El populismo, un síndrome de crisis
(Sábado 13 de Noviembre de 2004)
El pasado fin de semana y quizá como respuesta al desafuero fulminante de su ex secretario particular, el todavía Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, dio inicio a una serie de giras proselitistas por el interior del país con miras a los comicios presidenciales del año 2006. Incluso, así se ha dicho y expresado, los anhelos del político de origen tabasqueño pretenden ir más allá de una mera aspiración política al buscar la reedición de lo que fue en los años 1987 y 1988 el "Frente Democrático Nacional" -FDN- que encabezará en ese entonces el político michoacano Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. La convocatoria a esa gran movilización trae un plan con maña pues se encuentra escondida en esta serie de presentaciones programadas por la editorial que editó el libelo sobre Marta Sahagún, titulado "La Jefa". En está ocasión "El Proyecto Alternativo de Nación", editado por la empresa Grijalbo, y que resume el "ideario político" del ex jefe de René Bejarano Martínez, es la base para emprender una abierta y descarada campaña política hacia la Presidencia de México. Así sea, como se ha manifestado en diversos foros, "sólo en fines de semana", por aquello de la posible desviación o mala interpretación que se pudiera hacer sobre el uso de recursos públicos hacia fines de abierto carácter político. La trama para ocultar el arranque de campaña de López Obrador está tan bien armada que "El Proyecto Alternativo de Nación" se presenta como un documento restringido, o dicho en otros términos menos elegantes, como un "libro" que debe ser adquirido en librerías pues no se trata de un producto de carácter popular y gratuito. Ahora, todos aquellos que deseen saber cuál es el proyecto "alternativo" que tiene para México el enemigo número uno del priísta Roberto Madrazo Pintado deberá romper "el cochinito" y aportar la cuota correspondiente que irá a parar a las arcas de Grijalbo, con las correspondientes regalías.
Para conocer y analizar las sesudas y complicadas ideas y propuestas del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, un ciudadano común tiene que sacar de sus gastados bolsillos unos cuantos denarios. Siendo ésta acción en consecuencia la primera contradicción en un hombre que dice o pretende encabezar un proyecto popular y cercano a la gente. El libro o "las ideas" de Andrés Manuel López Obrador, deberían ser un documento gratuito, masivo, al alcance de todos y no una "obra" dedicada a los exquisitos. ¿Acaso López Obrador cree seriamente que un ciudadano común y corriente va a invertir los dineros de su boleto del metro o de su pesero para conocer tan brillantes "ideas"? Sin duda el Jefe de Gobierno del Distrito Federal y quienes lo asesoran están locos de remate. Aunque, claro está, la venta del libro sólo sea el pretexto para que el señor Jefe de Gobierno pueda mostrarse y ventanearse por todo el territorio nacional envuelto en la farsa montada por la editorial Grijalbo-Mondadori. Más allá de los velos impuestos por la editorial y los asesores de Andrés Manuel López Obrador, se vislumbra con claridad qué se trata de un "sorprendente" proyecto político, pues las presentaciones no son otra cosa que foros de difusión a lo más sublime y cercano al populismo. Y es que, en el caso concreto del señor Jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador, jamás podrán ser superadas las connivencias y complicidades políticas que lo ligan al echeverrismo priísta. Entendido el fenómeno obviamente desde un punto de vista político. Y donde para los verdaderos estudiosos de la ciencia política dicha corriente siempre será contrapuesta al llamado salinismo o neoliberalismo. Pronto, muy pronto, veremos en escena al lado de Andrés Manuel López Obrador, al que fuera el mejor discípulo del ex presidente Luis Echeverría Álvarez, un hombre de quien se han tejido muchas historias, una de ellas la ficticia visión de que se trata de un hombre inteligente, cuando en la realidad simplemente se trata de la exaltación de un psicópata y neurótico que se ha favorecido con los presupuestos públicos. Al respecto del personaje se puede agregar - quizá con acierto- que fue el artífice para convencer al tabasqueño para llevar a cabo la reedición del Frente Democrático Nacional, donde él cumplió una eficaz batalla. Sólo que con muchos años de distancia y sin Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza dicho proyecto esta destinado al más rotundo de los fracasos. México vive hoy horas muy, pero muy diferentes.
El término -populismo- es de uso reciente en la ciencia política; siendo desconocido para el diccionario de la Real Academia de la Lengua, a pesar de que su práctica es común en infinidad de países latinoamericanos. El populismo es hoy el punto de partida hacia la discusión del proyecto "Alternativo de Nación" expuesto en los carteles y pasquines promovidos y editados por el gobierno del Distrito Federal y obvio, con el beneplácito de quien ya se siente el candidato presidencial del partido de la Revolución Democrática para el año 2006. El proyecto "Alternativo de Nación" expuesto por el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, quien la semana pasada inició de hecho su campaña de proselitismo político a la presidencia de México, estará envuelto en una serie de presentaciones -cada fin de semana- por las entidades del país, para comenzarle a darle fuerza a una imagen que por ahora sólo es conocida en el Distrito Federal y quizá en el estado de Tabasco.
Los hechos siempre hablan por sí solos, y más en esto de la política donde no existen las casualidades. Así, para amortiguar el golpe provocado por el desafuero y consignación de su ex secretario particular René Bejarano, es que el tabasqueño decidió moverse e iniciar una gira por todo el país, envuelto en las presentaciones que organiza la empresa editorial Grijalbo-Mondadori. Y es que López Obrador sabe que su turno en ésta materia está cerca pues pronto procederá su desafuero. Los movimientos de López Obrador nos hacen recordar viejas historias que creíamos superadas en nuestra corta vida partidocrática. Sin embargo, esto no es así, pues la sombra del populismo cada día la tenemos más cerca, casi a punto de materializarse. De los resabios del sexenio 1970 - 1976 y de sus estertores que llegaron hasta los años 1982 - 1988, lapso en que el sistema político de México se convulsionó, nos llegan ahora sus perniciosos efectos. El populismo y el Estado paternal pretenden regresar sin importar el despilfarro y el ensanchamiento desmedido de estructuras gubernamentales para fines políticos. El Estado paternal así planteado pretende generar o vender ilusiones donde toda una nación, según ellos, puede cambiarse o implantarse en tan sólo un periodo de gobierno. Los herederos de aquellos años, pioneros en materia de populismo, nuevamente levantan sus voces suponiendo que lo pasado ya ha sido superado y en consecuencia pretenden vender esa idea para buscar una efímera popularidad que los acerque a la presidencia de México. Con sus "ideas y proyectos", pretenden llevar al país hacia un callejón sin retorno, donde el escape siempre tendrá un altísimo costo social y político, donde no es de descartarse la posible pérdida de vidas humanas dado que el escenario también es de violencia y enfrentamiento. La renovación nacional en el terreno de los hechos y de las ideas es una tarea inaplazable que debe emprenderse desde diversos ángulos, no sólo desde los ámbitos del populismo. El camino debe ser de unidad y consenso, no aquel que en una mera intención de "cambio radical" olvide el orden legal y a las instituciones democráticas. Hoy vemos como se pretende romper la realidad y exacerbar los antagonismos entre populismo y neoliberalismo. Más aún, cuando la Coparmex ya arropa a Santiago Creel como candidato de la ultra derecha.
El populismo es un síndrome social que ha hundido a muchos países en prolongadas crisis económicas. También ha generado regímenes de facto en muchas otras naciones. En el nuestro ha propiciado una época de contingencia de proporciones nunca antes vistas por las últimas generaciones. Hoy los espacios de dialogo y concertación entre sociedad y Estado se han ampliado, pero también se han sobre manipulado. Para dejar agotados los planteamientos del pasado se habla de cambios, sin embargo ahí siguen las mismas estructuras del pasado. A pesar de la palabrería que hoy se práctica, vivimos una estática política que debe ser removida, pero dicha acción no debe darse por la vía del populismo, menos por las de un neoliberalismo exaltado. So pena de correr riesgos innecesarios al buscar respuestas ilusorias o fantásticas. Lo obvio no requiere demostración, Andrés Manuel López Obrador sigue moviéndose haciendo uso de su posición política. Hasta pareciera que algo aprendió de Rosario Robles. Cada día que transcurre el tabasqueño avanza y va poniendo diques por si procede lo de su desafuero. Y es que, si en el caso de René Bejarano se llevaron más de siete meses, en su caso esto puede ocurrir cuando ya sea candidato del PRD a la Presidencia de México, esto en el mejor de los casos, pues igual ocurre cuando ya sea "Presidente electo de México". Y es que, en política vaya que si cuentan los tiempos. Tiempos que, en el caso de Andrés Manuel López Obrador no deben rebasar el mes de abril de 2005. O ya "se les peló" y habrán de vencerlo en las urnas, obvio las de tipo electoral y no las funerarias.