurado, para timar a un particular poniéndolo en contra del Estado hondureño. Las desviaciones del caso, los rumores, las hipótesis y las mismas historias que han venido hilvanándose han contribuido al ruido que impide oír y ver las cosas con la debida frialdad y objetividad.
El giro del asunto es mercantil, se trata de una prenda otorgada como garantía para cubrir un adeudo de 900, 000.00 dólares a favor de Omar Mercado López.
El gobierno de Honduras sólo tiene una obligación, ésta vez carece de derechos, esos derechos sólo los tiene el pueblo hondureño. Saber la verdad y toda la verdad sobre el Grumman G II 59, que seguramente les seguirá costando. Más todavía por la demanda que pronto entrará a las cortes internacionales y cuya suma reclamada asciende a los cinco millones de dólares. Todas las Lempiras del mundo. Ya basta de patinajes.

 

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