AMLO, sólo una bala podría detenerlo (domingo 12 de Septiembre de 2004)
A partir del día 5 de enero de 2004 la columna Juicio Político, primera edición cibernética que circula por "La Red", ha venido dando cuenta precisa de todos y cada uno de los movimientos realizados por el Jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador en su búsqueda -que no la búsqueda del PRD- hacia la Presidencia de la República. Más aún, hemos sido puntuales desde el mismo momento en que dio inicio su campaña e ilusión política. En ningún momento creímos en su reiterada "muerte política", siempre vimos el estribillo como uno de los tantos recursos para sostener una estrategia y no presentar la vulnerabilidad política que acompaña siempre a quien tiene la responsabilidad de gobernar o administrar el territorio más poblado del planeta: La Ciudad de México, cuna de la Gran Tenochtitlán.
Los artículos publicados sobre Andrés Manuel López Obrador y que se encuentran en la dirección electrónica www.felipemoreno.com van más allá de la estrategia puesta en marcha el 5 de enero de 2004, pues describen ese momento donde arrancó su campaña de proselitismo político. Al día, Andrés Manuel López Obrador es un candidato -ojo, no es precandidato- imparable dentro y fuera del PRD. Es como lo dijera el ex presidente Carlos Salinas de Gortari desde Nueva York, un político que se ha sabido manejar, con la mayor sabiduría, estos tiempos de efervescencia y vertiginosidad social y política en México. Sólo un balazo lo podría detener, por tanto todo cuanto se haga en su contra o la de su candidatura será propaganda política gratuita. A veces la contra propaganda suele ser más efectiva y más barata que la misma propaganda. Los liderazgos siempre crecen así, en la adversidad, jamás remando a favor de la corriente. No obstante que, Andrés Manuel López Obrador no es ni será jamás un líder político de altura. Simplemente ha sabido "colgarse" de circunstancias específicas y personajes políticos para generar su imagen. Su cliente principal ha sido y será el Presidente de México o cualquier otra instancia que le de el relumbrón político. A la figura presidencial López Obrador ha sumado, recientemente, a la Suprema Corte de Justicia.
Hábil, astuto, conocedor del sistema y de las necesidades de la gente, López Obrador va siempre donde pueda levantar cosecha, así es la política y no debería de extrañarnos. Nadie ha podido detenerlo y no es que el tabasqueño tenga un equipo sólido como la roca en cuestiones de estrategia y proyección política. Simplemente usa el sentido común y adopta siempre el papel de víctima, el del hombre débil, pobre que constantemente es atacado por el poderoso personaje que habita hoy en "Los Pinos" o por otros que llegaron a tener un nefasto poder en el pasado.
Sus lecturas y usos propagandísticos son clásicos, atacan siempre al sentimiento, nublan la razón y se ubican siempre a las puertas del irracionalismo. Léase a George Lukács en "El Asalto a la Razón" para entender mejor éste término y nuestro momento histórico y político. Estamos a las puertas del fascismo. Y es que, en sus búsquedas políticas Andrés Manuel López Obrador, de manera casual o empírica ha logrado introducir en sus luchas y marchas un ingrediente muy poderoso y peligroso que lo ha convertido en sujeto y objeto de los mejores análisis, proyecciones y ataques políticos. Muy pronto circulará en México y en otras partes del mundo un libro que podrá considerarse serio y profundo, donde el imperio del norte mostrará quién es el verdadero Andrés Manuel López Obrador, sus límites y sus alcances de grupo. La obra obviamente chocará con los pasquines que esporádicamente circulan por las calles de la Ciudad de México. Quizá se lea, quizá no pues no trae ilustraciones y no será gratuito.
Andrés Manuel López Obrador lleva ventaja, él ya es candidato del PRD a la Presidencia de México. A diferencia de otros que se han "destapado", léase Manuel Ángel Núñez Soto (PRI) Felipe Calderón (PAN) Carlos Medina Plascencia (PAN); no tiene problemas de "guerras" internas, éstas ya ocurrieron antes. Hoy se le acepta y reconoce como el único candidato del PRD a la Presidencia de México. López Obrador va solo, nadie, ni siquiera Cuauhtémoc Cárdenas pudo detenerlo.
Las estrategias del tabasqueño le
han funcionado perfectamente, es por tanto cierto que lo atacan con todo para
eliminarlo; una cosa válida y lógica en política. La
política es la guerra por vías pacíficas. Y nunca se
ha hablado de cosas infundadas o inventadas, todas son verdades públicas
pues se trata de un personaje mesiánico y quizá honesto, sólo
que cercado por personajes siniestros y corruptos. Dicen que hay tres cosas
en la vida que no se pueden ocultar: el dinero, el amor y lo p...
Son muchas los detalles que aún faltan de ventilarse en cuanto a las
aspiraciones presidenciales del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.
Su campaña en pos de la Presidencia de México avanza, ya entró
a los círculos de mayor resonancia, donde otros o bien ya fracasaron
o les dará terror intentarlo. La presentación de Andrés
Manuel López Obrador en los círculos universitarios no estuvo
acompañada de palabras altisonantes, "secuestros" o lanzamiento
de proyectiles en su contra. Buen aval y buena acogida tuvieron en la UNAM
los candidatos que siempre ha proyectado e impulsado el empresario mexicano
Carlos Slim. Aunque uno de ellos pretenda sorprendernos con la misma estrategia
iniciada por el Jefe de Gobierno. Juan Ramón de la Fuente ha dicho
quiere ser rector y no tener partido político, sin embargo se muere
de ganas por ser el futuro Presidente de México. Y es que, si la estrategia
política de apoyar a López Obrador falla o bien se aplica el
desafuero para acabar con sus inquietudes políticas, el rector de la
UNAM, Juan Ramón de la Fuente, saltará para defender los intereses
del principal enemigo del "innombrable". Recuérdese que Juan
Ramón de la Fuente no tiene partido pero si tiene inclinaciones y preferencias
políticas. No es un hombre neutro, como lo fue el rector Jorge Carpizo,
quien salió de la UNAM para ejercer una corta y escandalosa vida política
y jamás se le consideró presidenciable.
Andrés Manuel López Obrador, así se percibió desde los primeros días del gobierno de Vicente Fox, sería el principal enemigo de la reacción. Los estudios que sobre él tenía entonces el Partido Acción Nacional, fueron confirmándose al paso del tiempo. Ellos nunca lo vieron ni dieron por "muerto", siempre ha sido su principal enemigo y su "coco". Y no es porque López Obrador se haya colgado de la figura presidencial para demostrar su supuesta valentía, simplemente es cosa de ver que son dos perspectivas muy distintas de ver la vida y la política. Vienen días difíciles, de grandes reflexiones, donde la ley y el estado de derecho pueden llegar a sufrir serios e irreversibles daños. Nadie puede estar por encima de la ley, así sea un personaje popular y reconocido. Y es que, no puede ser usada una supuesta candidatura presidencial para burlar las leyes o torcer caminos para decir que no se incurrió en un ilícito juzgado por la justicia mexicana. Entiéndase bien, no se trata de bloquear ninguna campaña o inquietud presidencial o política, se trata de no generar otro frankestein del cual pronto el pueblo de México podría arrepentirse. La presidencia en México ocupa un tranco largo, dura seis años, de los cuales Vicente Fox apenas lleva cuatro y a todo México se le hace interminable e insoportable.
No cabe duda, Andrés Manuel López Obrador sí es una esperanza, pero no es la esperanza que quiere todo el pueblo de México. Sólo es la esperanza de las "izquierdas", los minusválidos, los ancianos, las "madres solteras" y los supuestos "pobres". No es la esperanza para todo México y menos para el país que él no quiere ver desde su perspectiva populista. Su presencia no es un fenómeno nacional y menos internacional como pudiera ser en un momento Cuauhtémoc Cárdenas. Su crecimiento político o "popularidad" es únicamente resultado de los errores del PAN y los excesos y exabruptos de un gobierno que decidió actuar en "pareja". Un dúo que nunca supo estar a la altura de México. Aunque todo sea resultado de la "enanocracia" que nos aqueja en estos momentos de nuestra historia, donde cualquiera, hasta el más débil e insignificante de los burócratas cree que puede alcanzar la Presidencia de México.
Las reacciones al tema López Obrador son encontradas. Chocan de verdad los sentimientos. Andrés Manuel López Obrador debe ser candidato a la Presidencia de México, en eso si hay coincidencia, es innegable. Lo único no válido y menos encomiable, es el enorme riesgo que acompaña a dicha decisión. Quién nos dice que López Obrador no violará la Constitución General de la República para imponer sus leyes, o las de un sátrapa que puede llevarlo a convertirse en dictador o provocar un verdadero golpe de Estado. Andrés Manuel es un personaje sordo, no oye, no escucha, ni siquiera se oye a sí mismo. Se mueve y maneja por instintos y se cree un ser "iluminado". Es el supuesto "rayo de esperanza". Los diputados tienen la alternativa, sin duda, dejarlo libre y permitir que pueda alcanzar la Presidencia de México, o detenerlo por esa falta de respeto a las leyes e instituciones de México. Esto, antes de que se convierta en lo que ya no queremos ver, un presidente autoritario, sordo déspota, que no oye ni ve las verdaderas inquietudes y necesidades del pueblo. Gobernar una nación, no es gobernar para pobres o para ricos, es hacerlo para todos, no sólo para los que supuestamente menos tienen. México no es socialista, ni lo será mientras viva a las puertas del imperio. Empero, hay que decirlo, parece que en México todo se perdona, incluso la corrupción y el cinismo. Por lo mismo sólo un balazo podría detenerlo en sus aspiraciones presidenciales y políticas. Andrés Manuel López Obrador y sus huestes, ya se sienten dueños de la Presidencia de México. Para ellos es sólo cuestión de tiempo. Así no tengan gobernadores suficientes ni un congreso dócil y obediente como es ahora la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Hasta pareciera que el PRD fuera la cuarta etapa del Partido Revolucionario Institucional. Y es que, del PNR al PRD son las mismas gentes y los mismos métodos; el acarreo, el clientelismo, el nuevo corporativismo y todos los "ismos" de un priísmo caduco y superado. No cabe duda "chango viejo difícilmente aprenderá nuevas mañas". Y menos en política.