¿Quién manda en la SCT? Esa pregunta, ni se pregunta

 

Por Felipe Moreno

Una de las áreas más cotizadas en la SCT responde a las siglas COFETEL, por donde pasa todo, no sólo lo relacionado con los “Satélites Morelos”, estaciones de radio y canales de televisión. También tiene que ver con los aparatos celulares, instrumentos de radio comunicación y, en general, con el llamado espacio radio eléctrico que, en estos momentos de crisis e incertidumbre sería la felicidad para quienes tienen nexos con el narcotráfico o los adictos a todo tipo de grabación pública o privada, incluidas las pláticas del subcomandante Marcos o Samuel Ruiz.

Mientras la opinión pública ponía su atención en Chiapas, Estado de México y más de un hecho relacionado con supuestas narcoejecuciones, se dio un silencioso movimiento en la SCT digno de ser comentado por tratarse de un joven originario del estado de Puebla, a quién por algún motivo, se le quiere relacionar con ese gran pistolero y empresario poblano: don Gabriel Alarcón.

Y es que, algo debió haber heredado del abuelo, para que se le considere en la SCT como el único poder. Egresado de la Escuela Libre de Derecho, donde se le recuerda por su mediocridad, pasó directo a cobrar en las arcas del Banco de México, al lado de Miguel Mancera Aguayo, quien tuvo que prescindir de sus servicios en poco tiempo. No obstante, el joven Lozano Alarcón ya había aprendido todo. Su habilidad lo llevó de inmediato a cobrar en el Grupo Alfa, donde permaneció muy pocos días pues también tronó como ejote luego de ser víctima de ciertas dudas ideológicas al grado de pronunciarse como un panista en contra del gobierno federal en un año como 1989, cuando el horno no estaba para bollos.

Javier Lozano Alarcón sale del Grupo Alfa, empero, deja viva esa relación que hoy todavía mantiene a través de los abogados Rafael Ojeda y el misterioso licenciado Vega, quienes están abocados al igual que su hermano Gerardo con todo lo que este relacionado con la SCT, en especial concursos y contratos y demás asesorías relacionadas con la SCT.

El poder de Javier Lozano en la SCT es absoluto. Cuando fue Oficial Mayor, manejo al director de asuntos jurídicos a su antojo, tal y como lo ha publicado el periodista Luis Soto en su Agenda Confidencial. En efecto, en dicha área, Lozano Alarcón colocó a un incondicional, Diego Tinoco ex compañero de banca en la Libre de Derecho. A su coordinadora de asesores María de la Luz Ruiz Mariscal, la proyectó para que lo sustituyera en la Oficialía Mayor de la SCT. Aunque, es cierto, por ciertas dudas, le tiene metido a Jesús Naime, un sujeto de negros antecedentes en la SCT, de cuando pasó por la Dirección de Recursos Materiales, hechos que fueron tapados por el Oficial Mayor pasando a Naime a la dirección de Recursos Humanos en la misma SCT.

Empero, estos hechos son menores si se le compara con sus desmedidas ambiciones. A su corta edad, recomendó a su tío Gonzalo Alarcón, para que se hiciera cargo de Cepomex y, para tenerlo controlado, le clavó a Nidia Levy como secretaria particular y como director de Recursos Humanos al señor Armando Lepe. O sea, quitó a Naime y puso a su tío en Cepomex, donde existe más de un problema con los Money Orders que la contraloría debería investigar.

El poder de Lozano Alarcón sobrepasa todo. Llega a la Coordinación de Puertos, donde a la salida del mexiquense Alfredo Baranda, colocó al ex diputado lopezportillista Pedro Pablo Cepeda, de nacionalidad chiapaneca. Y al día de hoy existen dudas relacionadas con las Administradoras Portuarias Integrales –APIS- Todo indica que se vendieron al mejor postor y no en muy claras condiciones.

Desde que Javier Lozano Alarcón llega a la subsecretaria, se dedica a intrigar a Jorge Espinosa de los Reyes, quien fue dejado en la SCT por Guillermo Ortiz. Espinosa no resiste la persecución y finalmente se va. No era nada personal, simplemente estorbaba en los planes de expansión de Lozano en la SCT. Pero, todavía hay más. A Carlos Casasús en la COFETEL, donde existen dos vicepresidencias, metió a Raúl Lara (a) el Negro, quien hasta la fecha cobra como vicepresidente jurídico de la COFETEL y con quien Lozano Alarcón le puso el cuatro que provocó la salida de Casasús de la SCT.

Los planes inmediatos de Javier Lozano son grandes: desaparecer  la subsecretaria de Comunicaciones y Desarrollo Tecnológico, para quedarse como el único poder en la SCT. Es decir, invertir las cosas de cuando Casasús subió a la subsecretaria y él bajo a COFETEL, una subsecretaria que hoy le estorba como antes le estorbo Casasús.

Ante todo esto, ¿donde está Ruiz Sacristán? Esa parece ser otra historia ya que, los que ven dicen que Maribel Rodríguez primero informa a Lozano Alarcón sobre la agenda del secretario y el contenido de la correspondencia, incluso la particular y luego se la pasa a Ruiz Sacristán. Por lo mismo hoy se dice ¿Quién manda en la SCT? Esa pregunta, ni se pregunta. Ya nada más falta que don Javier le quite al salinista Carlos Mier y Terán Ordiales la dirección de Telecom, única área que le falta controlar a Lozano Alarcón, pues aunque no se crea también controla Ferronales, donde colocó al secretario de actas Ramiro Sosa, a quien viene apoyando hasta con teléfonos celulares desde su paso por la Oficialía Mayor en la SCT.

Será Javier Lozano Alarcón ¿otra especie de Córdoba Montoya? O sólo es el recuerdo de lo que fue el pistolero y empresario poblano don Gabriel Alarcón.