Juventud, plutocracia o senectud en las filas del Partido Revolucionario Institucional
(Domingo 28 de enero de 2007)
El pasado 18 de enero dio inicio un proceso al interior del Partido Revolucionario
Institucional que desembocará hacia un futuro incierto, lleno de dudas
y ambiciones políticas en muchos sentidos.
La renovación de sus cuadros dirigentes a nivel nacional ha venido
desarrollándose conforme lo expresa su convocatoria y en la cual participan
cinco contendientes: Alejandro Gárate Uruchurtú, Enrique Jackson
Ramírez, Beatriz Elena Paredes Rangel, Javier Oliva Posada y Sergio
Martínez Chavarría. De todos ellos, dos son los únicos
que tienen posibilidades reales de ganar, dados sus activos económicos
y políticos. Oro y oropel rodean al sinaloense Enrique Jackson y a
la tlaxcalteca Beatriz Elena Paredes Rangel. Quizá por ello, sea que
los medios de comunicación se han enfocado hacia esas candidaturas,
las que han derramado sumas importantes de dinero o bien han correspondido
a favores legislativos concedidos en materia de leyes y otras concesiones
en materia de radio y televisión.
La democracia en el PRI dista mucho de ser un hecho real y concreto, su pasado
antidemocrático y manipulador los sigue persiguiendo. Las cúpulas
mandan en el PRI. Nada nuevo se percibe en dicho instituto político.
Los errores de antaño no se han corregido ni superado; persisten los
mismos vicios, las mismas mafias y los mismos métodos de "hacer
política". Hay incluso quienes han llegado a afirmar "para
que apostar por uno o más perdedores", en alusión directa
a todos esos candidatos que no cuentan con grandes aparatos publicitarios
o los están metidos en los principales espacios en la radio y la televisión.
Los medios son empresas, no son hermanas de la caridad.
Hablar del PRI es hablar de México, donde dos de ellos: Enrique y Beatriz
llevan la delantera en una contienda, gracias a un sistema que ha invertido
miles de millones de pesos en sus imágenes, tanto pública como
política. Ambos hablan de un partido nuevo, de incluir a las nuevas
generaciones, pero en segundo o tercer plano, nunca como iguales y mucho menos
al mismo nivel. La relación que se plantea en el PRI es como siempre,
de siervo a amo y no de hombre a hombre o de mujer a mujer. Ahí nadie
es igual, mucho menos si se ha ocupado un cargo de elección o administrativo.
A una semana del inicio de dicha contienda interna se ven ya los primeros
brotes de ruptura y división. Más aún, de queja y descalificación
de una elección, luego de la guerra sucia emprendida en contra de una
de las fórmulas. La presencia de una empresaria dedicada al manejo
de los giros negros en Quintana Roo, puede ser la causa de que se empañe
dicho evento. Más aún, por los antecedentes que en su historial
tiene su compañero de fórmula.
El hecho de que sea sólo o a través del dinero como habrán
de renovarse las dirigencias en los partidos políticos de México,
nos lleva a una terrible deducción, sólo los ricos o los encumbrados
tienen derecho a ser jefes políticos. Un evento que debió prever
el IFE o las instancias relacionadas con la renovación de las dirigencias
partidistas. La democracia se ha convertido en un producto más de quien
puede comprarla. Así y como se otorgó una cantidad absurda para
las campañas presidenciales, debió destinarse otra para no hacer
de un proceso interno ganancia de grupos específicos. Porque es obvio
que los intereses y el dinero se han cargado hacia Enrique Jackson o Beatriz
Paredes, dejando solos y en el abandono a los otros tres expósitos.
El derroche de Enrique Jackson es evidente, spots de radio y televisión
han invadido es espectro radio eléctrico. También es visible
la fuerza mostrada por la tlaxcalteca Beatriz Elena Paredes Rangel quien ha
sumado a muchos en lo que pudiera considerarse ya una cargada. Su compañero
de fórmula, el hidalguense Jesús Murillo Karam, es una pieza
de mucho peso, aunque represente al pasado, concretamente a Carlos Salinas
y Miguel de la Madrid.
Dicen que hay tres cosas difíciles de ocultar en la vida: el amor,
el dinero y lo p
Podemos incluso sostener, tomando como referencia la
tercera, que tanto los gobernadores, senadores, diputados, presidentes municipales
y demás miembros del PRI que emitirán su voto el domingo 18
de febrero; ninguno de ellos está apostando a perder. Y es que, más
allá de la remoción del queretano Mariano Palacios Alcocer,
de una presidencia errática, el PRI está ante el umbral de lo
que será la conformación de la próxima legislatura federal
y por ende los primeros visos de lo que será la próxima sucesión
presidencial. Si llega Jackson la tecnocracia recupera posiciones importantes,
aunque este último se haya cargado hacia los grupos que encabeza Ernesto
Zedillo en el PRI.
La renovación de los principales cargos partidistas en el PRI, lleva
esa dedicatoria. Es la lucha de los ex presidentes de la República.
A contrario sensu de lo que se ha dicho, si existen grupos y corrientes que
ya apuntan en esa dirección. En política no existen los hombres
solos, ni neutros. En política nadie llega solo. Loco sería
el que quisiera llegar partiendo de la nada o por sí mismo, la gracia
de Dios no existe en la política.
Las preguntas que en estos momentos deberían hacerse los priístas
no deberían estar enfocadas hacia un hombre o mujer determinada. Su
problema no radica ahí, se encuentra en sus métodos de selección
y cooptación política. Su falta de oferta y su viabilidad ante
la historia. Por todos lados se observa un partido arcaico, abarrotado por
personas y personajes cercanos a la tercera edad, mismos que desde hace más
de 30 años han demostrado su poca efectividad. Lo único visible
en sus carreras políticas es la acumulación de propiedades y
riquezas, su ostentación, sus ambiciones personales y de grupo.
Los nombres que se manejan para dirigir al PRI, nada le dicen a un México
nuevo, cada día más demandante, mucho menos le dicen algo a
los priístas. Una estructura caduca que ha perdido o entregado la presidencia
de la República en dos ocasiones y que va para la tercera en el 2012.
El PRI no tiene futuro como partido político, a menos que:
1. Busque una poción joven, moderna y renovadora
2. Alguien para un partido vivo, con futuro y no alguien para pretender revivir
un cadáver político.
3. Alguien que no continúe mutilando el futuro de millones de jóvenes.
4. Alguien que represente a un México que entiende los nuevos tiempos
políticos.
5. Un hombre que no represente a mafia alguna y menos de alguno de sus ex
presidentes de la República.
6. Un hombre con principios y convicciones y no sólo con conveniencias
políticas.
7. Un hombre sin ataduras ni compromisos comerciales.
8. Un líder, un hombre que no sea dócil o comprable.
9. Un líder que nunca haya vendido una elección.
10. Un líder que respete verdaderamente a las bases y su militancia.
11. Un líder que no sea rehén de padrinos poderosos o ricos.
12. Un líder que no le deba nada al sistema de componendas en la vida
democrática.
13. Un político que no sea coleccionista de cargos públicos
o políticos.
14. Un líder que sepa sumarme a las mejores propuestas democráticas.
15. Un líder para cambiar lo inservible en el PRI.
16. Una nueva cara para que el pasado no los siga persiguiendo.
17. Un líder surgido de las bases de un partido histórico.
18. Un líder para enterrar el pasado, sembrando una semilla a favor
de la democracia.
19. Un líder que una, sume y fortalezca.
20. Un hombre libre, en el sentido más amplio de la palabra.
En la proyección a futuro, más allá de este momento,
los hombres y mujeres que hoy buscan la dirigencia nacional del PRI, deberían
reflexionar sobre el futuro de un instituto político. Tanto el PRI
como el PRD, son estructuras seniles, y más lo serán hacia las
elecciones presidenciales de 2012. Sólo es cosa de verse al espejo
para entender que ambos deben renovarse, pero en serio, o seguirán
perdiendo adeptos, votos y elecciones. La sucesión de Mariano Palacios
Alcocer en el PRI, no debe verse como siempre; como el cambio de dirección
en la que fue la mayor agencia de colocaciones del país. ¿Qué
prevalecerá al final de la contienda: juventud, plutocracia o senectud?