GOBERNABILIDAD es el meollo del asunto

(Jueves 29 de Julio de 2010)

Por Felipe Moreno

El futurismo es el deporte nacional de todos los mexicanos. En el se concentran ilusiones, ambiciones, frustraciones, odios y enconos, tanto personales como grupales. Y, es en el futurismo político o con respecto a la sucesión presidencial, donde se centran y concentran las mayores ambiciones y pronósticos.

Aquí mismo, en Juicio político, hemos caído en ese juego de la política, donde hace unos pocos días afirmamos: El Partido Acción Nacional ya tiene candidato presidencial para el 2012. Y, en efecto, las estructuras de dicho instituto político comenzaron a moverse - de manera vertiginosa - a partir del pasado 16 de mayo, donde la Asamblea Nacional decidió renovar a su Consejo Nacional.

Quien ha estudiado y seguido de cerca la interesante historia del Partido Acción Nacional, como es el caso del periodista Raúl Fraga Juárez, sabe que no podemos mentir, y que todo ya se encuentra bajo control en el edificio de José María Rico y Avenida Coyoacàn, donde seguramente ocurrirán dos cosas y muy pronto. La primera de ellas obedece a la reelección de César Nava en la dirigencia nacional, y la segunda obviamente tiene que ver con el nombre de quien será el candidato blanquiazul a la Presidencia de México. Un nombre poco conocido y que, a principio del actual gobierno panista, no figuraba en los primeros planos de nuestra política. Más aún, fue colocándose poco a poco, hasta llegar a "cardenal" o Secretario de Despacho sobre Paseo de la Reforma, casi enfrente de la oficina de quien hemos bautizado como el "camarlengo" en la sucesión presidencial de Felipe Calderón.

¿Quien es el "caballo negro" del PAN para el 2012?

A pesar del enorme despliegue publicitario que ya tienen en la Secretaría de Hacienda en torno de Ernesto Cordero Arroyo, los vectores políticos de Felipe Calderón apuntan hacia otra parte. El Presidente de la República y único dirigente de los destinos de Acción Nacional, tiene otros planes muy diferentes para Ernesto Cordero. Tan es asì que otro de los secretarios propuestos por los "perros del faraón" en sus respectivos medios, ha decidido no moverse, aún contando para ello con el mejor recurso propagandístico del momento, la llamadas fiestas del "Bicentenario".

Queremos suponer que la mesura de Alonso Lujambio es sinónimo de reflexión y prudencia y no como se comenta entre los periodistas, quienes afirman que su comunicador "no dio el ancho" para manejar la imagen de un presidenciable. Y más, siendo de todos ellos, el único personaje que conoce por dentro las estructuras del IFE.

Dejemos por el momento el análisis del esposo de Lorena Clouthier Carrillo, como el "caballo negro", y no ahondemos sobre su pasado como Secretario de Economía del gobernador priìsta Juan S. Millán en Sinaloa, porque el tema de la sucesión presidencial de Felipe Calderón no es un asunto de nombres o personalidades. Los candidatos, por los partidos que sean y el Presidente de la República que resulte, tendrá que enfrentarse a una realidad que se llama INGOBERNABILIDAD, Una situación más delicada a como la dejó el gobierno de Vicente Fox.

No es la ocasión para señalar ganadores o derrotados en política, dado que todos los mexicanos somos perdedores. Pensar que un hombre puede llegar y solucionar todos los problemas de México es una quimera. Es mera ilusión o desviación psíquica.

La INGOBERNABILIDAD, principal problema de México, continuará después del 2012. El caos anunciado aquí seguirá. El principal tema en la agenda nacional se llama INGOBERNABILIDAD, y no se puede resolver de la noche a la mañana.

Dejémonos de ilusiones y fantasías y señalemos que necesita México para salir adelante, porque es obvio que requiere algo más que un simple Presidente de la República.
Y, en ese tenor, el de la bùsqueda de GOBERNABILIDAD, todos los aspirantes presidenciales - aún los locos y mesiánicos - están totalmente equivocados. Ganar por ganar la Banda Presidencial o repetir el caso de un trapo convertido en "Banda Presidencial", no soluciona nada. No para los millones de mexicanos que han visto perder todo en los últimos 16 años de mandatos fallidos.

Los Presidentes de la República fueron fuertes cuando tuvieron bajo su control al Congreso de la Unión, En ese entonces nadie se salía del "huacal", y mucho menos un gobernador se convertía en cabeza de una oligarquía.

Aquellos precandidatos que hoy prometen "espejitos" y que se presentarán como bálsamo a todos nuestros males, se les recomienda buscar en la sección amarilla o en cualquier otro almanaque una nómina de candidatos que sea suficiente para cubrir la mayoría de curules y escaños que les permitan obtener la mayoría parlamentaria, y por tanto recuperar la GOBERNABILIDAD perdida.

Hoy, como ayer y desde hace 16 años, la figura del Presidente de la República es meramente simbólica. Si acaso llega a servir, sólo es útil para asuntos protocolarios. Un Presidente fuerte, en México, es aquel que es "dueño y señor" de su Congreso. En los últimos 16 años hemos tenido Presidentes de tres años, y en los pasados 10, de manera estricta, no hemos tenido Presidente. El principal huésped de Los Pinos ha sido rehén del Congreso y presa fácil para todo tipo de intereses, aún los del llamado crimen organizado que, por supuesto, se mueven al interior de su mismo gobierno.

La sucesión presidencial de Felipe Calderón, ya lo hemos dicho, se dará en los terrenos del caos, cuando llegue y se de el choque definitivo entre las estructuras políticas y las estructuras militares. Entonces, tal vez regrese esa GOBERNABILIDAD perdida que por obvias razones, no la tiene ninguno de los llamados precandidatos. Todos estàn totalmente perdidos y muchos de ellos se quedaràn sin partido.

Asi que, como la vean, México continuará siendo un Estado fallido.