Fox y el águila mocha
Por Felipe Moreno
El viernes 3 de enero del año 2003, recibí un correo electrónico procedente de Europa. En la misiva se me preguntaba, con cierta preocupación, sobre la última locura de un presidente mexicano. A saber: “ Estimados señores, estoy viviendo en Italia: algunos parientes me comentaron que Vicente Fox ha operado un cambio de símbolos de la bandera mexicana. Es cierto eso? Me gustaría ser informado correctamente”...
La respuesta que se le dio fue clara y tajante, no se han dado cambios en los símbolos nacionales de México, menos en la bandera de México. Lo que se ve ahora en nuestro país y te han comentado obedece a una moda sexenal, se trata del águila mocha, el ave mutilada en sus partes masculinas, símbolo e imagen del presente gobierno panista en México. Obedece pues a una moda sexenal que desaparecerá el día en que Vicente Fox, por mandato de ley, abandone el 1º de diciembre del año 2006, la presidencia de México; aunque las malas lenguas desean que sea antes.
La verdad sea dicha, no había reflexionado sobre el asunto del águila mocha y menos aún que esta imagen ya estuviera viajando por Europa, cerca de Davos Suiza. Fue anteayer, cuando escuche las aberrantes propuestas del coordinador del partido Acción Nacional en la Cámara de Diputados Felipe Calderón Hinojosa, -el mismo panista que corrió hace unos meses del Estado de Michoacán pues tuvo miedo de perder con Lázaro Cárdenas, actual gobernador- que recapacité sobre aquella misiva de los primeros días de enero y que ya me anunciaba ese rumor que hoy recorre todo México y parte del mundo sobre las intenciones de eliminar el nombre oficial de los Estados Unidos Mexicanos y dejar sólo el de México.
Quién conoce al michoacano Felipe Calderón o a cualquier otro panista sabe de esa doble personalidad que los caracteriza. Escondidos en una supuesta honradez, buena fe o don de gentes, tenemos a los verdaderos acólitos de Satanás, a los Fariseos del templo. No puede haber buena fe cuando se anuncia, de forma tan precipitada y torpe algo tan fundamental y que toca lo más sensible de las entrañas de México y los mexicanos. Y es que, México no necesita de cambios ni reformas constitucionales para ser o seguir siendo México, éste ya existe más allá de la misma noche de los tiempos y más allá del partido Acción Nacional y los neopanistas. México Es el origen y síntesis de la nación mexicana, lo que fue, es y será; incluso más allá de los Estados Unidos Mexicanos o de lo que quede, luego del paso de Vicente Fox o del panismo entreguista en la Presidencia de México.
Esta verdad, que es axioma y por lo mismo inalterable, no choca con el nombre oficial de Estados Unidos Mexicanos, otra suma que sintetiza jurídica y políticamente a todas aquellas formas humanas que se mueven a lo largo y ancho del territorio nacional. Aquellas que saben de donde vienen, que no niegan sus orígenes y que, sobre todo, luchan por no perder su identidad dentro de la enorme gama de colores y aromas que se pueden observar y aspirar en el suelo mexicano. Esa esencia que no puede ser percibiba por quien es medio gringo, medio español. Que no tiene historia y menos trascendencia.
De ahí que sea cierto, fue un exceso el comentario o propuesta del panista Felipe Calderón para hacer de México el vocablo único de validez jurídica y política en lo que hoy son los Estados Unidos Mexicanos. A menos que, como ya se ha ventilado, el gobierno del águila mocha desee hacer como antes lo hizo Antonio López de Santa Ana una nueva concesión y así los Estados Unidos de Norteamérica -amos del universo- pasen a ser los únicos Estados Unidos en el mundo.
Si esto es así, ¡vaya servilismo!Más allá de Jorge Castañeda.
Hoy se ve mejor, Jorge Castañeda se fue, dejó la chancillería, quedando intacta esa forma de gobierno del águila mocha, que no es otra cosa que la misma estupidocracia tratando de ser gobierno. Ya vamos para tres años y éstos, siguen aprendiendo. !Vaya cambio! parece que se volvió retroceso. Aunque, en terminos reales, la reversa también es un cambio.