La traición de Ulises puede hundir la candidatura de Roberto Madrazo
(Lunes 2 de Mayo de 2005)

 

Por Felipe Moreno

 

El 30 de julio de 2004 se dijo en este espacio de Juicio Político: "Oaxaca requiere otro gobernador de seis años".
La historia de dicha entidad, marcada por su ancestral atraso y sus pésimas condiciones sociales y económicas motivaron dicho comentario. Más aún, pedimos a nombre de los oriundos de dicho Estado que los grupos en la lucha por el control político y económico de la entidad contuvieran sus odios y se unieran en un proyecto donde rescatarán la "Nueva Fuerza Oaxaqueña". Meses más tarde, y sin ser originarios del Estado de Oaxaca ni tener algún interés específico en las tierras donde más de un extranjero ha hecho "patria" y patrimonio, comentamos que el tiempo de Ulises Ruiz debería comenzar a partir de las cero horas del 1º de diciembre de 2004 y no antes.

Fueron muchas, quizás demasiadas las expectativas que se cifraron en un hombre que, a pesar de no haber hecho su carrera política en la entidad, siempre contó con la decisión final de quien hasta esos momentos controlaba las nóminas gubernamentales y, es obvio, los principales hilos que movían las estructuras políticas y sociales oaxaqueñas, éstas siempre proclives al juego de la negociación o la traición abierta en materia política. La raíz política de Ulises Ruiz Ortiz no se nació ni creció en Oaxaca, ésta procede, en su totalidad, de tierras cercanas al Estado, donde el hoy gobernador aprendió la mayor parte de sus mañas y mapacherías políticas. Ulises Ruiz se formó al lado del ahora dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional, el tabasqueño Roberto Madrazo, ahí, a su lado se hizo "político". No es casual, por tanto, que el ahora gobernante muestre esas debilidades e inclinaciones, pues ahí están sus verdaderas querencias y lealtades. Más todavía, hoy a nombre de él pierde tiempo en la Ciudad de México, mismo que debería dedicar a resolver los apremiantes problemas que vive una entidad a la cual se comprometió a gobernar con una nueva fuerza política que al día de hoy no se ha visto por Oaxaca. El gabinete de Ulises Ruiz así lo indica, pues la mayor parte de su equipo responde a intereses ajenos o lejanos a la entidad y más a la llamada "Nueva Fuerza Oaxaqueña" que sólo quedó en slogan de campaña. Hoy, todo es viejo en Oaxaca, desde sus hombres hasta sus métodos.

Ulises Ruiz es un producto político fabricado en Tabasco por el tabasqueño Roberto Madrazo Pintado y el chiapaneco César Augusto Santiago Ramírez en materia político-electoral. Para hacerlo gobernador los priístas tuvieron que mentir, pues se dijo que Ulises había crecido cerca de las costas de Oaxaca, concretamente por los rumbos de Juchitan, donde un "tío" lo recogió y después lo adoptó "políticamente". La realidad siempre fue otra, de ahí su difícil ubicación al respecto. El cuestionado triunfo de Ulises Ruiz no le hizo tanta mella al actual gobernador como su posterior desempeño; en estos cinco meses es poco o nada lo que ha hecho. Desde las primeras horas del 1º de diciembre de 2004, el nuevo gobernador ha dado muestras de que Oaxaca no era su prioridad, pues sus movimientos y pensamientos están hacia otros rumbos de la política. Ulises Ruiz está más tiempo en la Ciudad de México y no para atender cuestiones oaxaqueñas. El oaxaqueño esta más dedicado a la promoción de la precampaña presidencial de quien es su jefe nato. En días recientes se le vio por los rumbos de Chapultepec, concretamente en el Restaurante Churchils, al cual es adicto, comiendo con otro "golem" fabricado en las tierras de Tabasco, quien para mayores señas podría ser confundido con un "hipopótamo". Y, por cierto, dicen que esa comida fue arreglada para atender ciertos asuntos relacionados con la posición de Roberto Madrazo respecto al caso del también tabasqueño y Jefe de Gobierno en el DF. A la reunión se agregó un alto funcionario de la Procuraduría General de la República que hoy ya paso a mejor vida en el sector público. Obvio, las casualidades no suceden en política, Ulises Ruiz y Manuel Andrade, fueron los emisarios de Madrazo en ese asunto que hoy parece dividir al priísmo.

Así, mientras Ulises responde a los llamados de Roberto Madrazo, desatiende labores fundamentales para el Estado de Oaxaca, una tierra que quizá muy pronto no será de nadie, ante la ola de violencia y asesinatos desatada en los últimos días. Oaxaca no está en paz, el conflicto que mantiene el gobierno del Estado contra el periódico Noticias, ya traspasó los límites y fronteras del Estado, ese, entre otros que muy pronto serán motivo de comentario nacional o nota internacional si el gobernante no se pone las pilas. Y, más después de las elecciones del 3 de julio en el Estado de México, donde el "madracismo" está apostando todo a perder esa elección, para terminar con las aspiraciones políticas de Arturo Montiel Rojas. Ulises Ruiz llegó fuerte a Oaxaca, nunca estuvo en la tesitura del veracruzano Fidel Herrera Beltrán, cuya elección estuvo a punto de perderse en los tribunales electorales. Ulises llegó a Oaxaca con la casa limpia, barrida y sacudida, tapizada de obras públicas, y con suficientes recursos para continuar el desarrollo del Estado. El representante de la "Nueva Fuerza Oaxaqueña" tenía todo para brillar y destacar sirviendo a sus paisanos. Pudo demostrar la existencia de esa "Nueva Fuerza Oaxaqueña" que lo llevó a ganar en las urnas electorales el 1º de agosto de 2004, pues se hizo todo en Oaxaca y en la Ciudad de México para que él creciera; aún a sabiendas de que otras especies menores llegarían a servirse con azadón y ambas manos. Pero así es la política.
Lo que parece ser, a veces no es o no se da.

La "Nueva Fuerza Oaxaqueña" ha cumplido sus primeros cinco meses al frente de las riendas del Estado, un mandato que comenzó mal y débil, con el píe izquierdo y en abierto retroceso. El gobierno de Ulises Ruiz no cuenta con imagen ni presencia, pues sólo ha respondido con acciones de ornato o de mero trámite en relación a la multitud de promesas que hiciera como aspirante a la gubernatura del Estado. Hasta pareciera que no le hubieran dejado espacio para lucirse con una mega obra o algo parecido, cuando lo único que tiene Oaxaca es miseria y atraso, aspectos que la han caracterizado por lustros a lo largo de nuestra historia. Con pena y tristeza hay que decir que todas aquellas esperanzas y expectativas generadas a lo largo de los meses previos a las elecciones del 1º de agosto en Oaxaca, se han ido por el caño. Ulises Ruiz no respondió a la más mínima de las expectativas generadas por la "Nueva Fuerza Oaxaqueña". A cinco meses de su presencia en el Estado, lo único que se comenta no es rescatable, pues habla de un mandatario dedicado al romance o cercanía con alguna de las ya famosas "primeras damas en el Estado", muchas de ellas incrustadas en las principales plazas del Estado. El escándalo ya es público, incluso se dice que en lugar de gobernar se encuentra dedicado a la fiesta y la pachanga, pues se le ha visto con más de una de esas funcionarias a las que elevó al rango de secretarias o subsecretarias en condiciones poco claras. Incluso, se comenta, hay otras en el Poder Judicial del Estado a quien también se le cobran ciertos favores.

El descaro y el cinismo del mandatario oaxaqueño no tiene nombre, incluso podría pasar a ser estadística muy pronto, al lado de los ex gobernadores de Quintana Roo, San Luis Potosí y Morelos, (Hendricks, Silva Nieto y Estrada Cajigal) en aquellas actitudes que parecen ser ya una costumbre en política. Si las Bahías de Huatulco o de Cancún hablaran, más podrían ahondar en el asunto. En Oaxaca se dice a los cuatro vientos: no hay gobernador, pues hubo muchas promesas y ninguna se ha cumplido. La suspensión de la acción penal que se tenía en contra de Gabino Cué Monteagudo, ex alcalde de Oaxaca y ex candidato de "Todos Somos Oaxaca" a la gubernatura, no puede ser otra cosa que debilidad en un gobernante. A menos de que se trate de una serie de acuerdos entre el actual mandatario oaxaqueño y otras fuerzas políticas en el Estado, para sostenerse en el gobierno. Incluso, porque no decirlo, pudieran representar las primeras señales de una carambola rusa con el ex gobernador Diódoro Carrasco, para así agregarse a las filas del senador Enrique Jackson, por si Madrazo no sale como candidato del PRI a la Presidencia de México. Las ambiciones de Ulises Ruiz lo han llevado a tener ciertos acercamientos con el ex gobernador oaxaqueño Diódoro Carrasco Altamirano, "padre político" de Gabino Cué Monteagudo, su "más férreo" adversario político hasta hace unos meses. Incluso, se puede decir que Gabino Cué será Senador por Oaxaca en la próxima legislatura.

¿Por qué no hay gobernador en Oaxaca dice la gente? La lista es larga: porque Ulises Ruiz nunca se preparó mentalmente para serlo, jamás superó ni superará las épocas en que actúo como mapache electoral al lado de personajes ilustres como: José Guadarrama Márquez, Leonel -el coco- Reyes y César Augusto Santiago Ramírez, fieles herederos del legendario Luis del Toro Calero. Ulises Ruiz jamás en su vida había tenido experiencia ejecutiva, siempre fue amanuense electoral, siempre fue un operativo de segunda que sólo recibía órdenes, aunque ahora cuenta con un equipo de expertos que cobran en las nóminas del Estado de Oaxaca, pero que están al servicio del presidente nacional del PRI, Roberto Madrazo, quien los usa en casos de "emergencia". De ahí que el gobernador oaxaqueño sólo piense en la candidatura presidencial de su jefe, donde él será, sin duda, una importante pieza en el engranaje electoral. De Oaxaca a Ulises Ruiz sólo le interesan sus recursos, para ponerlos a disposición de su candidato a la presidencia de México. Recuérdese que el mayor acarreo priísta siempre proviene de aquellas zonas del sur sureste de México, dónde Oaxaca y Tabasco son básicos para el relleno de la gran ánfora electoral del priísmo nacional.

Así, el que se pensaba iba a ser el representante de una nueva fuerza política en el Estado, creador de una nueva generación de líderes políticos, se quedó en la víspera, varado, momificado, no creció o quizá el mismo se entrampó al nunca imaginar lo que era estar al frente de una gubernatura y más como la oaxaqueña, donde los horarios rígidos y las salidas preestablecidas nunca han funcionado. El desaparecer el Palacio de Gobierno y la Casa Oficial seguramente fue para tratar de esconder sus errores y sus "vicios" o quizá para que no se dieran cuenta que sus objetivos políticos eran otros.

Y es que, Ulises Ruiz resultó ser un traidor nato, un verdadero Doberman de la política, cuya ceguera se ha agudizado en tan sólo cinco meses. Ulises Ruiz resultó ser como todos en política, sólo que en este caso su traición puede hundir la candidatura presidencial del que ya se siente el único candidato del PRI a la Presidencia de México.