¿Cuál debe ser la “nueva” relación de Fox con los medios de comunicación?
¿Se acabarán los “perros del faraón”?
Durante lustros, salvo muy raras excepciones, los medios de comunicación en México vivieron siempre pegados a las ubres del poder. Esto es, fueran estos de izquierda, derecha o totalmente sumisos a los gobiernos priístas en turno. Incluso, llegó una época en que un Presidente de la República llamado José López Portillo llegó a decirles abiertamente “no te pago para que me pegues”. Una frase que hoy, quiérase o no, debe retomarse para plantear cuál debe ser esa “nueva” relación entre los medios de comunicación y el próximo gobierno foxista.
Por lo que se puede ver hasta ahora, esa unión no será como antes, donde todos, aunque juntos y sin estar revueltos, viajaban con el Presidente en el mismo avión.
Al parecer, aquellas horas y felices días en que todos los gastos corrían a costa del presupuesto federal, han llegado a su final. Al menos esa es la primera información que se nos pasa sobre el primer viaje de Fox, quien irá a los Estados Unidos de Norteamérica, en su primera rendición de cuentas al extranjero.
Qué bueno que la relación entre los medios de comunicación y el Presidente de México cambien, para terminar de una vez y, para siempre, con aquellos “sabuesos” que solían colarse a una campaña presidencial -cada seis años- con la finalidad de convertirse en los próximos “perros del faraón” o guardianes del “Oráculo de Delfos”.
En días recientes la comunicadora y “futura vocera” del presidente electo Vicente Fox Quesada, la señora Martha Sahagún Jiménez ha dicho, en relación abierta con la nueva comunicación, que ésta deberá cambiar de forma tajante, radical o al menos así lo entendimos quienes ya estamos inmersos en el mundo de la comunicación mundial vía Internet.
Es decir, el viejo concepto de las oficinas de prensa y toda su parafernalia, léase síntesis informativa, uso excesivo de maquinas fotocopiadoras para reproducir mentiras y chismes, amén de otros menesteres, deberá acabar en los primeros días del nuevo gobierno. Del mismo modo, es lo deseable y recomendable, deberán extinguirse todos aquellos que, al amparo de las mismas oficinas de prensa y sobre todo de los periodistas, hicieron jugosos negocios o bien contribuyeron al sostenimiento de medios inexistentes, para satisfacer sus propios intereses.
Si lo dicho por la señora Sahagún es cierto, todo conato de corrupción o de malos manejos deberá acabar con la llegada del nuevo gobierno. Y, a la par con ese nuevo concepto en materia de comunicación, también deberán desaparecer del medio periodístico y las oficinas de comunicación gubernamental, los auto llamados “publirrelacionistas” o “controladores de medios”, todo ese conjunto de parásitos y verdaderos hampones que crecieron al amparo del periodismo..
Los nombres de este tipo de sujetos son tan público en el medio de la comunicación en México como despreciable es su presencia. Y es que, por el simple hecho de haber conocido a un periodista, estos perros de presa se acercaban y olfateaban a su víctima hasta cercarlo y no dejarle ninguna salida.
Sus objetivos siempre fueron claros, no así los métodos que usarían. Escondidos en una falsa amistad, estos mercenarios del periodismo aparentaban tener información, mientras silenciosamente tejían sus redes. Algunos, sólo se dejaban ver cerca del reportero, esperando la hora de clavar sus afilados colmillos. Otros, los más, llegaron incluso a ofrecer abiertamente sus casas para realizar en ellas reuniones de “amigos”, sin inspirar la más mínima sospecha de que pronto un periodista sería utilizado.
Las fortunas que se hicieron al amparo de dicha actividad o sea de la “venta silenciosa” que se hacia de un periodista a los hombres del poder priísta, siempre les permitieron vivir como verdaderos magnates y sin pagar impuestos. Más todavía, sin haber puesto una sola línea ágata ni en las paredes de su casa. Otros más, incluso se dieron el lujo, en sus épocas de oro, de prestar los aviones de sus jefes o disponer de su nombre para abrir una o más puertas de algún despacho importante.
Mercenarios de los medios abundan por todas partes y en todo México; lo mismo han servido al PRI que al PRD y posiblemente estén esperando que Fox nombre a sus próximos “jefes de prensa”, para llegar a ofrecer tan altruistas servicios.
Esperemos que, como dice Martha Sahagún, en verdad cambie la relación periodistas - PAN-gobierno. O de menos que no caigan, como los priístas, en el uso de tan molestos como innecesarios personajes, sólo útiles para crear figuras míticas y sueños de papel.