El títere no sabe gobernar, menos sus marionetas
(Lunes 18 de Junio 2007)
Dentro de cien años
estaremos en el mismo punto cardinal; obvio, si antes no termina con la
raza humana el cambio climático. La agresión a la naturaleza
continúa de una manera irracional, salvaje, realmente estúpida
por los países industrializados..
Hace 200 años -1810- los criollos, los hijos de españoles nacidos
fuera de la península ibérica, decidieron luchar por sus derechos
políticos, dio inicio así una lucha armada que no pretendía
romper los lazos en definitiva con la Corona Española. Su madre patria.
La Independencia de México, como se le llama ahora, fue la consecuencia
lógica de una revolución que poco a poco terminó por
decapitar a los hombres que le dieron inicio.
México es todavía una nación joven cuyos antecedentes
democráticos contrastan con los de
los países demócratas del viejo continente, donde sus regímenes
gubernamentales sobrepasan con facilidad los 500 años de vida y constantes
luchas entre izquierdas y derechas. Sin que nadie se sobresalte.
En los últimos cien años las instituciones políticas
de México han tenido una evolución constante, pero limitada;
aunque se sienta o se vea que las instituciones se vean mucho más libres
y autónomas, no están del todo alejadas de la influencia de
los poderes fácticos, los compromisos y los grilletes impuestos por
los fuertes intereses. Nuestra democracia sigue siendo inducida, manipulada
y controlada. Los avances en materia político - electoral en México
siempre sugieren y recomiendan una permanente enmienda al marco legal y político,
para así seguir sosteniendo a un régimen político y una
sola forma de gobierno siempre acorde o similar a los intereses del amo del
norte, la nación más poderosa sobre el planeta, la misma que
decidió colgar a Sadam Hussein y que muy pronto decidirá la
muerte de los narcotraficantes mexicanos.
Somos una nación joven a la cual se le impuso ese grillete desde 1847,
cuando incluso llegó a ondear en el asta de Palacio Nacional la bandera
de las barras y las estrellas. Entonces no eran tantas rayas como ahora se
anota y donde muchos malos mexicanos hoy exigen un lugar para México,
sin saber que los Estados Unidos de Norteamérica nos
quieren sumisos y entregados, pero jamás asociados.
La sumisión de los gobiernos de México al imperio norteamericano
siempre ha sido de facto, más no de jure, aún con el PRI en
la Presidencia de México. Siempre hemos estado sujetos a los caprichos
e intereses de un pueblo que se dice civilizado, pero que todos los días
se comporta peor que los mongoles u otra nación mucho más salvaje.
Durante los últimos cien años, después de una Revolución
patrocinada por los mismos "gringos", México encontró
una fórmula que le permitió crecer y desarrollarse durante las
tres cuartas partes de la última centuria. Donde
nacieron y crecieron muchas fortunas, las mismas que hoy se cobijan y se solapan
al amparo de los herederos e integrantes directos de la oligarquía
mexicana.
Al amparo de gobiernos sumisos y altamente corruptos, crecieron y se desarrollaron
nuevos ricos: banqueros, comerciantes, empresarios, curas y curatos que hoy
incluso hacen política a los cuatro vientos. Todo eso tenía
que suceder, hasta reventar, para dar paso a la creación e implantación
de un nuevo régimen político. No es casualidad que hoy se
intente promover una "Reforma del Estado", no sería lógica,
si no estuvieran en peligro sus intereses, o dicho en otros términos,
su misma sobrevivencia en los presupuestos nacionales.
Empero, la nación mexicana, al igual que lo hizo hace cien o doscientos
años, hoy exige una renovación de sus instituciones políticas,
pero no inducida o manipulada. Más aún, pide un cambio generacional,
donde los hombres y las mujeres en el gobierno y todos los demás órdenes
de la vida nacional ya no sean los mismos o las mismas de siempre. Un cúmulo
de mentirosos o fracasados. Sabemos que no podemos pedir su desaparición
física, pero si podemos promover su erradicación de la vida
pública de México, muchos los quieren fuera del espectro político.otros
en el panteón ¿Que le pueden decir a México personas
sexagenarias que se han pasado los últimos 30 años medrando
del presupuesto nacional? Sus obsoletas ideas y su discurso desgastado ya
no pueden engañar a un país donde el último de los bastiones
del engaño y la manipulación perdió
la batalla en contra del aborto. Los solapadores del pecado original,
han perdido toda su fuerza. Ya nadie les teme y menos los respeta.
El México que viene, el de la tercera centuria, es un México
donde las nuevas tecnologías marcarán el paso, se caerán
las caretas de los engañadores; el Internet dará línea
y orientará la vida social y política de México. Los
viejos de hoy, los políticos sexagenarios que todavía ocupan
grandes espacios en los medios tradicionales gracias al presupuesto gubernamental,
son entes caducos, son momias que nada le dicen a un país donde la
media nacional no supera la edad de los 35 años. Son buitres del pasado
que han engordado a base de carroña. Más aún, cuando
todo mundo sabe que para sobrevivir en la política han llegado a traicionar
sus ideales y principios, se
han vendido públicamente con tal de sobrevivir dentro de los presupuestos
del gobierno.
El México de la tercera centuria, donde el proyecto 2030 se presenta
con bombo y platillo, todavía deberá superar los vientos huracanados,
donde las dos fuerzas o corrientes de la política de México,
habrán de chocar pues no se pondrán de acuerdo. Hasta el momento
se sabe y se intuye que su fuerza será devastadora conforme vaya acercándose
el año 2012. Una fecha que, de hecho, motiva rumores y comentarios
sobre el final feliz de la Presidencia de México 2006 - 2012. Al parecer,
para muchos mexicanos, no funcionó el títere, mucho menos sus
marionetas. Algunas de ellas pierden totalmente el control, no se sostienen
en dos patas, parecen tener rotos los hilos; se caen y se tropiezan, llegan
a invadir otras zonas no autorizadas en el gran escenario nacional.
El oficioso Secretario del Trabajo Javier Lozano "Alarcón"
cree estar en las épocas en que mandó en la SCT, durante el
gobierno de Ernesto Zedillo, ahora pretende darle clases al mismo Presidente
de la República.
Nos encontramos en un punto cardinal, donde impera la ligereza y el desorden
en todos los rubros de la política nacional, donde la improvisación,
la falta de ideas y programas es una constante. Nadie tiene idea de qué
hacer en el gobierno, ni por donde comenzar. En la Ciudad de México
se siente el recuerdo de la pasada pareja presidencial, ahí está
Mariana Prats para recordárnoslo. Sin duda Marcelo Ebrard soslaya el
hecho de que el poder no se comparte y menos con la costilla falsa. En el
contexto nacional, persisten los tumbos, se gobierna mediante caprichos y
ocurrencias. La política del miedo no funcionó, el ejército
en las calles ha sido un rotundo fracaso; el Estado Mayor Presidencial fue
reducido a un grupo de miserables granaderos y golpeadores. Los
malos gobernadores se ríen del Presidente. Con el PRI en el gobierno
no se permitía la destrucción de la economía y la paz
social de ningún Estado, con el PAN en el gobierno no sólo no
caen los malos gobernadores, el Presidente de la República los visita
y felicita.
Los mexicanos nos encontramos en tierra de nadie, donde incluso el crimen
organizado hoy exige su parte en el co-gobierno con los Estados Unidos de
Norteamérica. El títere no puede, no sabe gobernar y menos sus
marionetas.