Fidel Herrera Beltrán, Presidente del CEN del PRI
(Sàbado 21 de Noviembre de 2009)
A partir de ahora y hasta enero o febrero del 2012,
los temas relacionados con el bicentenario serán recurrentes. Por tanto,
el reencuentro con la historia bien pudiera servir de escenario para dar sustento
o fortalecer una que otra tesis polìtica, donde los nombres del veracruzano
Fidel Herrera Beltrán y la tlaxcalteca Beatriz Elena Paredes Rangel
pueden convertirse o situarse en el epicentro de una gran conspiración
político - electoral. Y, entiéndase bien, no se trata de ninguna
alianza entre estos dos políticos mexicanos hacia las elecciones presidenciales
del año 2012, el hecho concreto por venir u ocurrir, tiene que ver
con todo aquello donde el Partido Acción Nacional es totalmente inexistente
desde el aspecto político electoral. Acción Nacional jamás
ha permeado o tenido presencia en el llamado campo mexicano. Más aun,
recuérdese que es Veracruz, cada 15 de enero, donde se celebra, año
con año, la ley agraria de 1915; un evento que seguramente esta vez
marcará, a partir del ya cercano 2010, las aspiraciones presidenciales
del gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, mismas que terminarán
o culminarán -sin duda- en la presidencia del Comité Ejecutivo
Nacional del Partido Revolucionario Institucional para el periodo 2011 a 2014.
El PRI, siempre se ha dicho, es un partido con historia,
pero sin memoria. Más todavía, con capacidad para borrarla o
manipularla a favor o en contra, según convenga a sus intereses, una
prueba reciente, quizá la última de ellas, fue el olvido de
los recortes al gasto corriente en el último presupuesto federal que
usaron como señuelo o engaño los diputados federales Sebastián
Lerdo de Tejada y David Penchina, para así negociar o engañar
a plenitud al jefe de las instituciones nacionales con ese cuento. Huelga
decir, en estos momentos, que el partido Acción Nacional siempre fue
o debió ser un instituto político diseñado para ser oposición
y que fue un error histórico llevarlo al poder. Ni el PAN supo ser
gobierno y menos el PRI leal oposiciòn. Ahí están, a
la vista, las desastrosas consecuencias del fallido experimento presidencial.
La ideología panista choca, frontalmente, con nuestra historia patria.
En el terreno del poder y la política toda campaña,
y más una contienda presidencial, se gana con votos, así ha
sido históricamente; de ahí que sea importante para un candidato
o aspirante presidencial contar con el apoyo de diputados y gobernadores.
Y, entiéndase bien en estos momentos, donde 90 de los 237 legisladores
del PRI tienen nexos o provienen de las filas campesinas, un sector que alguna
vez fue o se consideró como la gran urna electoral en la definición
de elecciones presidenciales. Al menos hasta días antes de aquel fallido
pronóstico expresado por el chiapaneco Jorge de la Vega Domínguez
y que fue motivo de burla en el Colegio Electoral de la LIV Legislatura. El
Colegio electoral que calificò la elecciòn de Carlos Salinas.
Recuérdese que Jorge de la Vega, engañado por el hidrocálido
Héctor Hugo Olivares Ventura, había prometido "20 millones
de votos" que jamás llegaron. "20 millones JA JA JA fue la
respuesta".
Una campaña presidencial se gana con votos y
alianzas. México no es Francia y nada puede parecerse a la Toma de
la Bastilla. No somos la Revolución Francesa, si acaso hemos llegado
a ser o tener uno que otro mesianismo o caudillismo que se ha perdido como
un espejismo. En los años 40, concretamente con el General Juan Andrew
Almazán y, en el 2006 con el tabasqueño Andrés Manuel
López Obrador, quien hoy es sólo un triste recuerdo.
La anhelada sucesión presidencial del panista
Felipe Calderón o su súbita remoción ha puesto en operación
una gran cantidad de estrategias, donde lo fundamental hacia el 2012 es tener
el control de todos y cada uno de los partidos políticos. Sin partido
señores, no hay candidato o de menos no se tiene la seguridad de imponer
al o los llamados favoritos.
Recientemente rindieron su V Informe de Gobierno los
mandatarios estatales Fidel Herrera Beltrán de Veracruz y Ulises Ruiz
Ortiz en Oaxaca. El extremo de los opuestos. El primero se lanzó o
promovió en lo personal como candidato a la Presidencia de México,
mientras el segundo, y de forma más modesta o realista, solicitó
fuera considerado para relevar a Beatriz Paredes en la sede del PRI, llegado
el momento.
Aunque no parezca se mueve y se hace política
en el PRI. La idea del oaxaqueño y madracista Ulises Ruiz es llegar
al CEN del PRI, para favorecer las aspiraciones presidenciales del mexiquense
Enrique Peña Nieto, mientras el veracruzano Fidel Herrera, más
astuto que el oaxaqueño, se apuntò para la Presidencia de la
República y caer finalmente en el CEN del PRI, y así seguir
con vida los próximos seis años. Sea con el sonorense Manlio
Fabio Beltrones -su candidato- o con el mexiquense Enrique Peña Nieto,
si este se lo permite.
La estrategia priìsta, donde no puede borrarse
a la diputada y dirigente campesina Beatriz Paredes Rangel, la ubica en el
juego como sucesora de Francisco Rojas Gutiérrez en San Lázaro
en el 2011, una vez que deje el CEN del PRI y cuando el actual coordinador
de los diputados priìstas se convierta en candidato a la gubernatura
del Estado de México. Y es que, en el caso del Estado de México,
la promoción de Francisco Rojas puede esconder o formar parte de està
estrategia; Francisso Rojas no es el candidato de Enrique Peña Nieto
para el Estado de Mèxico, lo cual puede considerarse una derrota aparente,
para ganar después. El Estado de Mèxico siempre ha sido el laboratorio
de la polìtica priìsta.
En la precomposición del PRI y la recuperación
de la Presidencia de la República para dicho partido político
debe quedar claro que el hombre clave para ocupar el CEN del PRI en el 2011
se llama Fidel Herrera, un político cuya fuerza, presencia e imagen
dentro de dicho instituto son incuestionables. Fidel Herrera ha llevado a
Veracruz a ocupar otros niveles dentro de la polìtica, tanto nacional
como internacional, y de ahì los constantes ataques a su persona por
parte del PAN, el Presidente de la Repùblica o de sus mismos correligionarios.
Fidel Herrera no es amigo de Enrique Peña Nieto, pero es polìtico.
Conociendo bien al político veracruzano, originario
de Nopaltepec, Cosamaloapan, Veracruz, no sería nada extraño
que en la primera quincena de enero aprovechara la ocasiòn para dar
a conocer el nombre de Javier Duarte de Ochoa, su ex secretario particular
y de Finanzas en Veracruz, como el relevo a su mandato. Ex colaborador o cómplice,
lo que sea o se diga del Delfìn
Rojo, ese será el candidato al gobierno de Veracruz para el
próximo sexenio. 2010 - 2016 pueden no coincidir con los nombres de
Miguel Alemán Valdès o Adolfo Ruiz Cortines, dos ex presidentes
de la República de origen veracuzano. Lo que sí será
un hecho es que Fidel Herrera se saldrá de la terna conformada por
Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones y el mismo, para coordinar
la campaña del próximo Presidente de México.
Las posibilidades del PAN para retener la Presidencia
de la República son nulas a simple vista, las del defenestrado PRD
se ven más que remotas.
Al parecer, una nueva generación de políticos viene en camino.
Atràs quedaràn
los mercenarios en la polìtica de Mèxico..