Alí Baba, el IFE y José Woldenberg

Por Felipe Moreno

En días pasados, como si todo estuviése debidamente programado para detener el escándalo, esto es por los días de asueto de Semana Santa; se dio a conocer la “venta” de los registros electorales de México (Padrón Electoral) a la empresa Choice Point, radicada en los Estados Unidos de Norteamérica. Un hecho sin duda preocupante y altamente peligroso para la democracia en México. Más todavía, cuando este hecho pretende ser minimizado por las mismas autoridades del IFE, siendo que debería ser investigado como un delito de lesa patria, pues todo parece indicar que el mismo hecho delictivo en materia de espionaje obedece a toda una estrategia política en detrimento de dos de los tres partidos mayoritarios en México. Léase concretamente PRI y PRD.

Y es que, es conocido el hecho de que ambos institutos políticos (PRI y PRD) desconocen los alcances de la cibernética moderna y más aún los límites del Internet. Por lo mismo y con sigilo deberían investigarse los posibles usos que se le podrían dar a dicha base de datos extraída de las instalaciones del IFE que preside el politólogo José Woldenberg, quien, por cierto, está por concluir su período en la presidencia del organismo electoral el próximo mes de agosto del año en curso. De buena fuente se tiene el dato de que Woldenberg se hizo allegar este año de un equipo humano altamente capacitado, donde destacan físicos, expertos en el manejo de sistemas y redes de cómputo. Nombres habemus.

Como en todas las historias de terror, sobre todo donde ocurre uno que otro ilícito o abiertamente un hecho criminal; siempre suele aparecer, después del crimen, un beneficiario que, en el caso que nos ocupa el día de hoy, bien podría ser el partido Acción Nacional o los emisarios del “cambio”, a quienes la mercadotecnia y ciertos medios inventados ex profeso, comenzarán a ubicar arriba en las preferencias electorales hacia el 6 de julio del 2003, ignorando en este ejercicio imaginario y de manera olímpica al PRD, partido que obtuvo un serio repunte en las pasadas elecciones del 19 de marzo del 2003 en el Estado de México. Entidad donde el Gobernador Arturo Montiel ya se siente presidenciable, al menos eso es lo que comenta a los cuatro vientos su director de comunicación social, Joaquín Gasca Salas, por cierto uno de los muchos compadres del dirigente nacional del PRI, Roberto Madrazo Pintado.

Analicemos con seriedad los hechos de la semana pasada y preguntémonos ¿a quién le interesaría tanto la obtención de una base de datos electorales y cuál sería su finalidad? Más aún, por lo complicado de su manejo para fines estadísticos y comerciales; a menos que los nuevos dueños del padrón electoral mexicano fueran expertos en lenguajes de computadora, básicamente en sistemas binarios, base única del Internet. Esto es, grandes usuarios en la “trituración” de números y datos como los que se procesan en las máquinas de la UNAM o en el Instituto Mexicano del Seguro Social

Saltemos esa barrera de lo imposible y manejémoslo de manera real y creíble, porque si se pude manipular una base de datos próxima a los 60 millones de posibles electores con facilidad y agilidad, más aún si se es experto en física o matemática. Ubiquémonos distrito por distrito electoral y, más todavía, casilla por casilla electoral. Montemos sobre ellos un plano político de México y apliquémosle una pantalla - programa (software) para medir, en tiempo real y efectivo, las preferencias de cada grupo social o conjunto de personas que usen y visiten una página web en Internet.  En los poblados de los Estados Unidos Mexicanos bien podría corresponder a la que se llama E-MEXICO, CHAMBATEL o cualquier otra relacionada, como VAMOS MéXICO. Si esto es así, como lo hemos venido pensando desde hace meses, se podrían hacer ciertas manipulaciones cibernéticas para manipular el voto y medirlo, luego pasarlas a una pantalla de televisión e inducir los resultados hacia determinado partido político el 6 de julio del año 2003. En este supuesto, que es real, solo un partido es sujeto de especulación, el partido Acción Nacional, dada la estupidez, lentitud y mediocridad en como hasta hoy se han manejado los otros institutos políticos. Por lo mismo, es importante saber quién y para qué “vendió” esa base de datos electorales, donde aparecen todos los datos confidenciales de los ciudadanos empadronados en México.

Más allá de las especulaciones sobre el padrón electoral y sus posibles usos, existe el riesgo potencial de que éste sea usado para maquinar un súper fraude cibernético electoral y con la venia del mismo IFE, ya que este organismo que debería ser imparcial y “apartidista”, manejado por José Woldenberg, no tiene la capacidad técnica de manejar todos esos millones de datos y los ha dejado para que otras instituciones los manejen, con el riesgo de que los manipulen. Las máquinas del IFE, para el manejo de las elecciones federales del 6 de Julio no están en el IFE, pues sus computadoras y sistemas de seguridad son insuficientes. Desde pasados procesos electorales siempre recurren a la ayuda de instituciones con mayor infraestructura, una de ellas es la UNAM, que posee una de las máquinas o equipos más poderosos en el mundo, una CRAIG 2000.  Súper computadoras que maneja y supervisa la CIA en todo el orbe.

 Los partidos políticos, más el PRI y el PRD, tendrán razón al impugnar luego del 6 de julio los resultados porque éstos no serán nada confiables. Estarán, a partir de hoy, rodeados de incertidumbre y de datos y cifras que - desde hoy- se verán clasificados por: estratos sociales, niveles de ingresos, zonas económicas y todos aquellos que la misma ley ha clasificado como de uso confidencial y prohibido a particulares. Ellos, los del IFE, para cubrir su desliz dirán y predicarán que en el México del 2003 hubo el famoso “voto diferenciado”; siendo que ese tipo de resultados es prácticamente imposible en México dada su marcada localización geo-económica y social. Y que conste, ese tipo de comentarios serán una de las mil y un probabilidades que se podrán manipular por quienes adquirieron el padrón electoral para usos cibernético – electorales.

Parece fantasía pero no lo es, solo es cosa de preguntarle al Rectos Juan Ramón de la Fuente, ¿cuál será la participación de la UNAM en las próximas elecciones federales del 6 de julio del 2003 y si prestará la Craig al IFE o todas las instalaciones de la DGSCA? Más aún, que nos diga el por qué no se dice que el servidor del IFE, para esta elección, se encuentra instalado y conectado a esa máquina que le fue donada a la UNAM por el gobierno de los Estados Unidos. La CRAIG 2000 es un hecho “viviente” que se encuentra “latiendo” o “corriendo a grandes velocidades” por el ciberespacio, aunque físicamente esté en las instalaciones de la Dirección General de Cómputo Académico de la UNAM.

Más allá de todo esto, la venta del padrón electoral a Choice Point, es solo basura. Fantasía cibernética, vil especulación y como tal, nadie lo va a investigar, menos la PGR de Macedo de la Concha, pues parece que todo esto proviene de una de las tantas órdenes de los Estados Unidos hacia México. Este país, México, se debe democratizar, como se está haciendo precisamente en la República de Iraq. Más claro aún, el PRI no debe regresar y el PRD no debe de avanzar.

¿Cierto o falso maestro José Woldenberg?