El proyecto político que no prosperó: la democracia de Colosio y Ruiz Massieu

 

(9-III-04)

 

Por Felipe Moreno

 

Marcelo Ebrard Casaubón recientemente dijo una gran verdad, cuyo contenido encierra mil y un significados. Su palabra apunta a múltiples lados, incluidos los bordes que rodean a su misma persona. “¿Qué, quieren acaso otro Colosio? En alusión directa a los últimos ataques periodísticos recibidos por su “jefe”, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, el político que ha concentrado el mayor número de críticas, luego de que se dieran a conocer las video grabaciones, donde funcionarios y políticos ligados al perredismo (Partido de la Revolución Democrática) han sido exhibidos públicamente por la televisión, como verdaderos símbolos de la corrupto-cracia mexicana.

Las palabras de Marcelo Ebrard, hoy flamante jefe de la policía de la Ciudad de México, nos trasladan en tiempo y espacio a otras latitudes no muy lejanas, cuando en este México postmoderno aún calan los diez puntos de la democracia de José Francisco Ruiz Massieu, es gobernador del Estado de Guerrero, asesinado cuando iba a tomar las riendas de la Cámara de Diputados al final del mandato de Carlos Salinas de Gortari. Una bala terminó con su vida el mes de septiembre de 1994 en las calles de La Fragua en la Ciudad de México, y con ello se iba al caño un proyecto político que no prosperó. El punto medular del asunto se había tratado años antes, cuando Ruiz Massieu era gobernador del Estado de Guerrero. La fecha aún esta fresca, 28 de junio de 1989, así como también las ideas que ahí en ese histórico lugar se vertieron.

El 28 de junio de 1989, en Teotihuacan, Estado de México, se efectúo el Seminario Internacional “Democracia y Recuperación Económica en América Latina”, evento que organizó el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, en los tiempos que ese organismo político era presidido por el sonorense Luis Donaldo Colosio q.e.p.d. En esos días, José Francisco Ruiz Massieu expuso “La Agenda de la Democracia Mexicana”; un documento que al día de hoy, 13 años después, no ha perdido vigencia. Es más, debería ser lectura de cabecera para muchos políticos actuales que dicen sabérselas de todas, todas.

En tan sólo diez puntos, José Francisco Ruiz Massieu trazó “el nuevo tramo del momento mexicano” que sólo el destino le impidió completar. Recuérdese que primero fue Luis Donaldo Colosio y posteriormente Ruiz Massieu. Al parecer no fueron aprobados esos cambios en la cúspide que maneja y controla al sistema político mexicano. En México se puede todo, así parece, menos cambiar o intentar modificar el gran proyecto neoliberal impuesto por el gran capital y las trasnacionales que se controlan desde los Estados Unidos de Norteamérica.

El experimento del 28 de junio de 1989, dio buenos resultados, aunque nunca se aplicó. Ni siquiera en las elecciones de 1990 en el Estado de Guerrero. Los lamentables sucesos ocurridos en Coyuca de Benitez y Taxco ese año dieron al traste con tan brillantes ideas. No obstante, éste momento tan peculiar nos ha hecho recordar aquel proyecto, aquellos diez puntos que no pudieron fraguar y que hoy parecen ineludibles.

   1.-“Los grandes protagonistas –como lo han sido en la transición española- serán el Estado, y los partidos políticos. Si ellos no asumen su protagonismo, la ciudadanía difícilmente podrá llevar adelante una democracia plural”.

   2.-“Cualquier reforma al marco constitucional y legal, deberá comprender tanto los procesos electorales, como la vida interna de los partidos, para así superar las limitaciones que tuvieron las reformas anteriores. Si las adecuaciones electorales deben encaminarse a asegurar la efectividad del voto, perfeccionando los órganos y procedimientos electorales, las enmiendas que rijan la vida partidista deben evitar las oligarquías partidistas; la irresponsabilidad de las ofertas políticas (electorales, sobre todo) de los partidos; y la distracción de las prerrogativas materiales o en numerario”.

   3.-“La agenda puede comprender las relaciones del PRI con el Estado, pero también las relaciones de los partidos opositores con otros poderes sociales, económicos o políticos nacionales o extranjeros; y la información sobre sus fuentes de recursos”.

   4.-“A los partidos toca integrar los poderes políticos y al mismo tiempo hacerlos funcionar con plena regularidad constitucional, puesto que la proporcionalidad de la representación (la simetría entre voto y distribución de cargos electivos) no es el único fin de los sistemas electorales. La proporcionalidad, la estabilidad y la operación de las instituciones son fines que deben quedar armonizados”.

   5.-“Los partidos deben constituirse en la oposición leal, sin la cual la democracia de partidos no puede darse, porque no operan las instituciones a base de bloqueos recíprocos, confrontaciones intermitentes, y aún mini golpes de Estado. Sólo identificando los consensos esenciales (el primero de los cuales debe ser la legitimación del sistema del que se forma parte) es posible la regularidad de las instituciones, y se aleja del fantasma de su desprestigio, siempre preparatorio de esquemas autoritarios (recuérdense los casos Mussolini, Primo de Rivera y Adolfo Hitler”.

   6.-“Creo en la actualización del presidencialismo, dentro del modelo del presidencialismo democrático, pero rechazo por inviable y carente de sustento histórico el régimen parlamentario. La revisión de las relaciones entre los dos poderes políticos, para mejorar el equilibrio entre ambos, es posible y deseable, siempre que la nueva cultura política, y nuevas practicas institucionales garanticen la responsabilidad congresional y el abandono del maximalismo”.

   7.-“La aceleración de la modernización del PRI es indispensable, sobre todo por lo que hace a su descentralización; a las relaciones con sus afiliados colectivos y con el gobierno; a los procedimientos y métodos para la toma de las decisiones partidistas (documentos básicos, nominaciones de candidatos y elección de dirigentes) bajo el signo de reformar para ganar”.

   8.-"La modernización del PRI debe comprender sus relaciones con los distintos partidos opositores para triunfar en el debate ideológico y político, y en la defensa del gobierno priísta; establecer arreglos tácticos con esos partidos; y para equilibrar solidaridad de partido con separación de poderes”.

   9.-“A la agenda de la democracia mexicana, tanto a su integración como desahogo, han de contribuir los medios colectivos de comunicación porque son –como los partidos- entidades intermedias, colocadas entre el Estado y la ciudadanía que recogen las demandas de ésta y las llevan al poder, así colmo difunde las decisiones del propio Estado. Los medios colectivos informan, y forman la opinión nacional sobre los grandes asuntos, y uno de ellos es la democracia”.

   10.-“En la agenda debe aclararse que los ejes de la democracia política son la efectividad del sufragio y la igualdad que debe privar entre los partidos contendientes, y que la alternancia en el poder no es un elemento sin e qua non. El pueblo puede confirmar indefinidamente en el poder a un partido o revocarle su mandato, y en ambas opciones el sistema puede ser democrático. Reflexiónese en el caso italiano (más de 40 años en el poder el Partido Demócrata Cristiano) o bien en la alternancia pactada , durante más de 25 años en Colombia”.

Como se podrá observar, esos diez puntos expuestos en Teotihuacan el 28 de junio de 1989, no fueron llevados a la práctica, ni en su oportunidad más próxima, las elecciones celebradas en el Estado de Guerrero en 1990. Aunque el documento en cuestión quedó trunco al cometerse el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo de 1994. José Francisco Ruiz Massieu, correría la misma suerte unos meses después.

Ahí quedan aquellas palabras del guerrerense luego del asesinato de Colosio: “pobre de mí, pobre México, pobres de todos nosotros”. ¿Será cierto que por ahí van las palabras de Marcelo Ebrard Casaubón, en el sentido de “querer otro Colosio”? Obvio, ahora desde el PRD y en el nombre de Andrés Manuel López Obrador.