Cuidado
con el Hambre de Poder
La
crisis política en México llega a su punto máximo. Los extremos se juntan
hasta formar un círculo perfecto donde, a contrario sensu de lo acontecido
hasta nuestros días, hoy el objetivo final de toda acción política dejó
de ser el hombre. La política en México ha dejado atrás, de buenas a primeras,
al único y legítimo recipiendario de todas las acciones de gobierno, el
hombre. Mientras el programa, primer eslabón en la cadena del ejercicio
del poder, ha sido removido para dar lugar al máximo de los pragmatismos,
sólo el obedecer a los dictados de la práctica.
Experimentar en estos momentos de crisis la forma de sacar al PRI del poder por dichas vías, podría resultar sumamente peligroso. Gobernar no es, o no debiera ser, un acto voluble y caprichoso, tan solo sujeto a los estados de animo de gobernantes o dirigentes políticos. El ejercicio del poder es uno de los actos humanos que requieren mayor sabiduría y serenidad. No entenderlo de dicha manera sería tanto como aceptar que el hombre todavía viviera en la prehistoria. La búsqueda del poder por el poder mismo, es un sentimiento que sólo puede conducirnos a un holocausto total, producto de una aguda y desmedida hambre de poder. Cuidado PAN y PRD, con esa hambre de poder, ambos se podrían indigestar