Sicarios o Revolucionarios en la víspera del Bicentenario
(Jueves 11 de junio de 2009)
Deliberadamente detuvimos nuestra rotativa cibernética
con el polémico tema de
Joaquín Guzmán Loera (a) "El Chapo Guzmán"
para observar hasta donde sería capaz de llegar el gobierno
calderonista en materia de "combate al narcotráfico y delincuencia
organizada" o pretender usar este tipo de acciones con fines abiertamente
electorales. Con profunda preocupación hemos observado la respuesta
de una "administración" que, como nunca antes en la vida
política de México, está jugando con el destino de más
de 100 millones de mexicanos, incluidos los bebes que a diario dejan las miles
de madres en las instancias infantiles y guarderías del sistema educativo
nacional. Esto es, como si se tratase de echar un albur o dejar a la fortuna
el destino de la raza humana atiborrada en meros jacalones de làminas
con madera. Y es que vienen a mi memoria aquellos "chorizos" de
madera y láminas que hicieron famosos a los Aguirre en las carreteras
que llevan a Bahía Kino. Un millón de aves en postura dejaba
a los empresarios avicultores un rendimiento diario del 80 por ciento. Pero
estamos hablando de gallinas y pollos, no de la raza humana.
La idea equivocada de Felipe Calderón Hinojosa
para militarizar México sólo ha servido para demostrar su debilidad
e incapacidad en el gobierno y el porque su mandato terminará hundiéndose
en los pantanos de la política de México. La nata de corrupción
y estupidez que lo cubre es una costra pestilente que, donde se le pique con
un alfiler, seguro saldrá pus y otras secreciones malolientes, evidencia
de un tejido social profundamente dañado o quizá ya muerto y
no precisamente por pasadas administraciones. Nuestro daño es reciente,
tiene nombres y apellidos ligados a la ignorancia, prepotencia, ambición,
voracidad y obviamente con la estupidez. La
estupidocracia se hizo gobierno y ya hasta parece se patento.
La salida digna, como primer mandatario fallido, indudablemente sería
la renuncia; empero ese argumento no existe en nuestras leyes escritas, no
para quien llega a ocupar la Presidencia de la República. Dos vías
pues le quedan al Presidente de México, la auto inmolación o
el permitir que otros hagan su trabajo en nombre de la historia y de la patria.
A Felipe Calderón se le conocerá y reconocerá como el
Presidente genocida, claro está, por el número de muertos dejados
en las calles de México durante su gobierno.
Es obvio que todo y cuanto ocurre en México en materia de seguridad
nacional debería ser de su competencia. Empero, esto no es así.
El Estado Mexicano durante su "mandato", incluso ha llegado a ser
catalogado como "un Estado fallido" y eso debería preocuparle
seriamente.
El Estado no es él, no lo es el Partido Aacciòn
Nacional, lo somos todos. Al día de hoy, nadie le cree su guerra contra
el crimen organizado, menos que se trate de un enfrentamiento simple entre
militares y "sicarios", que, para su conocimiento, próximamente
se proclamaran como "revolucionarios", al sumar a sus acciones "criminales",
ideas de libertad y seguridad social, ante los diarios embates de una oligarquía
inmersa en el lodo natural que deja el usufructo del llamado poder político
y donde un simple abogado metido en la actividad política puede llegar
a acumular fortunas realmente extraordinarias o de simple escándalo.
Sin duda llama la atención que esa guerra declarada y aceptada por el gobierno en materia de narcotráfico, sea solamente un feroz combate entre policías y "ladrones" y, más aún, que se haya concentrado en zonas y lugares donde las regiones y zonas militares parecieran estar subastándose o comprándose al mejor postor. Para tales efectos sólo revísese què General del Ejército Mexicano y sobre todo porque, despacha en determinada zona o región de México. Y, sobre todo tòmese en cuenta esa debilidad o desapariciòn de los mandos medios en el Ejèrcito de Mèxico, personal que se ha pasado del otro lado para reclutar y organizar otro ejèrcito. Y es que, es de ahì mismo donde ha comenzado a surgir una pregunta ¿serán en verdad sicarios o ya se trata de "revolucionarios"? Y es que, después de la segunda "toma de Zacatecas" y los enfrentamientos directos en las calles del Puerto de Acapulco, ya no podemos seguir chapándonos el dedo. Acaso alguien se ha puesto a pensar de dónde viene el grueso de nuestro ejército. Guerrero y Oaxaca son los semilleros històricos, a los cuales debe sumarse Michoacàn, en ese orden.
La duda de hoy, se trata de simples "sicarios"
o ya estamos hablando de nuevos revolucionarios. No nos olvidemos de nuestra
historia, nuestros héroes actuales, primero fueron criminales perseguidos
por sus respectivos gobiernos y,
Como se dice y comenta en las filas del glorioso Ejército Mexicano,
fueron y son como todos, unos auténticos hijos de la
como todo
revolucionario. Otro dato que debe llamar nuestra atención sobre los
llamados "sicarios" es que no han asesinado a la población
civil, han centrado y concentrado sus actividades en posiciones y zonas estratégicas
y siempre ligadas al poder político o policiaco. Donde
la religión, el "Chapo Guzmán" o cualesquier
otro tema o persona pueden no ser casualidad.
El Presidente de México quizà no se ha
dado cuenta, pero su gobierno va en caída libre, sólo lo detendrá
el piso, sea de tierra o de concreto.