La geopolítica de la manipulación 2009 -
2012
Quién es quién en el robo electoral del bicentenario
(Domingo 18 de enero de 2009)
Los políticos mexicanos suelen pensar que los votos se pesan o
se miden en marchas kilométricas, o bien ahora en pantallas de televisión.
Más aún, sus comunicadores o manejadores de imagen creen que
pueden determinar su futuro y modificar la realidad de un candidato a partir
del llamado marketing político o sea la vulgar mercadotecnia comercial.
Los políticos se creen, junto con comentaristas y conductores de radio
y televisión, los verdaderos creadores de toda la clase política
de ayer, hoy y los nuevos tiempos. Su afición al dinero fácil
y su confusión dinero, igual a poder, los hace insensibles para entender
que riqueza material no compra poder y menos el poder político.
La política tiene reglas muy claras, el poder también y dichas
reglas no son para siempre, no son eternas ni absolutas. Quien crea que puede
violar o violentar las leyes del poder siempre correrá el riesgo fatal
de sus impertinencias. La democracia en México, vehículo para
llegar al poder, como en muchas otras partes del mundo dominado por los Estados
Unidos de América, tiene dueño. Nadie puede escapar a sus designios
y mucho menos desobedecer sus órdenes.
Cobijados bajo estas ideas, encuestadores y manipuladores de la realidad política
nacional han rellenado sus bolsillos con ideas de supuestos casos de éxito,
donde el manejo publicitario ha "construido" o "contribuido"
al invento de verdaderos ejércitos de candidatos triunfadores. La llamada
clase política que hoy es una verdadera oligarquía dentro de
nuestro marco constitucional. Todos ellos han sido confeccionados a imagen
y semejanza de las empresas encuestadoras o de sus catálogos, que por
cierto no se encuentran en Internet.
En las elecciones bajo sospecha de una elección de Estado, efectuadas
en el año 2006, todas las empresas dedicadas a la manipulación
y fantasía política erraron en sus pronósticos, sobre
todo en el nombre o partido político que habría de resultar
triunfador en las elecciones presidenciales del 6 de julio de 2006.
Nadie, absolutamente nadie, se atrevió a decir cual sería la
distancia entre el primer y segundo lugar. Nadie aseguró o afirmó
que la diferencia sería menor al uno por ciento.
Sólo Juicio Político se atrevió a dar un pronóstico
-distrito por distrito- donde la distancia entre el primero y segundo lugar
no rebasaría los 350 mil votos. Esa vez no manejamos porcentajes, como
tampoco nunca lo hemos hecho, dimos números y resultados fríos,
tomando en cuenta la votación en todos y cada uno de los 300 distrititos
electorales con que cuenta el país.
Las votaciones, tomando las tendencias históricas y las circunstancias
en su momento, indicaban una inclinación favorable al Partido Revolucionario
Institucional en el 50 por ciento de los distritos existentes en el contexto
nacional. No se preveía una pérdida absoluta para ese partido
en las 17 entidades gobernadas por militantes del mismo partido; no se consideró
ninguna traición o desacato como después se descubrió.
Las tendencias históricas y los números finales de la elección
a favor del PRI, eran tal y como se están reflejando en éstos
tiempos, de plena recuperación hacia las siglas del partido tricolor.
En aquellos días de bonanza electoral los análisis no contemplaron
el peso y determinación del factor "G" y lo que esta estructura
político - electoral haría en contra del que fuera su partido
político y menos que esa fuerza se diera a favor del Partido Acción
Nacional. Más todavía, se soslayó la fuerza de los dueños
y amos de la globalización. No se pensó fuera tan descarada
su ambición por el Petróleo y la Electricidad para imponer en
la Presidencia de México a un efímero y volátil candidato
emanado de la Secretaría de Energía, cuyo paso por esa área
del gobierno de México slo serviría para entrar en contacto
con los dueños y prestanombres que en éstos tiempos ya acaparó
la iniciativa Beltrones en el Senado de la República, a pesar de la
aparente oposición de la líder Beatriz Paredes, quien sostiene
que el Petróleo mexicano no se privatizará.
En materia de elecciones federales, y más estando en juego la Presidencia
de la República, otros hilos se mueven y otros resortes terminan por
reventar. ¿Cómo hicieron para hacer perder al PRI en la mayoría
de los Estados gobernados por sus militantes en el 2006 y pasar esos votos
de tajo hacia el partido Acción Nacional? Algo de eso ya lo ventiló
alguna vez el ex líder nacional panista Manuel Espino en público,
y debe creerse esa versión de los acontecimientos político -
electorales del 2006. Más, dada la actual conformación de la
LX Legislatura al Congreso de la Unión, donde Acción Nacional
es la primera minoría. No es casual que ahora al factor "G"
se hayan sumado los petroleros de Carlos Romero Dechamps.
Los gobernadores priístas perdieron en los 17 Estados controlados hace
seis años. Los gobernadores del PRI actuaron en contra de las siglas
de su partido por una orden superior. Ellos, y sólo ellos, saben los
motivos y razones por los cuales recularon hace tres años. Todo indica
que algo muy bueno les ofrecieron, en algunos casos, y en otros bastó
la exhibición discreta de sus expedientes para "convencerlos".
Es precisamente ahí, en esos Estados hoy pintados de azul en lo federal
y verde en lo local, donde se encuentran los embriones donde ahora se prepara
el próximo experimento democrático y la posible recuperación
para el tricolor hacia las elecciones del 2012. La guía de todo eso
es una dócil empleada al servicio del titular del poder ejecutivo federal
a quien pretenden contraponer en estos momentos con la titular de Educación.
Una señora que ya hizo las veces de alfombra roja, para que sobre ella
y sus coordinados pasaran los pies del "gato con botas".
Es ahí donde debemos pararnos ahora y reflexionar para hacer una invitación
a los observadores e interesados en el desarrollo democrático de México;
y también, por qué no, hacer un llamado a los verdaderos políticos
que hoy buscan la Presidencia de la República para que actúen
con inteligencia. En esos Estados y esos distritos rebeldes y dominados -
que ya dieron muestra de su elasticidad - se corre el riesgo de manipular
una elección, hasta no hacerla creíble. Sobre ellos pesa el
fantasma de la entrega o disputa simulada por la Presidencia de la República,
para que sean PAN y PRI los amos de una oligarquía agonizante.
Hoy, como hace tres años, el espacio de reflexión política
titulado Juicio Político vuelve a poner el dedo en esas llagas, esos
puntos manipulables, para ver el tránsito de esos distritos a favor
de un determinado partido político, quizá el PRI, un instituto
que posiblemente recupere o retenga el control político bajo el argumento
de la gobernabilidad hacia los comicios presidenciales del 2012.
Entidad por entidad, la geopolítica nos da la siguiente tabla, donde
el partido de la Revolución Democrática será reducido
a su mínima expresión, sobre todo en Estados como Oaxaca, Guerrero,
Chiapas, Zacatecas, Estado de México y el Distrito Federal o Ciudad
de México. Hay que decirlo como es, los candidatos del PRD, van solos
y sin partido a las elecciones del primer domingo de julio del año
en curso; con o sin operación cicatriz.
¿Dónde se dará la repartición entre PAN y PRI?
Obsérvelo usted mismo analizando la siguiente tabla, poniendo énfasis
en las entidades gobernadas por el PRI o recuperadas por ese partido los últimos
meses.
Los distritos del fraude o la manipulación 2009 - 2012 son:
I y III de Aguascalientes; I de Baja California; I y II de Baja California
Sur; I y II de Campeche; I al VII de Coahuila; I y II de Colima; I al XII
de Chiapas; I al IX de Chihuahua; I al XVIII y XX, XXI, XXII y XXVI del Distrito
Federal; I, II, III y IV de Durango; I, IV y VII de Guanajuato; I, II, V,
VI, VII, VIII de Guerrero; I al VII de Hidalgo; I, IV, V, VI, VII, VIII, IX,
XI, XIII, XV, XVI, XVII, XVIII y XIX de Jalisco; II, V, VI, VIII, X, XI, XII,
XIII, XVI, XVII, XIX, XX, XXIV, XXV, XXIX, XXX, XXXI, XXXII, XXXIII, XXXV,
XXXVII, XXXVIII Y XXXIX, del Estado de México; I, II, III, V VII, IX,
XI Y XII de Michoacán; III y V de Morelos; II de Nayarit; I, III, IV,
VI, VII, VIII y X de Nuevo León; I al XI de Oaxaca; II, III, V, VI,
VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII y XV de Puebla; I de Querétaro; III
de Quintana Roo; I y III de San Luis Potosí; V y VIII de Sinaloa; I,
II, IV y VII de Sonora; I al VI de Tabasco; II, III, IV y VII, de Tamaulipas;
I y III de Tlaxcala; III, IV, V, VI, VII, VIII, XI, XIV y XXI de Veracruz;
I y V de Yucatán; II y IV de Zacatecas.