Los mercenarios en la política de México
Durante la campaña de proselitismo político que llevó a cabo Vicente Fox para alcanzar la presidencia de México fue constante la crítica hacia aquellos emisarios del PRI, que habían vivido de los recursos públicos hasta hincharse o hartarse a su antojo. Las frases iban directo a todos aquellos, hombres y mujeres corruptos en el aparato de gobierno. El entonces candidato del partido Acción Nacional decía: " a mi, se me puede quitar lo malhablado, a ustedes lo corrupto nunca". No cabe duda que es fácil emitir juicios y después olvidarlos, borrarlos y caer en la tentación de la peor de las corrupciones: la de las ideas e ideales.
Más allá del uso y abuso de los recursos públicos existe una corrupción que merma y diluye hoy al sistema político de México; corrupción que disminuye la lucha política y la noble acción de todo gobierno. Estamos hablando de la corrupción política, la que toca y trastoca las ideas y principios por los cuales lucha un partido, un verdadero partido político, el conglomerado que surge de una idea para alcanzar la cúspide del gobierno para darle forma a una nación. Eso pensaron Efraín González y Morfín, entre otros ilustres panistas que se opusieron al entonces partido de estado que fue modificado por el general Lázaro Cárdenas para darle viabilidad a sus caprichos, en aquellos años de las grandes expropiaciones que le quitaron a los europeos el control de los yacimientos petrolíferos para caer en manos de los norte-americanos. Era que hoy parece revertirse en la de las grandes privatizaciones mundiales.
Al hablar de esta nueva corrupción, de esta perversión de los ideales políticos, necesariamente se tiene que mencionar a esa clase de gentes que siempre estuvieron al acecho, en lo oscuro para pasar siempre desapercibidas y saltar siempre sobre el botín elegido. Una clase que no se veía pues no se había dado en México un viraje de timón tan brusco como el que hoy, después del 2 de julio del año 2000 estamos viviendo.
Los cambios en el gobierno permitían que esta clase acomodaticia siguiese manejando sus negocios al amparo del poder político, pues entonces no se percibía que estos sujetos, estos mercenarios de la política, sirvieran a tantos y tan variados fines económicos y políticos. Empero, sus argumentos siempre serán los mismos, siempre dirán que se trata de un trabajo como lo puede hacer cualquier otro y, en efecto es un trabajo, pero se trata de una labor que se desarrollará siempre en las coladeras, en los albañales del sistema político mexicano. Su calaña es tal que lo mismo les permite o ha permitido servir al PRI, al PRD, o ahora despachar cómodamente en las oficinas que ingenua o bondadosamente les ha ofrecido la Presidencia de México.
Los mercenarios están ahí, cohabitando en las cámaras de diputados y senadores o dentro de la residencia oficial de Los Pinos; o sea, en los más sensibles tendones del gobierno mexicano: los de la misma Presidencia de México. Ahí, donde para colmo o ignorancia han sido puestos para hacer más negocios olvidándose de servir a México. La lista de hombres y mujeres, que por cierto algunas de ellas anteriormente fueron coristas o meretrices que se vieron involucradas en asuntos bochornosos como el del exgobernador de Quintana Roo Mario Villanueva Madrid, ahí están, continúan cobrando en las nóminas del Poder Ejecutivo Federal de México. También están otros que antes como magdalenas lloraban las penas del excandidato a la Presidencia de México por el PRI, o sea, lloraban al lado de Francisco Labastida Ochoa la muerte de Luis Donaldo Colosio. Otros más, que antes fueron periodistas al servicio del PRI y que se vieron involucrados en los acontecimientos de Chiapas, donde manejaron a su antojo las tres nóminas que autorizó Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, también permanecen cobrando o medrando al amparo de la justicia social o de los proyectos de ayuda que maneja la Secretaría de Desarrollo Social que dirigiò Josefina Vázquez Mota; donde por cierto también despacha otro mercenario en las áreas de comunicación social, sea todo parte de lo mismo, de la misma mafia conformada a la caìda del Partido Revolucionario Institucional.
Total, para que seguir, si parece que es por su propia voluntad el empeño del presidente de México en estar rodeado de personajes que antes sirvieron y se bañaron en las negras aguas del PRI-Gobierno. En esas que hoy quieren pescar a los líderes del sindicato petrolero soslayando de manera selectiva al gremio de los maestros o tantos otros integrados en el Congreso del Trabajo o la misma FSTSE. Hombres y mujeres sin amor a México, sin moral y sin principios éticos que lo mismo les da servir a un partido político que a otro. Según ellos, los mercenarios, traen proyecto, a pesar de haberse quedado sin partido. Y es que, traen proyecto porque sus miras son personales al igual que sus ambiciones, pues estas se reduce a ganar más y más dinero o hacer negocios al amparo de quien hoy ostenta la banda presidencial o como se dice en el argot nacional, representan al régimen del Águila mocha, por no decir otras cosas. Ayer "sirvieron" a Vicente Fox; hoy se aprovechan de la ingenuidad de Felipe Calderòn, bajo el argumento de que son "profesionales de la comunicaciòn", pero carentes de todo tìtulo.