El mito de…"la reforma del Estado" sólo es saliva y Bacanora
(Domingo 6 de mayo de 2007)

Por Felipe Moreno

Antes de cualquier intento por cambiar o reformar las estructuras de una nación es necesario contar con un conocimiento profundo de la sociedad y sus principales necesidades jurídicas, políticas y sociales. Reestructurar al Estado con saliva y un poco de "Bacanora" puede ser una aventura peligrosa. No se puede partir en dicha odisea de supuestas necesidades sociales que únicamente obedecen al interés de localizados grupos o partidos políticos. El concepto de Estado, por sí mismo, rebasa cualquier esbozo o "comisión" creada ex profeso. El Estado Mexicano somos todos, no sólo los que habitan o cobran en las Cámaras. Es la sociedad mexicana, organizada en sus planos jurídico, político y social, aún más allá en el extranjero.
Hablar de reformar, en estos momentos, es no entender y menos comprender los acontecimientos que a diario se suceden en el conglomerado social. Como idea, como pretexto y como objetivo político, la medida es perfecta; más si desde ahora alguien estuviera buscando la silla presidencial en el 2012. Si es por ese lado, todo es perfecto, incluso hasta en los tiempos. Ni Carlos Salinas de Gortari, el padre de los tecnócratas que ahora nos gobiernan, hubiera resultado ser mejor planeador.
Recién se instaló en México, dentro de las instalaciones del Palacio de Minería, la pomposa y ostentosa comisión para la supuesta "reforma del Estado". Después de los acostumbrados discursos, que duraron poco más de 60 minutos, se abrió un paréntesis de 12 meses para analizar sus primeros resultados. La idea que contiene dicha comisión, nada tiene que ver con el Estado Mexicano, y menos con sus elementos. Se trata, únicamente, de otra revolcada a nuestras leyes electorales, para quedar igual o peor que antes, con menos credibilidad en nuestras instituciones. No sólo es la ignorancia jurídica de nuestros actuales legisladores lo que la detiene, ninguno de ellos tiene altura o estatura de estadista, menos aún con un carácter colectivo. Con trabajo y saben hablar muchos de nuestros legisladores. El órgano promotor de la supuesta "reforma del Estado", es algo más parecido a un circo, donde priístas, panistas y perredistas harán que aborte todo aquello que no vaya o ajuste a sus intereses particulares o de grupo. La ambición y el hambre de poder, son las principales limitaciones.
El poder no se comparte, esa es una ley inconmutable. El Estado actual, que no el estado de las cosas o las cámaras, es un Estado donde sus bases jurídicas ya no corresponden con la realidad política del momento. Los partidos y las agrupaciones políticas se han convertido en un lastre que arrasa y atrasa a la nación. La "partidocracia" debe perder terreno. Y es que, más de un partido político ha traicionado sus ideales y por tanto a dañado a la nación entera. Sobre todo aquel instituto político que -por más de 70 años- vendió la idea de la justicia social y los principales ideales de una revolución, una epopeya que día a día se hace más volátil, más inexistente.
El Estado Mexicano y sus llamadas instituciones carecen de lo más elemental; hoy ninguna de ellas tiene la más mínima credibilidad. No obedecen al momento actual y menos cuando una o más pretenden sobresalir socavando el poco prestigio o credibilidad de otras. Léase en este contexto la pugna entre senadores y diputados para ver cual de los dos grupos es más servil o más dócil para obedecer los designios, órdenes y mandatos que vienen del titular del poder ejecutivo.
Las instituciones nacionales, principalmente las Cámaras -Diputados y Senadores- no obedecen a su momento histórico. Por un lado camina la sociedad, por otro muy distante y en sentido opuesto, caminan las llamadas instituciones nacionales. El desfase entre gobierno y sociedad, día a día se quebranta. Por encima del gobierno y sus instituciones reina el desorden y el crimen organizado y, cuando éste no es el caso, su lugar lo ocupa Televisa o los miembros del Ejército Negro con sus puntadas. ¿Quién entonces manda o gobierna en México? ¿Será cierto que estamos en manos de la telecracia?
Sobre ese México, esa realidad que se pretende reordenar, mucho hay que comentar, mucho que decir, mucho que hacer, pero sin discursos, sin actos faraónicos, sólo útiles para la creación de "elefantes blancos", cuyo único objeto es el ir haciendo camino hacia un objetivo personal o de grupo, como es la soterrada búsqueda que desde ahora se está haciendo de la Banda Presidencial en el 2012, donde juventud y senectud habrán de tener una cita fatal. O nace el nuevo Estado con sus nuevas reglas o permanece el Estado actual, sólo remozado.
La lucha hacia el 2012 es generacional, donde obviamente la juventud jamás volverá sus ojos al pasado. La desaparición del PRI está más que anunciada. La juventud ni irá hacia grupos o partidos que hoy han traicionado o aniquilado todas sus ideologías.
Que otros torpes se crean el mito escondido en la supuesta comisión para la "reforma del Estado". Simplemente se trata de otra medida más de corte electorero y, sobre todo desesperada.