Ha entrado la “estupidocracia” en la política de México
Entre los periodistas y analistas de México permanece una constante, el inventar una que otra palabra o frase para adornar los escenarios políticos del momento. Así, han aparecido en los diversos medios de comunicación masiva de México palabras tales como: prospectiva, reingeniería, yupicracia, tecnocracia, meritocracia, partidocracia, etcétera.
En los últimos días, producto de un escándalo internacional de tipo más hormonal que político, se ha comenzado a manejar un nuevo vocablo: la estupidocracia, producto de las actitudes prepotentes y obviamente fuera de todo contexto pronunciadas por su “majestad” Jorge Castañeda, Secretario de Relaciones Exteriores de México. Pero más aún, el asunto se hizo grande por las reacciones, éstas sí verdaderamente estúpidas, de la señora Martha Sahagún, quien para diluir las cosas y así salir en defensa de uno de los miembros más caros del gabinete del Presidente Vicente Fox, volvió a usar la letanía que utilizó en el caso de “monseñor” Carlos Abascal, el de que esas palabras fueron evocadas en forma personal y no como Secretario de Relaciones Exteriores de México. Por lo mismo, en nada dañan las relaciones México – Cuba; como si los ciudadanos gobernados por Fidel Castro fuesen unos niños ingenuos que creyeran en el Ratón Miguelito. Cosa que, al parecer si hace “jorgito”. Y es que, es realmente imperdonable que veamos cómo, una vez más, la señora Sahagún incurre en verdaderas torpezas al utilizar el usado y mal ponderado argumento de que lo dicho por Castañeda, fue sólo a título personal y no como integrante del gobierno foxista.
Pues bien, hay que decirle a la señora Sahagún, las cosas como le gustan, por su nombre y apellidos. Es decir, que los hombres públicos no se pueden desdoblar y cuando opinan lo hacen con un solo carácter, el de servidores públicos investidos para desempeñar ese encargo de Secretarios del Despacho y quedar en libertad de actuar dentro de los límites y bondades que otorga el fuero constitucional. De tal suerte que, el ámbito privado, es todo aquello que no comprometa su función de servidor público.
Las posturas irracionales de los secretarios del Trabajo y de Relaciones Exteriores, han sido así, públicas cien por ciento, nunca a título personal, pues entenderlo en sentido contrario, sería tanto como aceptar o sostener el engaño de que los funcionarios públicos pueden desdoblarse cuando se les antoje.
Sugerir, invitar, recomendar o encargar determinado tipo de moral, es vil manipulación, es pretender intervenir en la vida privada de las personas e instituciones. Así lo ha hecho “monseñor” Carlos Abascal quien más que atender los asuntos relacionados con la Secretaria del Trabajo y la Previsión Social, esta más preocupado en difundir sus cursos de moral, por cierto bastante atrasados pues antes ya se dieron a determinada clase social, pero en el Siglo XVIII. Una moral que, obviamente choca con los actos y acciones del Siglo XXI que se vive actualmente. O sea, una moral totalmente superada por los usos y costumbres de otra época.
Las declaraciones a “título personal”, modalidad ya entre quienes ahora despachan en el gobierno de Vicente Fox, puede provocar varias cosas, las primeras reacciones se acaban de dar en el Senado de México, como para avisarles a los neófitos como se maneja la política exterior de México. Una ciencia o arte que siempre dejo bien presentado a nuestro país entre las naciones del mundo civilizado.
Pero, hablemos de aquellas definiciones, las que hacen los retrógrados encargados de analizar y difundir los pensamientos de los hombres y mujeres que ahora representan al “nuevo México”. Donde una palabra bien puede definir sus acciones: la ESTUPIDOCRACIA, derivada de la pública y constante estupidez de hombres y mujeres en el nuevo gobierno. Así se han comportado Carlos Abascal Carranza y Jorge G. Castañeda, estúpidamente, al pretender llevar asuntos de carácter personal u hormonal a la vida pública.
Y es que, señor Abascal, la moral no es un árbol que de moras, como decía en broma Gonzalo N. Santos, aquél ilustre cacique potosino. La moral es algo serio y, por lo mismo debe tocarse con mucho cuidado, más si se hace en forma pública y teniendo por freno una función que rebasa los ámbitos personales, pues compromete a los asuntos de un gobierno legítimo y democrático.
La estupidocracia quiere sentar sus reales en México, puede ser, incluso por la vía oficial, pues se nos quiere hacer creer que todo este tipo de afirmaciones y palabras sueltas, son opiniones a título personal, aún hayan dañado y lastimado a todo un pueblo como el cubano. Esas afirmaciones, prepotentes y fuera de todo contexto, no pueden ser calificadas de otra manera: estúpidas. ¿Cómo usar la palabra ardidos para calificar a los cubanos?. Qué modales señor Canciller; no cabe duda que infancia es destino en su caso. Y recuérdese que este tipo de exabruptos y fobias ya se vieron en Italia, durante la primera gira del Presidente Vicente Fox por Europa.
La estupidocracia, y ésta es pregunta para la señora Martha Sahagún Jiménez, ¿sentará sus reales en México? Pues de ser esto así, vaya usted y revise - en lo personal – que es investidura, y sobre todo Presidencial, pues no vaya a ser que un día como vocera presidencial alguien le diga por ahí, esta ofensa al Presidente Fox, fue a Vicente, pues sólo es en lo personal y no como Presidente. Una cosa es el lenguaje coloquial, el de “Rosa”, la chava del barrio, otro muy distinto el de un funcionario público que, en el caso de un Canciller también implica asuntos muy delicados y sobre todo de seguridad nacional.