¿A quién le hablan los políticos hoy en día?
(17-III-04)
El sistema político de México continúa descomponiéndose. Los partidos, responsables de la renovación de los poderes públicos, se alejan día con día de su responsablilidad política y pública. Todos, sin excepción alguna, enfrentan los vicios inherentes al ejercicio del poder. Y es que, el poder divide, y más distrae cuando existe dinero de por medio. Sucio o "limpio": dinero, recursos, prerrogativas, "donativos", canongías, todos son sinónimos del móvil fundamental que los mueve y motiva a seguir adelante. Y es que, sin dinero o sin recursos es díficil sostenerse en el ámbito de la política de México.
La democracia en México es uno de los souvenires más costosos del mundo. Quienes la inventaron, jamás pensaron o repararon en esos pequeños detalles que hoy han degenerado en una aristocracia partidaria y hereditaria. Sistema de partidos donde hasta los empresarios, en lugar de invertir en sus empresas o en México, se han prendido de las ubres presupuestales del gobierno, para comenzar a succionar las riquezas de un país y de un sistema saqueado ancestralmente. La descomposición del sistema político de México es tal, que ahora es normal y natural que un modesto empresario o político como Carlos Medina Plascencia se de el lujo de buscar la Presidencia de México. Y, lo peor del caso, con grandes posibilidades de éxito si es que Carlos Salinas decide ayudarlo.
En estos tiempos de descrédito, desilusión y frustración hacia el mundo político, surgen múltiples interrogantes entre la población de México. Más entre la del Distrito Federal, que esta "shoqueada", confundida, mareada y asqueada. No encuentra calificativos y menos justificantes para calificar, juzgar o absolver a quienes participaron de los últimos eventos donde se ve, sin cortes televisivos, la manera salvaje y grotesca, el cómo es que se mete un político los dineros en las bolsas. Y, no es que por uno se juzgue a todos, pero para efectos prácticos basta un sólo caso.
La política, arte, ciencia y profesión, es una actividad noble, humana. Su meta es la sociedad, aunque sus métodos todos sean válidos, siempre y cuando no se detecten y menos en público. La sociedad, al igual que aquellos que aplican los códigos canónicos, suele perdonar todo, la misma burla y el escarnio, pero jamás de los jamases perdonará el escándalo.
Es aquí, en este punto, donde todo México debe hacer un paréntesis. Analizar uno a uno los últimos acontecimientos de corrupción y no dejarse llevar por el llanto de las plañideras que lloran por "su muerto". La televisión mexicana -léase Televisa- ha hecho una gran contribución al pueblo de México, exhibir uno o dos personajes corruptos deja una enseñanza positiva. Ya no es el comercial donde se suponen hechos y situaciones donde un policía recibe diez pesos. Estos fueron hechos reales y más graves, pues quienes los cometieron se decían "limpios y honestos". Esos, los que enarbolaban las banderas de la democracia y que decían luchar por una sociedad diferente, muy "cercana a la gente".
¿Cuál fue la oferta que hizo el PRD a los capitalinos hace tres años? "Honestidad Valiente", en la "Ciudad de la Esperanza". Queremos suponer que entonces hubo espíritu de equipo; labor de grupo, lealtad y fraternidad para sostener los triunfos logrados por Rosario Robles y Cuauhtémoc Cárdenas. Querémos suponer que se hizo todo y que las cantidades de dinero destinadas por el PRD a las campañas del Distrito Federal fueron para tales efectos. Que se hizo política y que por eso mismo las deudas del PRD tienen ese mismo origen y destino y, por lo mismo siguen siendo cuestionadas las cuentas de Rosario Robles. Los números actuales son rojos en las finanzas del partido del Sol Azteca, aún con las ayudas o "donativos" aportados por empresarios y amigos como Carlos Ahumada.
Pero, más allá de las cortinas de humo, de las descalificaciones, del maniqueismo que se ve en los mismos medios de comunicación, pongámos ojos en la o las rutas del dinero aportado por Carlos Ahumada. Ahí existen dos vertientes; o se uso para fines netamente políticos, o bien fue a parar en manos de particulares. En ambos casos el asunto es grave; lo es para el PRD, un partido que podría perder su registro en la Ciudad de la Esperanza, por haberse corrompido, o por usar dineros prohibidos para procesos electorales. La segunda vía también es dolorosa, más en cuanto a las personas que se han visto involucradas, pues sus acciones van más allá de los aspectos que ahora niega su partido y como dice René Bejarano, existen otros políticos involucrados. Y es que, los dineros de que se habla nunca fueron ingresados a las cuentas del PRD en el Distrito Federal y menos aún fueron entregados a los candidatos a jefes delegacionales mencionados.
El asunto que pretenden desviar los militantes del PRD a través de campañas de descalificación y desprestigio, como la emprendida por el perredista Martí Batres Guadarrama en contra del Senador panista Diego Fernández de Cevallos, es un asunto netamente penal, que indudablemente repercutirá en el prestigio de su partido. El desprestigio de los ahora ex perredistas o suspendidos en sus derechos partidarios, no es exclusivo de personas, alcanza a las siglas del Sol Azteca. Eso bien lo sabe el abogado Leonel Godoy, quien cerró los casos de Ovando y Gil, asesinados en el 88.
¿Cómo sostener a un "honesto", entre tantos deshonestos? ¿Cómo creer que éste personaje no sabia lo que hacían sus subordinados? O se es muy ratero y traidor, o de plano se peca de idiota rayando en la misma estupidez. Lo cual es igual o peor de desagradable para quien aún cree en dicho partido.
Por el lado que se mire, el resultado es el mismo. De que sirve un "honesto" entre tanto personaje deshonesto. ¿Acaso ya terminó todo con un simple discurso? Obvio es que nada de eso sirve a México.
¿A quién le hablan los políticos en estos días, cuando ellos mismos saben que el pueblo ya no los ve y menos escucha? El pueblo está realmente decepcionado.