El "ejército negro" y las elecciones del 6 de julio de 2003

 Por Felipe Moreno

Cierta ocasión comenté, en una de las frecuentes comidas “cadeteras” que se celebran mes a mes en la Secretaría de Marina, sobre la existencia en México del “Ejército Negro”; comentario que, sobra decirlo, provocó una sonora carcajada, obvio, por lo de “Ejército” y más por lo de “Negro”.

Las facciones y los tonos de los rostros marineros subieron de intensidad, las venas de sus cuellos, manos y cabezas se tensaron; parecía que nunca terminarían de reír por aquel comentario. “Ejército” y “Negro”, ¡qué buena puntada!. Ya habría tiempo, después del cómico incidente, para hablar en serio y platicar sobre los planes y alcances que tenía para México esa parte del “Ejército Negro” que hoy vuelve a embestir a las instituciones nacionales bajo el gobierno de Vicente Fox Quesada.

Más allá del caso Posadas, que finalmente arrastrará al ex procurador General de la República Jorge Carpizo, y que podría alcanzar también al ex nuncio de Roma en México Girolamo Prigione, se hace conveniente, en estos momentos, ahondar sobre las intenciones políticas que dieron inicio en la Aquidiócesis de Chihuahua en el mes de enero de 1987. Ejercicio político - religioso que se conoció con el nombre de: “Taller, sobre los Católicos y la Democracia” dirigidos a: Sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos. Especialmente a los ya comprometidos en el trabajo pastoral. Estrategia político - religiosa que hoy sería conveniente analizar e investigar pues detrás de ella se podrían encontrar una y más razones del porque se tensaron las relaciones Iglesia Católica – Estado durante el régimen de Carlos Salinas de Gortari.

El documento  muestra grandes luces, sobre todo hoy, cuando se sabe que una parte del “Ejército Negro” ha comenzado a participar directamente en la vida político - electoral de México, violando todos los ordenamientos jurídicos que les impiden a los señores de las faldas largas (sotanas) hacer proselitismo político en los Estados Unidos Mexicanos.

¿Qué está haciendo el “Ejército Negro” con miras a las elecciones del 6 de julio del año 2003? Dicen que para muestra basta un botón, no es necesario analizar toda la mercería. Y es que, resulta que cierto obispo de Cuernavaca, en el Estado de Morelos, de nombre Florencio Olvera Ochoa, envió a todas las parroquias de su diócesis una circular en la que conmina u ordena a los sacerdotes a “iluminar las conciencias de los fieles para que decidan responsablemente ante los compromisos humanos”, a través del instructivo: “Por un voto responsable”. En ese documento se detallan los “pecados electorales”.

La escuela de Adalberto Almeida y Merino, Arzobispo de Chihuahua en 1987, hace eco este año en el Estado de Morelos, donde la misiva de Olvera Ochoa, de tres cuartillas, explica cuál es la enseñanza de la iglesia católica. También da a conocer las virtudes electorales, los pecados electorales y la oración para unas elecciones participativas, limpias, legales y responsables. De inicio señala que el pecado es lo que va en contra del amor a Dios, a uno mismo, a los demás, a la patria.

Para el jefe de la curia católica de Cuernavaca, es pecado no votar, caer injustificadamente en el abstencionismo, por pereza y apatía, porque el abstencionismo puede favorecer a los más inmorales. También es pecado votar sin conocer el partido o candidato como persona capaz y honesta.

Florencio Olvera Ochoa, agregó que el vender, comprar o robar el sufragio, también es una falta moral, lo mismo que presionar o entregar dádivas para votar. Puntualizó que constituye un pecado el votar por propuestas que favorezcan el aborto, la eutanasia, la prolongación de la vida por medios extraordinarios, la destrucción y manipulación del embrión.

Y, hay más en dicho documento: Olvera Ochoa destacó que como falta para la iglesia es el votar por proyectos en contra de la familia monogámica e indisoluble; por proyectos que promuevan las caricaturas grotescas de familia, integrados por personas del mismo sexo; es pecado votar por quien no respete la libertad religiosa, por quienes fomentan las formas modernas de esclavitud: alcohol, droga, pornografía, prostitución y secuestro, entre otras formas de “esclavitud”.

El obispo de Cuernavaca, recordó que también es una falta grave emitir el sufragio por proyectos económicos salvajes que atacan a la persona humana y el bien común, que dañen la justicia social, que afecten a los más pobres; también lo es no saber ganar y considerar como “mi enemigo” al que vota distinto de mí, como el no saber perder y aceptar la realidad.

Olvera Ochoa es puntual, en cuanto a la enseñanza de la iglesia que representa, dice que ésta no tiene partido. Como institución acoge a todos los bautizados y no apoya a ningún partido político. Ha destacado el prelado que como católicos pueden afiliarse y votar libremente por el instituto político y candidatos sin contradecir sus convicciones morales y religiosas. Los fieles, según Olvera Ochoa, están obligados a ser coherentes con su fe en público y en privado. No pueden, por tanto, sin traicionarse a si mismos, adherirse o votar por un partido o candidato contrario a sus convicciones religiosas y a sus exigencias morales.

Por último, el catecismo político religioso de Olvera Ochoa ordena: Por unas elecciones participativas, limpias, legales y responsables.

Y así, como Florencio Olvera Ochoa, hay miles de curas haciendo proselitismo político por todo el país desde los púlpitos. Un hecho que vulnera, abiertamente, la legislación electoral de los aún Estados Unidos Mexicanos.