El títere no sabe gobernar, menos sus marionetas

(Lunes 18 de Junio 2007)

Por Felipe Moreno

Dentro de cien años estaremos en el mismo punto cardinal; obvio, si antes no termina con la raza humana el cambio climático. La agresión a la naturaleza continúa de una manera irracional, salvaje, realmente estúpida por los países industrializados..
Hace 200 años -1810- los criollos, los hijos de españoles nacidos fuera de la península ibérica, decidieron luchar por sus derechos políticos, dio inicio así una lucha armada que no pretendía romper los lazos en definitiva con la Corona Española. Su madre patria. La Independencia de México, como se le llama ahora, fue la consecuencia lógica de una revolución que poco a poco terminó por decapitar a los hombres que le dieron inicio.
México es todavía una nación joven cuyos antecedentes democráticos contrastan con los de los países demócratas del viejo continente, donde sus regímenes gubernamentales sobrepasan con facilidad los 500 años de vida y constantes luchas entre izquierdas y derechas. Sin que nadie se sobresalte.
En los últimos cien años las instituciones políticas de México han tenido una evolución constante, pero limitada; aunque se sienta o se vea que las instituciones se vean mucho más libres y autónomas, no están del todo alejadas de la influencia de los poderes fácticos, los compromisos y los grilletes impuestos por los fuertes intereses. Nuestra democracia sigue siendo inducida, manipulada y controlada. Los avances en materia político - electoral en México siempre sugieren y recomiendan una permanente enmienda al marco legal y político, para así seguir sosteniendo a un régimen político y una sola forma de gobierno siempre acorde o similar a los intereses del amo del norte, la nación más poderosa sobre el planeta, la misma que decidió colgar a Sadam Hussein y que muy pronto decidirá la muerte de los narcotraficantes mexicanos.
Somos una nación joven a la cual se le impuso ese grillete desde 1847, cuando incluso llegó a ondear en el asta de Palacio Nacional la bandera de las barras y las estrellas. Entonces no eran tantas rayas como ahora se anota y donde muchos malos mexicanos hoy exigen un lugar para México, sin saber que los Estados Unidos de Norteamérica nos quieren sumisos y entregados, pero jamás asociados.
La sumisión de los gobiernos de México al imperio norteamericano siempre ha sido de facto, más no de jure, aún con el PRI en la Presidencia de México. Siempre hemos estado sujetos a los caprichos e intereses de un pueblo que se dice civilizado, pero que todos los días se comporta peor que los mongoles u otra nación mucho más salvaje.
Durante los últimos cien años, después de una Revolución patrocinada por los mismos "gringos", México encontró una fórmula que le permitió crecer y desarrollarse durante las tres cuartas partes de la última centuria. Donde nacieron y crecieron muchas fortunas, las mismas que hoy se cobijan y se solapan al amparo de los herederos e integrantes directos de la oligarquía mexicana.
Al amparo de gobiernos sumisos y altamente corruptos, crecieron y se desarrollaron nuevos ricos: banqueros, comerciantes, empresarios, curas y curatos que hoy incluso hacen política a los cuatro vientos. Todo eso tenía que suceder, hasta reventar, para dar paso a la creación e implantación de un nuevo régimen político. No es casualidad que hoy se intente promover una "Reforma del Estado", no sería lógica, si no estuvieran en peligro sus intereses, o dicho en otros términos, su misma sobrevivencia en los presupuestos nacionales.
Empero, la nación mexicana, al igual que lo hizo hace cien o doscientos años, hoy exige una renovación de sus instituciones políticas, pero no inducida o manipulada. Más aún, pide un cambio generacional, donde los hombres y las mujeres en el gobierno y todos los demás órdenes de la vida nacional ya no sean los mismos o las mismas de siempre. Un cúmulo de mentirosos o fracasados. Sabemos que no podemos pedir su desaparición física, pero si podemos promover su erradicación de la vida pública de México, muchos los quieren fuera del espectro político.otros en el panteón ¿Que le pueden decir a México personas sexagenarias que se han pasado los últimos 30 años medrando del presupuesto nacional? Sus obsoletas ideas y su discurso desgastado ya no pueden engañar a un país donde el último de los bastiones del engaño y la manipulación perdió la batalla en contra del aborto. Los solapadores del pecado original, han perdido toda su fuerza. Ya nadie les teme y menos los respeta.
El México que viene, el de la tercera centuria, es un México donde las nuevas tecnologías marcarán el paso, se caerán las caretas de los engañadores; el Internet dará línea y orientará la vida social y política de México. Los viejos de hoy, los políticos sexagenarios que todavía ocupan grandes espacios en los medios tradicionales gracias al presupuesto gubernamental, son entes caducos, son momias que nada le dicen a un país donde la media nacional no supera la edad de los 35 años. Son buitres del pasado que han engordado a base de carroña. Más aún, cuando todo mundo sabe que para sobrevivir en la política han llegado a traicionar sus ideales y principios, se han vendido públicamente con tal de sobrevivir dentro de los presupuestos del gobierno.
El México de la tercera centuria, donde el proyecto 2030 se presenta con bombo y platillo, todavía deberá superar los vientos huracanados, donde las dos fuerzas o corrientes de la política de México, habrán de chocar pues no se pondrán de acuerdo. Hasta el momento se sabe y se intuye que su fuerza será devastadora conforme vaya acercándose el año 2012. Una fecha que, de hecho, motiva rumores y comentarios sobre el final feliz de la Presidencia de México 2006 - 2012. Al parecer, para muchos mexicanos, no funcionó el títere, mucho menos sus marionetas. Algunas de ellas pierden totalmente el control, no se sostienen en dos patas, parecen tener rotos los hilos; se caen y se tropiezan, llegan a invadir otras zonas no autorizadas en el gran escenario nacional. El oficioso Secretario del Trabajo Javier Lozano "Alarcón" cree estar en las épocas en que mandó en la SCT, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, ahora pretende darle clases al mismo Presidente de la República.
Nos encontramos en un punto cardinal, donde impera la ligereza y el desorden en todos los rubros de la política nacional, donde la improvisación, la falta de ideas y programas es una constante. Nadie tiene idea de qué hacer en el gobierno, ni por donde comenzar. En la Ciudad de México se siente el recuerdo de la pasada pareja presidencial, ahí está Mariana Prats para recordárnoslo. Sin duda Marcelo Ebrard soslaya el hecho de que el poder no se comparte y menos con la costilla falsa. En el contexto nacional, persisten los tumbos, se gobierna mediante caprichos y ocurrencias. La política del miedo no funcionó, el ejército en las calles ha sido un rotundo fracaso; el Estado Mayor Presidencial fue reducido a un grupo de miserables granaderos y golpeadores. Los malos gobernadores se ríen del Presidente. Con el PRI en el gobierno no se permitía la destrucción de la economía y la paz social de ningún Estado, con el PAN en el gobierno no sólo no caen los malos gobernadores, el Presidente de la República los visita y felicita.
Los mexicanos nos encontramos en tierra de nadie, donde incluso el crimen organizado hoy exige su parte en el co-gobierno con los Estados Unidos de Norteamérica. El títere no puede, no sabe gobernar y menos sus marionetas.