Partidos en Crisis
Por Felipe Moreno
Hace unos años, para ser exactos diez, publique en la Revista Impacto una serie de artículos que se llamó: Partidos en Crisis. Sus títulos fueron los siguientes: PRI, renovación o desaparición; PAN, en busca de una nueva identidad y, PRD, la revolución perdida. Creo que la sustancia de ellos no se ha perdido, permanece intacta, los tres "grandes partidos" viven en una crisis que no han podido superar, mientras el pueblo de México padece el más crudo desempleo, hambre, miseria, inseguridad, violencia y lo que ellos llaman "pobreza extrema" cuando se refieren a los grupos vulnerables desde el gobierno.
Los análisis sobre PRI, PAN y PRD, se escribieron con miras a la sucesión presidencial de 1994, por cierto, la segunda vez que Cuauhtémoc Cárdenas compitió por la Presidencia de México.Y, por los visto, las técnicas y estrategias manejadas por personas y grupos, aún el papel de los medios de comunicación, siguen ese mismo estilo, olvidando que en materia política siempre gana el personaje que asesta menos golpes o que los publica.
En alguna ocasión le comentó un viejo y experimentado político (en la era PRI-Gobierno) a un joven prospecto que pretendió llegar a una gubernatura, sin éxito. ¿Cómo es que se lleva usted con los medios de comunicación? El "alumno" respondió feliz, carcajada de oreja a oreja. El viejo político simplemente le dio un consejo: si son sus amigos de verdad, pídales que le den una golpiza. El "alumno" nunca lo hizo, nunca entendió aquellas sabias palabras y menos sus prodigiosos efectos. Obvio es que dicho personaje que aún anda por ahí, viviendo en una entidad del norte de México, jamás llegó a la buscada gubernatura pues nunca asimiló aquél consejo.
La serie "Partidos en Crisis" publicada en 1993, ahí esta, es algo larga, les pido paciencia, creo que no necesita más correcciones y aumentos pues los nombres que se manejan son muy parecidos o iguales en estos momentos. Al leer estas líneas les pido no perderse, les recuerdo que fueron escritas cuando Vicente Fox no era candidato, menos presidente. Cuando el PRI era gobierno y estaba en el poder y cuando el PRD, apenas se estaba formando.
Otro aviso, si toman algún material para publicarlo en otro medio, electrónico o impreso, favor de citar la fuente: WWW.FELIPEMORENO.COM de otro modo serán exhibidos en este mismo espacio como plagiarios.
Partidos
en Crisis
Introducción
PRI: Renovarse o Morir
PAN: En busca de una Nueva Identidad
PRD: La Revolución Perdida
El Futuro Inmediato: (Análisis sobre la Sucesión Presidencial en el año 2000)
Conclusión: México vive otra Revolución
PRI:
RENOVACIÓN O DESAPARICIÓN
Los
organismos sociales, como los seres vivos, no pueden eludir al juez inexorable
e ineludible de la historia; por lo mismo, la disyuntiva del tricolor en estos
momentos radica en tan sólo dos palabras: renovarse o desaparecer. Así, con
esa consigna y la de estar preparado para postular a un candidato a la Presidencia
de la República que reúna dos características fundamentales: político y técnico
o tecno - político, llegó el PRI a su XVI Asamblea Nacional, dentro de los
terrenos del liberalismo social.
En
los albores del siglo XXI, el PRI deberá pasar de la retórica a los hechos.
Ha terminado la era de los "jilgueros" y ahora tendrá que dar paso
a de los "hombres centauro", mitad políticos mitad tecnócratas.
EL
DECANO DE LOS PARTIDOS ENFRENTA EL RETO DE RENOVARSE O DESAPARECER
Hablar
del PRI, es hablar del mismo sistema.
Por lo mismo, los análisis que se hagan al respecto no pueden ser parciales, deberán sufrir un drástico manejo en sus variables, ya que tocar el punto medular de la cuestión es hablar de nuestra sobrevivencia misma como país democrático.
A
pesar de que se insista en el propósito de emprender medidas sustantivas,
lo avanzado del sexenio y lo caliente de la sucesión presidencial, hacen suponer
que el PRI no emprenderá cambios radicales. Para desilusión de muchos el tricolor
no cambiará. El marco de la reunión de tres días en la ciudad de Aguascalientes
en 1993, sólo servio para plantear un "fortalecimiento de sus estructuras"
y revitalizar la figura de su exdirigente nacional Genaro Borrego Estrada,
a quien tal vez le haya tocado el manejo más delicado del priísmo en momentos
donde las contradicciones internas y las luchas externas se han agudizado
al grado de insistir en su remoción fulminante. Es posible que esto ocurra,
pero se puede apostar a su estadía. Su salida no ocurrirá antes de que haya
candidato priísta a la Presidencia de la República, ya que removerlo no significaría
un golpe al hombre, sino al priísmo en su conjunto. Al zacatecano se le seguirá
juzgando y cuestionando como priísta y no sólo por sus errores humanos o políticos.
Cuando
aparezcan estas líneas, ya habrá concluido la XVI Asamblea Nacional del tricolor
y estarán planteados en los documentos básicos del Revolucionario Institucional
los nuevos lineamientos, como el quitar la consulta a las bases y llevar a
cabo otras modificaciones para ajustar los tiempos y programas al momento
de la sucesión presidencial. En contraposición a las posturas que adoptó la
XIV Asamblea del Revolucionario Institucional, en esta oportunidad se habrá
optado por el Fortalecimiento de los consejos políticos, ya que esos órganos
partidistas, flexibles a las decisiones populares y más representativos por
su composición plural, serán los instrumentos básicos para legitimar una serie
de decisiones que deberían tomar las bases y que debido a las "prácticas
viciadas", como la cultura de "la línea", desvirtuaron el quehacer
político - priísta a lo largo de su devenir histórico.
DE LA UNIDAD HISTÓRICA A LA UNIDAD ORGÄNICA
Fundado
el 4 de marzo de 1929 para dar unidad orgánica a los grupos vencedores en
el movimiento armado de 1910 - 1917, y permitir transitar de la era de los
caudillos a la etapa de las instituciones, el PNR-PRM-PRI representa a sus
69 años de vida, un fenómeno político único en el mundo. Ni la URSS, pulverizada
en estos momentos por la Perestroika, lo pudo superar.
Surgir
desde el poder y mantenerse en el mismo, por un largo periodo es una hazaña
política poco frecuente que requiere, sin duda, de condiciones históricas
excepcionales. El PRI ha sido objeto de extensos y numerosos estudios, lo
mismo nacionales como internacionales, en donde se ha pretendido encontrar
el "gran secreto" que lo ha mantenido en el poder casi tres cuartos
de siglo.
Un
instituto político está en aptitud de mantenerse en el poder, en forma casi
absoluta y por un largo periodo de permanencia imprevisible, si se encuentra
adherido a la dinámica propia de un amplio movimiento de renovación social
y estrechamente vinculado con el aparato de Estado. Así era en la URSS, antes
de la Perestroika. Así en México, hasta que el PRI comenzó a perder terreno
político.
Los
ensayos democráticos han sido frecuentes para los militantes del PNR-PRM-PRI
y para el mismo partido, a pesar de que muchas veces hayan sido verdaderamente
frustrantes para sus militantes. Recuérdense los casos más recientes: Nuevo
León y Colima, en donde al momento de renovar a sus ejecutivos estatales,
la mayor de los precandidatos terminaron enfrentados por la llamada "consulta
a las bases"; o el caso más escandaloso, Zacatecas, un estado donde el
PRI prácticamente inventó al PRD al prestarle como candidato al hombre que
había preparado la estructura del Revolucionario Institucional los últimos
diez años.
Esta innovación" que no se verá más, alteró la "armonía" que prevalecía al interior del tricolor en el contexto nacional. Sólo como dato cultural, anótese el frustrado movimiento emprendido por el oaxaqueño Luis Martínez Fernández del Campo en pos de la gubernatura de su estado hace seis años (1992)
Otro
invento, también costoso, fue la gira de proselitismo que realizó Genaro Borrego
por el interior del país para llegar al CEN del PRI y suceder al sonorense
Luis Donaldo Colosio. Mientras Borrego hacía campaña, Beatriz Paredes y Rafael
Rodríguez Barrera, secretario y presidente provisional del CEN del PRI, trataban
de no perder el subsidio gubernamental y de fortalecer las campañas de los
candidatos bajacalifornianos a diputados locales y presidentes municipales.
En esta oportunidad las "reformas mayores" estarán inclinadas hacia el llamado Consejo Político Nacional, (CPN), organismo partidista al que le tocará - según se desprende de las palabras del primer priísta del país Carlos Salinas de Gortari- avalar aquello de que: "la decisión será de mi partido".
Si lo anterior es cierto, habrá que hacer un análisis minucioso para ver quién controla al CPN del PRI, ya que de no haber cambios sustantivos en su composición, permanecerá "dominado" por políticos de una marcada filiación colosista.
Los estatutos en este sentido son muy claros. Será el CPN el encargado de designar al nuevo candidato que abandere las "ideas de la revolución" en la próxima contienda federal, donde serán renovados, además del titular del poder ejecutivo, los miembros del poder legislativo. No obstante, el PRI deberá ser muy cuidadoso en este aspecto, ya que sería muy grave que este consejo estuviera cargado hacia uno de los precandidatos. Más riesgoso, si el elegido - de acuerdo con las reglas no escritas - chocara con las aspiraciones de la mayoría de los poco más de 150 integrantes del CPN. El sólo pensar que el CPN pudiera tomar una opinión encontrada, propia de su naturaleza plural, es aterrador. Hoy, más que nunca, se hace necesaria la unidad orgánica.
¿HACIA
DONDE VA EL PRI?
El
"gato - pardismo" idea muy aceptada este sexenio, podría revertirse
en este cambio de maquillaje político. Ya no es posible aparentar que se ha
cambiado. Tampoco se puede pensar como lo hacía el desaparecido Jesús Reyes
Heroles, cuando decía: para cambiar, hay que conservar,
y menos aceptar, como se ha dicho durante este sexenio, que los cambios deben
ser "sin
golpe de timón".
El
acertijo planteado el pasado cuatro de marzo ¿hacia dónde va el PR1?, un partido
que dejó de ser "partido del gobierno" ,para convertirse en partido
de Estado, siempre será una interrogante que ayer Genaro Borrego Estrada y
hoy Mariano Palacios Alcocer, ex presidente y presidente del CEN del PRI,
y la mayoría de los priístas, no atinan a responder.
En las instalaciones del PRI y en otras político - burocráticas, se siguen cuestionando ¿ cómo establecer la diferencia entre un partido de Estado y otro que no lo es? Y, sobre todo, ¿cómo conservar el poder sin perder credibilidad?
Durante
su larga estadía en el poder, el institucional ha llevado a cabo una constante
revisión de sus documentos constitutivos. Cada Presidente de la República
ha querido hacer de su partido un instrumento de legitimación de sus decisiones.
EL
ESPÍRITU DE CALLES
El
fundador del PRI, Plutarco Elías Calles, lo instauró con la idea y necesidad
de aglutinar decisiones y como una coalición de fuerzas bajo un denominador
ideológico común que eran los ideales de la Revolución Mexicana, mismas que
ya se habían plasmado en la Constitución de 1917. De hecho, Calles utilizó
a Manuel Pérez Treviño y a Luis L. León, presidente y secretario general,
con quienes años después saldría del país, para manipular la elección del
candidato que vendría a ser electo en las elecciones extraordinarias dada
la muerte de Obregón -. La idea fue sacar la candidatura de Pascual Ortiz
Rubio en contra de José Vasconcelos. El sonorense usó al PNR para encauzar
una serie de aspiraciones locales y regionales que finalmente lo llevaron
a ser considerado el "jefe máximo". Plutarco Elías Calles sustituye
el caudillaje por los cacicazgos locales y legitima decisiones como la renuncia
de un Presidente de la República, para imponer a su paisano el también general
Abelardo L. Rodríguez.
Desde
el mismo partido postula al General Lázaro Cárdenas. Pero el michoacano, quien
conocía desde dentro las fibras del naciente sistema - ya que había presidido
el mismo - reacciona a tiempo y maneja los hilos del sistema, deja atrás a
sus adversarios y se convierte en el último candidato a la Presidencia postulado
por el PNR.
LÁZARO
CÁRDENAS Y LAS PRIMERAS MODIFICACIONES: SURGE EL PRM
La primera modificación a los documentos del naciente PNR se llevó a cabo en 1933, cuando el partido Nacional Revolucionario al tiempo de reunirse para impulsar la candidatura general Lázaro Cárdenas a la Presidencia la República, introduce una serie de modificaciones en su declaración de principios, programa de acción y donde destaca la desaparición centenares de partidos que, con la categoría de autónomos, habían constituido ese instituto político. Ya instalado en él Lázaro Cárdenas corporativiza las estructuras del PNR, hasta darle lema y nombre a su partido.
En
el naciente PRM -Partido de la Revolución Mexicana - primero trata de imprimir
sus intenciones sexenales, integrando a obreros en una gran central hasta
la fecha sigue vigente. Es destruida la vieja, débil y manipulable CROM de
Morones, automatizada por las manos de Calles y en su lugar aparece la Confederación
de Trabajadores de México (CTM); con el lema: "Por una Sociedad Clases",
mismo que ahora se denomina: "Por un México Mejor". El
hombre de Jiquilpan, usa al PRM, junto con grupo de líderes campesinos para
comenzar - casi 20 años después del movimiento armado - un reparto agrario
que
por fin ha concluido. Dentro de estos líderes agrarios se destacaron:
León García, Rojo Gómez y Graciano Sánchez, quienes fundan la Confederación
Nacional Campesina. También es organizado el sector popular y se abroga el
sector militar. Al fundarse la Federación de Sindicatos Trabajadores al Servicio
del Estado -FSTSE- ésta se convierte en el pilar fundamental de la naciente
CNOP, que a la serviría para agrupar colonos, tianguistas, gremios de profesionales,
técnicos, taxistas, vendedores de billetes de lotería, boleros, taqueros,
etcétera.
Esta
organización actualmente vive en una indefinición total, producto de las "modificaciones"
a la que la llevó la queretana Silvia Hernández de Alcocer, quien al intentar
darle congruencia y unidad a la CNOP con un simple slogan mercadotécnico y
nuevas siglas, agilizó su destrucción. La UNE de Silvia Hernández, nunca funcionó.
El PRI, durante el periodo de Silvia Henández pierde el respaldo de las masas
urbanas que las nuevas reformas intentaran recuperar.
Es en 1938, cuando se incorporan otras modificaciones en el PRI, de donde resultan unas nuevas siglas. Al aparecer en la escena el PRM - Partido de la Revolución Mexicana -, destaca la constitución de una estructura conformada por cuatro sectores: obreros, campesinos, clases medias populares y militares. Se apunta en este mismo periodo la lucha por una educación socialista, así como el compromiso consignado en el capitulo dos de la declaración de principios del PRM de propugnar por una democracia de trabajadores. Era la primera ocasión que una reforma estatutaria no tenía meros propósitos electoreros, como los que se desprenden de la XVI Asamblea Nacional del PRI.
Todas estas organizaciones sirvieron a
Cárdenas para sus ambiciosos proyectos, uno de ellos: la expropiación petrolera.
Al PRM se le han atribuido ideológicamente muchos otros proyectos que en ese
entonces causaron polémica, como la instauración de la educación socialista
y otros pensamientos surgidos de las mentes más radicales como las del general
Mújica y del casi sabio Jesús Silva Herzog, padre.
Lázaro Cárdenas había impregnado de todos sus humores al PRM, pero el proceso de transición tuvo que esperar. Vino así la primer gran fractura del PNR-PRM-PRI, encabezada por el general Juan Andrew Almazán y otros generales. Esta primera división tuvo desprendimientos importantes que lograron desestabilizar al sistema político mexicano.
Las
elecciones de 1940, fueron las más sangrientas de la historia posrevolucionaria.
Apuntaría José Agustín en su "Tragicomedia Mexicana I": "La gente acudía a votar en grandes cantidades y, al menos en las
ciudades, lo hacía abrumadoramente a favor de Almazán y los candidatos del
PRUN. Pero al poco rato llegaban las brigadas del Comité Pro - Avila Camacho
y a balazos hacían huir a votantes y representantes de casilla. Tumbaban las
mesas, rompían las urnas y se tiroteaban con los almazanistas, que eran muchos
y estaban en todas partes. El presidente Cárdenas, acompañado por el subsecretario
de Gobernación Agustín Arroyo Ch,
daba vueltas en su coche para ver la votación, y constató que la casilla
donde él debía votar estaba bien custodiada por las manos almazanistas. Por
teléfono, Arroyo Ch,
urgió a las brigadas a que intervinieran y el Presidente pudiera votar
en condiciones adecuadas. El grupo de choque pronto respondió al llamado.
Desde varias cuadras alrededor de la casilla había tiradores en balcones y
azoteas, y a todos ellos fueron abatiendo las huestes avilacamachistas, gracias
a las ráfagas irrebatibles de las ametralladoras Thompson con que se abrían
paso".
Ríndanse, hijos de la chingada
que ahí viene el Huevos de Oro!" gritó el general Miguel Z.
Martínez, quien después sería jefe de la policía capitalina alemanista. Los
defensores capitulación y "previa cañoniza en la cabeza" se fueron
uno por uno. "Rápido, cabrones al que se detenga lo cazamos como venado".
Al instante llegaron los bomberos y a manguerazos de alta presión limpiaron
las manchas de sangre que había en todas partes; la Cruz Roja, solícita, levantó
cadáveres y heridos. Se rearregló la casilla, se puso una nueva urna y al
fin pudo votar el ciudadano Presidente y su acompañante Arroyo Ch, "Qué
limpia está la calle",
comentó Cárdenas al salir de la casilla, cuenta Santos: "yo le contesté: donde vota el Presidente de la República no debe
haber basurero". Casi se sonrió, me estrechó la mano y subió en su
automóvil. Arroyo Ch, menos hipócrita me dijo: 'esto está muy bien regado;
qué, van atener baile?' Yo le contesté: 'No chicote, ya lo tuvimos y con muy
buena música'. Cárdenas se hizo el sordo "Ordenó a los improvisados miembros
de la casilla que pusieran la nueva ánfora de votos, pues iba a ser inexplicable
que en la 'sagrada urna' sólo hubiera
dos votos: el del general Lázaro Cárdenas, Presidente de la República, y el
de Arroyo Ch, subsecretario de Gobernación. Yo les dije a los escrutadores:
A vaciar el padrón y a rellenar el cajoncito, y no discriminen a los muertos,
pues todos los ciudadanos tienen derecho a votar".
EL COMIENZO DE LA ERA CIVILISTA,
LUEGO DE LA REVOLUCIÓN
A fin de cuentas Ávila Camacho, el último de los presidentes de extracción militar, toma posesión. El naciente Partido Acción Nacional desaprovecha la coyuntura del movimiento almazanista y del PRUN. Se dice en los rumores - que había dejado correr el general Cárdenas - que el general Juan Andrew Almazán había sido cohechado con ocho millones de pesos y unos terrenos por el rumbo de Coyoacán, donde el ex candidato del PRUN fincó una casa de donde no saldría más a la luz pública. La lección fue seria para el priísmo, así lo consigna la historia
Durante este lapso el PNR-PRM-PRI, ahora ex mayoritario, sufre modificaciones en su estructura: en 1940 desaparece el sector militar en donde no son tocados los principios contenidos en sus documentos básicos hasta 1946, en un momento eminentemente electoral, al transformarse en PRI en plena precampaña al sexenio 46-52: se promueven cambios sustantivos y drásticamente se abandona la línea ideológica del cardenismo. A estos cambios se suma la desaparición de su estructura sectorial, al mismo tiempo que es postulado Miguel Alemán como candidato a la Presidencia de la República.
El paso de Ávila Camacho por
la Presidencia de la República se habría de caracterizar por una gran "civilidad
política". No por nada, Ávila Camacho ganaría el sobrenombre
de "Presidente
caballero". Su administración sería sellada con aquel acto, en
los mismos momentos de la Segunda Guerra Mundial, donde
reunir a todos los ex presidentes vivos: Calles, Cárdenas, De La Huerta, Ortiz
Rubio, Portes Gil y Abelardo L. Rodríguez.
Bajo la égida de quien resultó
ser un verdadero factor de unidad que terminó por desmilitarizar el partido
descardenizándolo y quitándole lo "Revolucionario", es decir el
olor social lista, el 19 de abril de 1946 nacería el Partido Revolucionario
Institucional, quien nace con una contradicción de fondo, ya que no
se puede ser al mismo tiempo institucional y revolucionario.
Cosa insólita que alcanzó sus momentos durante el sexenio 76-82, cuando José López Portillo dijo: "hacemos la revolución desde las instituciones", quizá parodiando a Calles, quien anteriormente había señalado el paso de un país de caudillos a uno de instituciones.
EL DESARROLLO ESTABILIZADOR
Los nuevos derroteros del PRI logran su
consolidación en 1950, durante su Asamblea Nacional Ordinaria, donde se acuerda
apartarse de cualquier "ismo", ajeno a la doctrina
nacional. Es también en este periodo donde se regresa a la estructura sectorial.
Desde que el PRI es PRI, ha
llevado a cabo 9 convenciones y XVII Asambleas, tres ellas de carácter extraordinario.
Las convenciones tienen un sólo objetivo: postular candidatos a cargos de
elección popular. Si son carácter nacional, el aspirante designado buscará
asumir la Presidencia de la República. Respecto de las asambleas, órgano supremo
del partido, integrada por representantes de sectores tres sectores: obrero,
agrario, popular, los presidentes y secretarios generales de los comités directivos
estatales y del Distrito Federal, a los que se suman los integrantes del Comité
Ejecutivo Nacional, se deberán reunir cada seis años o antes, si el Consejo
Nacional así lo estima conveniente.
Junto con el naciente PRI,
se da la era civilista del llamado "cachorro" de la revolución,
hijo de un revolucionario del mismo nombre Miguel Alemán. El primer tripulador
de la época civilista aprovecha los efectos de la postguerra, para dar paso
de una sociedad rural o semirural a una sociedad urbana.
En esta administración, se
da una gran apertura a las grandes corporaciones y al capital trasnacional.
En la era alemanista también
se dan desprendimientos significativos al interior del PRI. Ezequiel Padilla
se lanza tras la candidatura. Luego de desertar de las filas del ejército
recorre el territorio nacional sin ningún éxito.
El Partido Acción Nacional enfrenta al alemanismo a uno de sus pro hombres e ideólogos Efraín González Luna, quien sentaría las bases de lo que hoy su partido está cosechando o "dejando peder".
El corolario del sexenio anterior
y del presente fue el inicio de un "periodo milagroso", al que todos
conocen como "desarrollo estabilizador" que abarcó hasta los primeros
años de la administración echeverrista; o sea hasta la llegada de la fantasía
populista. El país creció en estos años en forma sostenida. Desde la devaluación
de nuestra moneda en 1953, en que quedó la paridad en 12.50 de viejos pesos
con respecto al dólar, no se presentarían fuertes desequilibrios sino hasta
1975, cuando la administración de Luis Echeverría y su afán de llevar al país
por los caminos del populismo y la estatización de la economía, desataron
la peor crisis que haya tenido México a lo largo de su historia contemporánea.
Por eso es cierto lo que ahora se recuerda entre los mexicanos cuando se habla
de: los años de "la docena trágica". Años que bien pueden ser comparados
con los protagonizados por los personajes de la neo-docena trágica.
Al término del alemanismo,
se desató una ola de comentarios que describieron una de las corrupciones
más estrepitosas que haya sufrido la nación; sólo comparable con la que se
vivió hace poco en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Junto con los
negocios, la modernidad y la Universidad Nacional Autónoma de México, hubo
pugnas en el PRI. Lo escandaloso del enriquecimiento del grupo "civilista", la separación
de los militares y la oligarquía que aspiraba a tomar decisiones políticas,
hizo que varios generales encabezados por dos de los grandes y respetados
en el ejército: Miguel Enríquez Guzmán y Marcelino García Barragán, se incorporaran
a la Federación de Partidos del Pueblo y le asestaran la segunda fractura
al sistema político mexicano.
Se hablaba de reelección. Por
lo que el General Lázaro Cárdenas, todavía inquieto por el poder, llegó a
espetar a Miguel Alemán diciéndole: "si usted se reelige, yo sería el
candidato de oposición". Las palabras de Cárdenas, frustrarían los planes
de Casas Alemán y uno que otro alemanista que aspiraba al poder presidencial.
Adolfo Ruiz Cortines fue el
elegido para poner orden en el país, rescatar los valores de la figura presidencial
e iniciar un régimen de austeridad republicana y dignificar un cargo que constantemente
se veía vulnerado por las escandalosas transacciones y asesinatos. Tal y como
hoy de nueva cuenta se ve y siente a lo largo y ancho del territorio nacional.
De esta segunda fractura, los enriquistas deciden fundar el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, encabezado por Jacinto B. Treviño y Juan Barragán, quienes recuperan importantes posiciones para el ejército en la Cámara de Diputados. El PARM siempre fue un "club" de militares retirados, algunos con prestigio revolucionario y otros no. El PARM venía siendo un instituto político del que difícilmente se podría pensar atacaría alguna vez al sistema. El partido Popular Socialista sería otra escisión. Al no entender bien la línea planteada por Lázaro Cárdenas, el teziuteco Vicente Lombardo Toledano habría de caminar solo con su nuevo partido. La idea original era fundar un partido popular, pero dentro de los lineamientos del PNR-PRM-PRI.
Hasta 1975 el PRI acaparó, sin sobresaltos,
todas las gubernaturas - hasta la negociada por el hoy perredista Porfirio
Muñoz Ledo en Nayarit -, la mayoría de las alcaldías, diputaciones locales
y federales, senadurías y otros cargos de elección popular como la misma Presidencia
de la República. Había terminado la etapa de peligrosas asonadas militares;
México estaba en paz. No obstante, ya se percibían algunos estragos en la
democracia mexicana.
Los gobiernos de Adolfo López
Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, se verían empañados por importantes movimientos
sociales que pronto serían sofocados. Así pasó con los ferrocarrileros, médicos
y maestros, antecedentes directos de los atropellos contemporáneos que culminaron
el 2 de octubre de 1968, donde un nombre, hasta nuestros días no se borra
de la memoria de millones de mexicanos: Luis Echeverría Álvarez.
Empero, el priísmo estaba completo.
La "ropa sucia" se lavaba en casa y poco trascendentes eran las
pugnas en su interior No había perdedores. Los vencidos ocupaban lo mismo
una diputación, embajada, senaduría, gubernatura o una secretaría de "Estado"
en el régimen siguiente.
La debacle del priísmo comenzó
años más tarde; un poco después del 10 de junio de 1971.
Con la llegada del ex presidente
Luis Echeverría al poder, serían incorporados varios jóvenes a las nóminas
oficiales. De todos ellos, sobresale Porfirio Muñoz Ledo, por dos cosas: su
inteligencia y el hecho de no haber abrevado nunca en las cristalinas aguas
de la Revolución Mexicana. De ahí sus constantes vaivenes ideológicos. Y aparecen
en la escena política, junto a otra larga fila de políticos de ideas socialistas,
de donde años más tarde surgiría un movimiento democratizador, auspiciado
en la casa de uno de los priístas más vergonzantes de la historia: Rodolfo
González Guevara, una de las últimas cabezas del grupo político que un día
encabezó el General hidalguense Alfonso Corona del Rosal. Una corriente que
encontraría sus coincidencias ideológicas en los herederos del viejo Partido
Comunista.
Hoy a ese movimiento disidente
de la tercera gran fractura del sistema político se le conoce como Partido
de la Revolución Democrática o cuarta etapa del partido Revolucionario Institucional.
Esta última fractura, tal vez
la más trascendente, debido a que provocó un intento democratizador al interior
del PRI con la aparición de seis precandidatos a la Presidencia de la República
en 1987, que fueron presentados ante la Comisión Política de su partido, habría
de generar ese gran torbellino en el que estamos inmersos todavía y donde
ahora más de un grupo de priístas inconformes con los métodos de selección
al interior de su partido, buscan influir en la "gran decisión".
Después de aquella gran ruptura
que le han significado al PRI serios descalabros en varios estados del país
donde ha perdido gubematuras, diputaciones, senadurías, presidencias municipales
y una que otras concertacesión con los partidos de "OPOSICIÓN",
el instituto diseñado por el General Plutarco Elías Calles debe estar urgido
por recuperar su verdadera función.
Quizá para entender los nuevos
rumbos que tomará el Revolucionario Institucional sea necesario tener paciencia
para profundizar en los estudios que dejaron inconclusos el exsenador Orlando
Arvizu, exvicepresidente de la Fundación Siglo XXI y otros connotados investigadores
como son Carlos Sirvent Gutiérrez, Francisco De Andrea y Mario Melgar Adalid.
Donde el PRI, según estos investigadores, debe resurgir de aquel priísmo alejado
de la cultura de "la línea" y que sobrevive independientemente bajo
las presiones de los gobiernos panistas en los estados de Baja California,
Chihuahua y Guanajuato; a los que ahora debe agregarse Querétaro y Aguascalientes.
En la obra: "Oposición
de Coyuntura" (que por cierto nunca se concluyó) está el verdadero
camino o ¿alguien se ha preguntado cómo vive y de qué vive aquel priísmo que
padeció a Ernesto Ruffo, hoy a Héctor Terán; Francisco Barrio o Carlos Medina
Plascencia?
El "nuevo" PRI, debe
seguir siendo el gran foro nacional donde se debatan los intereses de las
clases, grupos y facciones que intentan influir en la política nacional, sujetándose
a ciertas reglas y sobre todo demostrar que se han proscritos otras - las
no escritas- como puede ser el sometimiento incondicional a las decisiones
inapelables de un Presidente de la República, jefe real, auténtico y natural
del PRI.
Hasta la declaración de Carlos
Salinas de Gortari del 4 de marzo de 1992, el Presidente de la República -
quien según el histórico número 103 de la revista Vuelta
no es un ser inmortal - fue el árbitro indiscutible de toda contienda y toda
controversia; ahora tocará a los partidos políticos encontrar sus verdaderos
consensos.
Empero, la disciplina priísta no debe agotarse
en el acatamiento fiel de sus resoluciones, así lo registra la historia priísta.
De ahora en adelante, deberá expresarse también en el señalamiento de aquellos
fallos presidenciales que contraríen los deseos de algunos o varios de sus
militantes.
El nuevo PRI que no pudo surgir de la XVI
Asamblea Nacional, deberá dejar constancia de unidad, pero sobre todo, de
erradicación al uso de la violencia como método político para dirimir sus
diferencias. Aquí, cabe una acotación ¿acaso ya en 1993 se tenían noticias
del surgimiento del EZLN en Chiapas o del posible asesinato de Luis Donaldo
Colosio? Si esto no es así, que visión la del zacatecano Genaro Borrego Estrada.
La gran flexibilidad y capacidad
de adaptación y respuesta ante cualquier eventualidad debe manifestarse. El
PNR-PRM-PRI, desde su integración formal, ha sido un partido de afiliación
individual, de masas, mixto y actualmente múltiple. Durante el cardenismo
- ya se dijo líneas atrás - se adoptó la inscripción corporativa; para ser
miembro del PNR, se requería - como en la desaparecida URSS o cualquier otro
país socialista - pertenecer a una de las organizaciones que lo componían.
Con el PRI, ya durante el alemanismo, se agrega la filiación individual o
directa, similar a la que establecen los partidos políticos tradicionales,
como el Republicano o Demócrata en Estados Unidos.
A partir de la XVI Asamblea su estructura
será múltiple; lo mismo se podrá entrar por la vía corporativa, de
forma individual o por alguno de los llamados "frentes ciudadanos"
que provocaron la desaparición real de lo que un día fue la Confederación
Nacional de Organizaciones Populares (CNOP).
El PRI todavía juega un papel fundamental
en la estabilidad de nuestro sistema político, tanto que su contribución al
crecimiento y desarrollo alcanzado por México en ésta y, otras épocas se hace
notoriamente definitivo.
Para seguir siendo ese factor
deberá borrar los errores y los estragos que dejaron administraciones pasadas.
En especial dos de ellas, la de Carlos Salinas de Gortari y la del actual
Presidente Ernesto Zedillo, quien con sus Fobaproas y otros fallidos mecanismos
de rescate financiero hacia los poderosos, dejará más en
la miseria a millones de mexicanos.
La hoy tan penada corrupción
minó la salud política del otrora omnipotente organismo político. Por lo mismo,
no es casualidad que se insista en aquellas criticas que lo ubican como el
ministerio legitimador de la acción electoral - fraude
electoral según la oposición - y como agencia gubernamental de empleos
al servicio del titular del Poder Ejecutivo Federal.
En otras épocas, el PRI estuvo
a la vanguardia del sistema, sin detrimento de su absoluta obediencia al Presidente
de la República. En la actualidad el PRI aparece a la zaga de las decisiones
gubernamentales. Lo mismo apoya una absurda política económica, por encima
de cualquier sacrificio social o respalda la entrega de posiciones políticas
que no se ganaron en las urnas electorales.
El desgaste de sus formas y
métodos es evidente, su popularidad decrece vertiginosamente, casi en la misma
proporción que disminuyen sus fuentes de financiamiento. Al PRI, también se
hace culpable de todos los males que aquejan a la nación. El discurso de los
partidos de oposición sigue nutriéndose de sus errores y más que ofrecer alternativas
propias, sólo es el beneficio de ellas en las urnas electorales. Como ejemplo
de ello se pueden citar los casos de: las Baja California. Chihuahua, Guanajuato,
Yucatán y San Luis Potosí, Querétaro, Aguascalientes y gran parte de los municipios
del Estado de México.
Sin soslayar la gravedad de su actual situación
política, se espera una "resurrección" priísta, producto
de la XVIIII Asamblea Nacional. Paradójicamente consistirá en regresar al
planteamiento de prácticas que en el pasado le dieron una fuerza inobjetable:
una mayor vinculación con las masas, con justicia social; predominio de los
criterios políticos sobre los tecnocráticos y una fuerte dosis de democracia
sin aquel pernicioso "Liberalismo Social" que
intentó inyectarle Carlos Salinas de Gortari. Hoy en el PRI, todos los procesos
deberán ser abiertos, incluida la selección de su candidato a la Presidencia
de la República. Un hecho que sólo puede darse en dos institutos políticos
el PRI y el PRD, dado que Acción Nacional no puede liberarse aun de las ataduras
antidemocráticas que habitan las mentes de quienes en realidad controlan las
siglas del PAN. Además, Acción Nacional no cuenta, aún, con una estructura
nacional, lo que lo hace altamente vulnerable en el caso de someter a sus
aspirantes presidenciales a una elección a padrón abierto. Por lo mismo el
PAN ha decidido hacerlo "sólo entre militantes panistas".
Todo ello, en el PRI, requerirá
de "personajes" dotados de carrera partidista y cada vez más cercanos
al ideal de encontrar al tecno - político. Tal vez por lo mismo es posible
que las ideas de José Francisco Ruiz Massieu sean aplicadas muy pronto por
un personaje que no aceptó ser incorporado al servicio diplomático y, a pesar
de ser hijo de padre y madre española, busque la Presidencia de México. La
embajada en España puede esperar, ya que se avizora en el PRI la llegada de
los "centauros POLÍTICOS", mitad
hombres, mitad bestias; gente con perfil técnico, pero más sensible a los problemas sociales
y políticos.
Las pruebas están a la vista,
en estos momentos se puede palpar en los estados de: Nuevo León, Oaxaca, Campeche,
Tamaulipas, Coahuila, Aguascalientes y Veracruz, a donde llegaron esos "nuevos políticos" de los que solía presumir a sus amigos
Carlos Salinas de Gortari. Ideas y sueños no muy alejados de los pensamientos
tecnocráticos de Ernesto Zedillo y, sobre todo, de la enferma mente de Joseph
Marie Córdoba Montoya.
Lo cierto, a 70 años de su
fundación, el PRI no está acabado, tiene muchos recursos y seguramente los
utilizará en este fin de siglo. Con la nueva tónica que surgirá de su próxima
Asamblea Nacional - siempre y cuando las ideas sean llevadas a cabo y no se
queden sólo en el papel como los acuerdos de la XIV Asamblea que presidio
el asesinado Luis Donaldo Colosio - es posible que el PRI recupere simpatías,
sobre todo en algunos sectores de la población que, aunque no comparten totalmente
sus orientaciones, todavía lo prefiere en el poder, antes que verse en manos
de los aristócratas neopanistas o de los violentos perredistas.
La necesidad de cambios profundos en el
sistema político es tangible; nadie la puede negar. Los estudios que se hacen
actualmente en tomo a todos los partidos políticos son coincidentes: es urgente
un replanteamiento de los mismos, para que los institutos políticos no sigan
caminando solos y de espaldas a la sociedad. Esta situación ya alcanzó al
PRI y tocó al PAN y PRD. De ahí que la próxima reforma priísta deba darse
en los hechos, alejada de toda retórica discursológica o demagógica como el
"corte de dedo" del Presidente Ernesto Zedillo, mismo que, se dice,
el chihuahuense José Liébano Sáenz Ortiz tuvo a bien guardarlo en uno de los
cajones de aquella mesa que hiciera famoso a Messie Córdoba Montoya, el súper
asesor de Carlos Salinas de Gortari.
Por lo álgido del momento y
en vísperas del "elegido por el señor en una terna que
será disfrazada", el Revolucionario Institucional tendrá que
aplicar, en el corto plazo o quizá antes del próximo "destape presidencial",
- dado que ya no estará don Fidel -, una medida inédita ante el Consejo Político
Nacional de su partido, la cual será someter ante la ciudadanía a los priístas
que los sectores del Revolucionario Institucional consideraron aptos para
aspirar a la presidencia de la República. Así se dice y es posible que suceda,
luego de los procesos que ya se vivieron en Puebla, Tamaulipas y Sinaloa,
donde resultaron electos por una abrumadora mayoría: Melquiades Morales, Tomas
Yarrington y Juan S. Millán, respectivamente.
La estructura sectorial donde
poca relevancia han tenido en el campesinado Hugo Andrés Araujo, Beatriz Paredes
y antes el defenestrado Héctor Hugo Olivares Ventura, seguramente será el
sector que propondrá al aspirante que espera la alta tecnocracia; será Heladio
Ramírez López, desde la CNC quien proponga al "técnico - político",
dado que los empresarios, las grandes corporaciones y otras fuerzas políticas,
siguen teniendo presencia y peso específico en el sistema político mexicano.
Y, a contrario sensu de lo que se piensa y dice, no todas esas fuerzas están
a favor del panista Vicente Fox, quien ya se siente presidente de México.
El próximo candidato priísta
deberá ser arropado con ese carácter "indígena - popular", sobre
todo acorde con la escenografía que se monto desde Chiapas, gracias al subcomandate
Marcos.
Aún y cuando existen voces
al interior del priísmo que dudan que la estructura de su partido esté en
condiciones de adaptarse a la nueva realidad, se buscará una vez más la unidad,
dentro de la heterogeneidad, como ocurrió al nacer el PNR, mediante la selección
de un candidato a la presidencia electo de forma abierta y universal en todo
el territorio nacional.
En este nuevo "pacto social"
se establecerán nuevas alianzas y se seguirá una estrategia de acercamiento
hacia los grupos y las personas capaces de influir en las masas.
El PRI, en la mayor encrucijada
de su historia, no puede seguir eludiendo los cambios. Amoldarse a ellos,
es entender que los actuales ideólogos del priísmo tienen visión correcta:
el PRI deberá ser un partido como tantos otros, autofinanciable y por demás
independiente del gobierno. Capaz de aceptar perder una elección presidencial
o más gubernaturas y decidido a permanecer en el juego de partidos en busca
del poder, a pesar de haber sido un partido que surge del mismo. Las próximas
acciones priístas deben ser sólidas, contundentes y cargadas de una enorme
credibilidad. No pueden tener una efímera existencia sexenal. Lo que hoy está
en juego se llama: viabilidad del sistema político mexicano. Así, sin más.
La nueva identidad
del partido Acción Nacional
El
porqué Vicente Fox va solo hacia el año 2000
No
existe duda alguna, en las elecciones presidenciales del año de 1994, se jugó
el destino de México. La postura adoptada por el entonces diputado federal
panista Diego Fernández de Cevallos, con respecto a las cuotas que recibiría
el partido Revolucionario Institucional de parte de la alta clase empresarial,
dio lugar a un amplio debate nacional donde el PRI se vio como el malo de la película, cuando
es cierto, el partido Acción Nacional fue pionero en eso que ahora se llama
pasar la charola entre los grupos empresariales.
Quizá
lo único cuestionable en todo esto, como lo afirmara ese año el ex diputado
federal del PAN, Víctor Orduña Muñoz, "sea el cinismo con el que ahora
se manejan los priístas, al hacer públicas prácticas, usos y costumbres que
si bien eran conocidas por todos, nunca se
habían reconocido tan abiertamente".
Este
punto medular en la vida de los partidos políticos, visto a la luz pública
debido al constante divisionismo, rompimiento, debilidad de estructuras y
las múltiples fracturas que hoy caracterizan a la lucha política, hoy es un
asunto cotidiano hacia su interior. Esta postura se ha dejado sentir, con
mayor intensidad, en los últimos seis años a raíz del rompimiento y consecuente
desequilibrio interno experimentado al interior del partido Revolucionario
Institucional, un enorme monolito que parecía indestructible e impenetrable
por otras formas de pensar y actuar ajenas con otros proyectos revolucionarios.
A la diáspora política en el PRI, se han
sumado muchas otras deserciones en otros organismos partidistas y, es día
en que la opinión pública se pregunta: ¿hacia dónde irá nuestro sistema de
partidos? ¿Hacia dónde nuestra partidocracia?
La
lucha y los objetivos son claros, o perfeccionamos nuestro modelo democrático
o corremos el riesgo de caer en la anarquía. México se debate actualmente
entre el multipartidismo o el bipartidismo, dos formas irreconciliables de
hacer política.
Los partidos son, o cuando menos debe serlo,
organismos distintos de los poderes públicos y de las instituciones dependientes
de los mismos; constituidos por una idea que tiene su antítesis. Luego entonces,
¿hacia dónde van nuestros partidos políticos, sobre todo los de oposición?
EL PAN DEJÓ DE SER UNA "LEAL" OPOSICIÓN
En este contexto, poderosamente llama la atención
esa enérgica protesta de Fernández de Cevallos, expuesta en la tribuna de
la Cámara de Diputados el 3 de marzo de 1993.
Para entender la violenta reacción de quien finalmente
fue el abanderado blanquiazul a la Presidencia de la República en las elecciones
de 1994, - aun y cuando él mismo lo negara en aquellos meses - es necesario
hacer un poco de historia para encontrar el origen de las diferencias - ahora
coincidencias- entre el otrora partido mayoritario (léase PRI) y el partido
Acción Nacional.
El suelo en el bicolor dista mucho de ser
un bello piso de mosaicos blancos y azules. Recordar la historia del instituto
político que surgió de aquella asamblea constitutiva que tuvo lugar del 14
al 17 de septiembre de 1939, es clave para entender nuestros tiempos actuales.
En aquella época sus principales ideólogos Manuel Gómez Morín y Efraín González
Luna eran fieles herederos de una de las corrientes más reaccionarias que
abortó la Revolución Mexicana; la cual contaba con una amplia trayectoria
dentro de los espacios de poder en México.
Gómez Morín había operado como secretario del General
revolucionario y sinaloense Salvador Alvarado, ex gobernador militar de Yucatán
y ex titular de Hacienda con Adolfo de la Huerta en 1920 - 21; mientras Efraín
González Luna, aunque carecía de esa experiencia militar y política, a cambio
de ello tenia una marcada formación religiosa.
No obstante, a estos dos hombres debe vérseles
en otro contexto, ya que en 1928 Gómez
Morín fue jefe de abogados en la embajada soviética en México y, más extraño
todavía, que fundara en septiembre de 1939, (el mismo mes del pacto Hitler
- Stalin ) el Partido Acción Nacional; más raro aún que de inmediato el partido
Acción Nacional respaldara la candidatura de Juan Andrew Almazán, el candidato
de la Alemania Nazi a la Presidencia de la República en las elecciones de
1940, según consta en los archivos del Partido Laboral Mexicano, quien en
1985 editó el libro: "El
PAN: partido de la traición".
LOS COMPORTAMIENTOS EXTRAÑOS DE ACCIÓN
NACIONAL.
Desde su fundación, el partido Acción Nacional ha tenido
comportamientos y apoyos extraños, como aquellos que tuvieron lugar a partir
del 29 de diciembre de 1989, cuando se señaló a Norberto Corella como protagonista
del "pangate".
La carta de Rodolfo Elizondo y los entonces legisladores: Ramón Martín Hurtado,
José Manuel Mendoza Márquez y Raúl Espinoza Martínez, enviada al consejo de
Acción Nacional y demás militancia de su partido, fue más que contundente.
En mayo de ese mismo año el desaparecido Manuel J. Clouthier asistió a las
elecciones de Panamá y de ahí voló a Washington, con 100 personas más para
ver al expresidente norteamericano George Bush. Por su parte, Corella había
viajado a Panamá para impartir cursos de resistencia civil, para que el presidente
Endara pudiera tumbar al hoy convicto Noriega. Lo cual hizo peligrar las siglas
de su partido. Cuando ocurrió la invasión a Panamá, el panista Carlos Castillo
Peraza, hoy flamante "periodista" y ex presidente
nacional de Acción Nacional; entonces diputado federal, subió a la tribuna
de la Cámara de Diputados y condenó la invasión que dos personajes panistas
apoyaron varios meses antes.
En los años de su fundación los comportamientos extraños
fueron más de tipo ideológico que económico o político, como los recibidos
por parte de José Vasconcelos. En la vida del ex secretario de la SEP y prolífico
escritor, lo único que cambió fue el contexto histórico; su carácter nazi
- comunista nunca desapareció. Empero, apunta el maestro Krauze en su obra:
"Por una democracia sin adjetivos":
"La vertiente democrática pura, maderista, vasconcelista, laica, la que
representó Gómez Morín, careció de "encanto"
y requirió siempre el "remolque"
de una mística religiosa. Basta comparar los escritos de Efraín González Luna
contra Cárdenas, con los de Gómez Morín para apreciar la diferencia. El lenguaje
del primero, oriundo de Jalisco, era dogmático, anticomunista, anclado en
el siglo XIX. El del segundo, nacido en Batopilas, Chihuahua, era siempre
matizado. Su discurso se concebía a sí mismo como parte de la Revolución Mexicana:
"la parte desvirtuada".
Gómez Morín no tuvo arraigo y el remolque ideológico de González Luna, tuvo
que desembocar en otros pensamientos francamente fascistas o sinarquistas.
Entre los fundadores del Partido Acción Nacional, también
destacan: Hugo Gutiérrez Vega, Rafael Preciado Hernández, Aquiles Elorduy,
Daniel Kuri Brena, Ezequiel A. Chávez y Luis Cabrera.
Desde el mismo pensamiento de sus ideólogos se puede
hablar de concepciones diferentes, ya que mientras Gómez Morín daba prioridad
a la formación y avance doctrinal del partido, restando importancia a la participación
electoral; Efraín González Luna consideraba a la jornada electoral como el
elemento más sólido para que el partido Acción Nacional se cimentara doctrinalmente
y alcanzara el poder. Gómez Morín no pudo ver nunca su obra terminada, murió
en abril de 1972; jamás se pudo imaginar que su partido cobraría nuevos bríos
a 10 años de su muerte y, por cierto, en su estado natal.
LAS INCLINACIONES CLERICALES Y LAS GRANDES DIVISIONES.
Desde los años 50 se apunta ese repunte, lo admita
o no Acción Nacional. Desde esos años, sus inclinaciones clericales son más
obvias, como también la intención de recuperar el México de finales del siglo
pasado o el que quería aquel partido católico fundado en 1906. (Cualquier
similitud con el salinismo es mera coincidencia)
La clave de todo esto la tiene Luis H.
Álvarez, a quien Gómez Morín conoció en uno de sus viajes a su nata Chihuahua.
El ex alcalde de Ciudad Juárez y caudillo de la vieja clase panista, nacido
en ciudad Camargo Chihuahua en 1919: "representaba para Gómez Morín al
luchador cívico ideal: un empresario textil liberal, honesto y moderno, preocupado
por los problemas sociales; insobornable, independiente y quijotesco".
Sigue apuntando Krauze: "Después de dirigir la Cámara de Comercio y la
Asociación Cívica de Ciudad Juárez, ingresa al PAN y se convierte en candidato
a gobernador. Para sorpresa del abanderado oficial Teófilo Borunda, el joven
Luis H. Álvarez, de 35 años de edad, alcanza buenas votaciones y arma cierto
revuelo con una caravana de protestas postelectorales de Ciudad Juárez al
Zócalo capitalino. Dos años más tarde Álvarez es el candidato panista a la
Presidencia de la República".
Para los años 60, ocurre una fuerte escisión dentro
del blanquiazul, lo que provoca la salida de un contingente que pretendía
alinear y establecer un paralelismo entre la democracia cristiana que ahora
promulga el recién creado Partido Foro Democrático y Acción Nacional. Entre
los disidentes de aquellas épocas estaban: Hugo Gutiérrez Vega y Manuel Rodríguez
Lapuente.
LA GRAN DECISIÓ DE 1975 UN PAN SIN CANDIDATO PRESIDENCIAL.
Para el año de 1975, los conflictos siguieron a la
orden del día, así como también uno que otro fuerte jaloneo entre José Ängel
Conchello, q.e.p.d; quien buscaba la reelección y Efraín González Morfín,
heredero de González Luna. El objetivo de esa refriega era el control del
partido. Las posturas en juego fueron muy claras, la proempresarial y electorera
y la que promovía la educación y formación ciudadana. Conchello finalmente
renunció a la presidencia de Acción Nacional y González Morfín duró poco tiempo
en la dirigencia. Los estertores de aquella no repararon en la renuncia del
ex dirigente de Acción Nacional en el Distrito Federal, José Ángel Conchello,
éstos llegaron mucho más lejos, al grado de no poder estar de acuerdo para
postular candidato a la Presidencia de la República en 1975. Acción Nacional,
por única vez, dejó libre al candidato del PRI, José López Portillo.
José Ángel Conchello, lejos de caer en la pasividad que nunca lo caracterizó, asumió la línea beligerante y más agresiva, (como recién lo había hecho ante el problema del Fobaproa), empleando como principal arma de ataque la crítica al gobierno. A la mitad de su periodo como presidente nacional del PAN, Conchello respalda la doctrina del Club de Roma, - los "límites del crecimiento - y agrega: "El Club de Roma nos obliga a entender que nos acercamos a un momento cardinal en la historia, y que tenemos que aceptar sacrificios individuales y cambios políticos". Apoyado por empresarios regiomontanos, el Grupo Monterrey pretendió dar un madruguete lanzando a Pablo Emilio Madero, actual presidente del Partido Foro Democrático, como precandidato a la Presidencia de la República. Una estrategia que nunca funcionó.
Las intenciones de quien pensaba de la misma manera
que el desaparecido Sergio Méndez Arceo, obispo de Morelos no prosperaron.
Quizá el obispo Manuel Talamas Camandari y sus "Talleres
sobre los Católicos y la Democracia", puedan agregar una o dos cosas
al respecto.
La máxima dirigencia panista desconoció
a José Ángel Conchello como líder de los parlamentarios panistas, a la vez
que descalificó públicamente toda actividad realizada por el disidente. Los
apoyos al ex combativo Pablo Emilio Madero, "hombre
generoso" para los nuevos integrantes del partido Foro Democrático,
se vinieron por tierra. Ante las graves confrontaciones internas, la dirigencia
del PAN decidió no postular candidato al sexenio 1976 - 1982.
Es altamente sintomático que sólo en esa fecha los
panistas no hayan postulado candidato a la Presidencia de la República y que
hayan cambiado su dirigencia en tres ocasiones. Por el Comité Ejecutivo Nacional
de Acción Nacional pasaron: Efraín González Morfín, Raúl González Schmal y
Manuel González Hinojosa, en su carácter de máximos dirigentes. A su lado
y como secretarios generales desfilaron: Bernardo Bátiz Vázquez, (hoy perredista),
Raúl González Schmal y Adolfo Christlieb Morales.
EL ABANDONO DE LA LÍNEA DOCTRINARIA.
A partir de 1976 la debilidad se hace más evidente
en las filas panistas y se comienza a vislumbrar cierto abandono en sus aspectos
doctrinarios. La ortodoxia tradicional comenzó a ceder terreno, la vieja guardia
bajó la guardia y poco a poco se vio replegada ante los embates de la nueva
corriente calificada por ellos como "oportunista"
y "proempresarial".
Al llegar a
los inicios del sexenio 82-88, el perfil había cambiado. Sus rasgos originales
y las filas blanquiazules se alimentaban ya con prominentes miembros del sector
empresarial y uno que otro banquero resentido por la nacionalización de la
banca. El ascenso de la nueva clientela política pronto encontró espacios
de dirección, sobre todo en algunas entidades del país. Fernando Canales Clariond,
se apoderó de Nuevo León; Adalberto Rosas de Sonora; Francisco Barrio del
estado que pronto dejará de gobernar - o sea Chihuahua -; Eugenio Elorduy
de Mexicali y Ricardo Villa Escalera de Puebla, también hoy ex panista. "La nueva presencia del sector empresarial en la política mexicana
ha originado una nueva corriente en el seno del PAN a la que se conoce como
neopanismo.
Surge aquí un nuevo tipo de militante: el hombre de
negocios - ideólogo financiador, que ocupa puestos clave en la dirigencia nacional
del PAN en poco tiempo. Lo novedoso de Acción Nacional es que no se define
como partido de clase, sino de clases. Ahora sus nuevos dirigentes forman
parte de los nuevos sectores sociales politizados de la pequeña y gran burguesía.
Los profesionistas libres y los empleados de empresa que militaban en el PAN
son desplazados por los propietarios, ejecutivos y directores de grandes compañías.
Esta militancia empresarial se comienza a fusionar con los grandes principios
liberales y el puritanismo religioso, muy característico del panismo tradicional.
Sorprenden las coincidencias que existen entre los planteamientos ideológicos
y políticos, así como los de reforma económica del PAN con los de organizaciones
cúpula del sector empresarial: concretamente el Concejo Coordinador Empresarial
y la Coparmex, como bien lo señala Abraham Nuncio en su obra "La sucesión
presidencial en 1988".
EL ASCENSO DEL NEOPANISMO
Los triunfos alcanzados en elecciones municipales, en especial en la década pasada y la de fin de siglo, afianzaron el avance de la nueva corriente panista - neopanismo-, llegando a considerarse lo que ahora es una realidad en la persona de Felipe Calderón Hinojosa, heredero político directo del hoy "periodista" Carlos Castillo Peraza; o sea ese ascenso a la máxima jefatura del partido de Gómez Morín debe ser entendida y asimilada como la más auténtica réplica de la línea dura, aún y cuando en opinión de muchos panistas, se trata de una "línea conciliadora", que marcara para siempre el chihuahuense Luis H. Álvarez.
A
principios de 1987 se dio otro relevo en la dirección de Acción Nacional;
su trascendencia radicó en el hecho de que se entrelazó con el evento político
más importante para el país en esa época de grandes cambios, movimientos y
rupturas al interior del partido Revolucionario Institucional.
En
el preámbulo de la sucesión presidencial de Miguel de la Madrid comienza otra
era para Acción Nacional, encabezada por el sinaloense Manuel J. Clouthier, quien le imprime a las desgastadas estructuras panistas:
energía y vitalidad. Con el lema
de: "La Nueva Mayoría", y
el despertar de la actividad cívico - político - empresarial, ésta nueva clase política corre al parejo de la
proyección electoral de Acción Nacional. Circunstancia que ahora se puede
ver más nítidamente en ciertas regiones del norte y centro de México, donde
la Coparmex ha tenido una marcada participación política, a pesar de que se
diga, al interior del blanquiazul sólo se aceptan afiliaciones individuales
y no por grupos. Lo cierto, por sólo citar un ejemplo reciente y permanente,
en la Campaña al gobierno de Sinaloa, mucho tuvieron y tienen que ver las
cámaras de comercio en la proyección política de Emilio Goicoechea Luna. Igual
y como ya lo han hecho en Jalisco, Guanajuato, Chiapas, Nuevo León, Baja California,
Querétaro, Estado de México y Aguascalientes.
LOS EMPRESARIOS EN DISPUTA POR EL FUTURO DE MÉXICO
El
señalamiento preciso para clarificar el origen de los recursos de los partidos
políticos propuesta por el ex Jefe del Ejecutivo Federal, Carlos Salinas de
Gortari, donde el PRI exageró la nota con aportaciones multimillonarias y,
en dólares, tenía como más pronto se verá,
más fondo que forma.
El
malestar de los panistas en voz de Fernández de Cevallos tenía su lógica y,
al día de hoy, puede ir más allá de la simple "indignación" en el caso
que el exsenador perredista y actual diputado federal Porfirio Muñoz Ledo
vuelva a morder el anzuelo y comience a lavar más ropa sucia priísta en la Cámara de Diputados, a medida que se aproxime
el año 2000 o reviente el asunto del Fobaproa, las Afores y otros tópicos
de la política económica; talón de Aquiles de la tecnocracia. El PRI, según
la bancada panista y perredista en San Lázaro, no saldría bien parado.
Pero
si se analiza esa gran escisión panista de 1975 - similar a la de 1992, donde
los "foristas" acusaron a su partido de haber abandonado la línea
programática de Acción Nacional - donde la fracción de González Morfín, dominante
a la hora de la elección de 1976 -, acusó al "partido"
de Conchello de estar financiado por el Grupo Monterrey, en un intento de
capturar el partido Acción Nacional para usarlo como punta de lanza política",
el boomerang lanzado por Fernández de Cevallos puede seguir causando grandes
daños a su partido; sobre todo para
aquellos empresarios regiomontanos que abiertamente se entregaron en brazos
del salinato o hicieron uso del Fobaproa u otros mecanismos de rescate financiero.
En esa crítica situación de 1975, apunta el politólogo Octavio Rodríguez Araujo
en la su obra: "La Reforma Política y los Partidos en México": "se
llevó a cabo una convención nacional para elegir candidato a la Presidencia
de la República para el periodo 1976-1982". En esa ruptura, "los disidentes tacharon al partido de haber
sido convertido en instrumento del Grupo Monterrey" y de falta de identidad
panista" de muchos miembros del partido y de los muchos candidatos, y
González Morfín - después de calificar
negativamente a la LOPPE- declaró
que: "debe reconocerse como claramente contraria al bien de México y
del partido, la participación electoral de Acción Nacional de acuerdo con
la reforma política".
Luego
entonces, en todo este mar de declaraciones y comentarios, en donde los principales
análisis durante estos años los ha venido acaparando el partido oficial, sería
conveniente preguntarse ¿qué
hay detrás de las palabras de Fernández de Cevallos respecto a las sumas millonarias
de ciertos empresarios hacia el PRI y, más aún, que
fue lo que verdaderamente provocó la salida de distinguidos panistas
de sus filas y verse obligados a fundar un nuevo partido ante la cerrazón
de Luis H. Álvarez?
O, ¿será cierto que en el fondo de todo este asunto, los empresarios
se preparan para disputarse el futuro de México? Por desgracia ya no está
entre nosotros Manuel J. Clouthier ni José Ángel Conchello para preguntárselo.
EL
PAN Y LAS PRERROGATIVAS GUBERNAMENTALES
Hasta mediados de los años 70, el PAN era un partido que vivía de las aportaciones económicas de sus mismos dirigentes. A partir de esa fecha la confluencia de varios factores incrementaron sus arcas y recursos financieros; las reformas electorales del momento abrieron el abanico partidista al aumentar el número de diputados en el Congreso de la Unión, pues se dio paso a la representación de las minorías por la vía plurinominal. De esta manera, el blanquiazul incrementó sus curúles y consecuentemente sus fuentes de ingresos, ya que cada legislador está obligado a participar con el 33 - ahora el 20 - por ciento de sus dietas para sostener a su partido. Otras formas de hacerse de recursos se inicia con los sorteos de automóviles, que vinieron a complementar los tradicionales donativos extraordinarios en época de elecciones y la venta de publicaciones que no precisamente se venden como pan caliente.
Ante
la cercanía de los comicios federales de 1979, se dieron los primeros visos
de rompimiento en el PAN, motivados por las prerrogativas gubernamentales.
A pesar del rechazo de algunos comités regionales se aceptaron los apoyos
referentes a la franquicia postal, el acceso gratuito a los tiempos en radio
y televisión, el papel y la impresión de propaganda durante la campaña, entre
otros no oficiales o no contabilizados, como los que ahora presume recibe
voluntariamente Vicente Fox de un grupo de amigos y amigas.
Cabe señalar que el contexto económico de los años 70, significó para el sector empresarial un paulatino deterioro en sus intereses, por lo que, en busca de opciones para proteger sus negocios e intereses, vieron propicio y necesario participar más activamente en política; el PAN comenzó entonces a incorporar en sus filas, de forma más abierta, a hombres destacados de empresa, situación que se consolidaría a plenitud luego del 1º de septiembre de 1982, cuando la estatización de la banca decretada por José López Portillo, dejara fuertemente resentida a la clase financiera y empresarial.
EL
NUEVO PERFIL EN LA MILITANCIA BLANQUIAZUL
Desde
los inicios de la pasada década el perfil del militante panista amplió sus
rasgos con la incorporación no sólo de miembros de la iniciativa privada,
sino también de numerosos integrantes de los sectores medios urbanos: comerciantes,
profesionistas, empleados, etcétera.
Si
desde antaño algunos de sus candidatos a cargos de elección popular costeaban,
en buena medida los gastos de campaña, ahora, con la postulación de notables
empresarios en sus filas, este mecanismo se ha visto más alentado y solapado.
Sólo por citar algunos ejemplos, quizá lo más ilustrativo, baste con citar
a los ex abanderados de ese instituto político a las gubernaturas de Nuevo
León, Fernando Canales Clariond; Sonora, Adalberto Rosas; Sinaloa, Emilio
Goicoechea Luna, Ricardo Villa Escalera, Rodolfo Elizondo y en el caso de
Clouthier a la gubernatura de Sinaloa y la Presidencia de la República. Sin
descontar a los panistas que ya gobiernan en Querétaro, Jalisco y muy pronto
en Aguascalientes, con la gracia de Dios.
En
las nuevas y cambiantes circunstancias, las estrategias de proselitismo y
táctica de lucha, también han sido modificadas por el partido Acción Nacional,
tomando como punto de apoyo los importantes recursos emanados por algunos
de sus acaudalados militantes y sus organizaciones adjuntas como son: la Coparmex, CCE, Ancifem, DHIAC y de forma
personal como el propio Goicoechea Luna y José María Basagoiti, dos miembros
de la cúpula empresarial que despacharon en Concanaco y que, según versiones
de los mismos dirigentes blanquiazules, lo hacen a título personal y no como
aportaciones de un sector u organización patronal como puede ser la Coparmex
o la Concanaco. Lo cierto es que, en estos momentos Goicoechea Luna es un
fuerte aspirante panista a la gubernatura de Sinaloa, con el beneplácito del
Presidente Ernesto Zedillo.
En
el robustecimiento de las finanzas del PAN ha tenido mucho que ver la recomposición
de sus fuerzas internas en los últimos 17 años. Lo cual ha dado lugar a la
creación de dos bloques, neopanistas por un lado y tradicionalistas en "fuga"
o en vías de pago de marcha. No obstante esta significativa bonanza en el PAN,
no ha faltado la voz que vincule a este partido con fuertes intereses de importantes
grupos políticos y financieros extranacionales. Un hecho cada día más evidente
a medida que los empresarios y banqueros se revisten de políticos en busca
de la Presidencia de la República.
Actualmente,
además de las aportaciones señaladas, el PAN se allega recursos provenientes
de las cuotas que se perciben de los miles de panistas que se desempeñan como
funcionarios públicos en diversos niveles: diputados, senadores, alcaldes,
regidores, legisladores locales y gobernadores.
Según estimaciones de la cúpula panista, las cuotas de los legisladores federales, gobernadores y otros militantes del blanquiazul suman varios millones de pesos mensuales. Hoy el PAN es un partido más rico que el PRI.
Desde
su punto de vista, la decisión del PAN de no aceptar otras prerrogativas antes
se debía al hecho de no estar reglamentadas por la ley, pero una vez salvado
ese obstáculo, no ven ningún inconveniente en no aceptar el subsidio que marca
el COFIPE.
En 1987 todavía se oponían rabiosamente
a las prerrogativas estatales, reiterando que a cambio intensificaría sus
promociones económicas entre la población a través de sorteos y aportaciones
de su militancia y simpatizantes. Un hecho que nunca ocurrió y que, por lo
visto, nunca se verá.
QUIEN
PASO PRIMERO LA CHAROLA
No
obstante, a la vista de muchos, la posición de Fernández de Cevallos sólo fue un intento por justificar lo que no
se lograra tapar con un dedo, por lo que, la guerra desatada en contra del
partido Revolucionario Institucional por el hecho de haber "pasado la
charola" hace cinco años entre los grandes empresarios, puede revertírsele
al PAN en estos tiempos. Si tomamos en cuenta las declaraciones hechas por
el exsenador y hoy diputado hidalguense Orlando Arvizu Lara, exvicepresidente
de la Fundación Cambio XXI, quien luego de la inauguración del foro regional
"Sobre Partidos Políticos y Sociedad" apuntó: "no debe olvidarse
que durante mucho tiempo se dijo que quien recibía los apoyos económicos fuertes
del sector financiero era el partido Acción Nacional; pero que tras la oferta
empresarial hacia el PRI, fue precisamente el PAN el primero que puso el grito
en el cielo". También es cierto lo dicho por el hidalguense en el sentido
de que "la verdadera competencia política no se va a dar solamente en
el aspecto económico, porque el problema no es ver quien tiene más peso o
pesos, sino quien gana más votos". ¿Será el caso de Fox? ¿Será por eso
que a los panistas se les quiere ligar con el Fobaproa?
LOS
PROSPECTOS DE ACCIÓN
NACIONAL A LAS URNAS DEL 2000
En este contexto de ''guerra" interempresarial al interior de los dos partidos más importantes de México, las declaraciones del empresario panista y salinista Juan Sánchez Navarro, al semanario Proceso en marzo de 1993, pueden abrir un cauce distinto al desarrollo de los acontecimientos, sobre todo si se recuerda aquella entrevista del ex dirigente del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas con empresarios regiomontanos.
Por
los antecedentes que se tienen a la mano se puede deducir que todos los partidos,
quizá con excepción del PPS todos están ávidos por encontrar coincidencias
en estos grupos de poder económico, como si ahora la política se definiera
en los altos círculos financieros y económicos de la nación. Hasta Manuel
Camacho y el PCD pronto estarán tocando esas puertas.
Cualesquiera
que sean los resultados de esta "gran consulta" para clarificar
los recursos financieros de los partidos políticos, Acción Nacional se encuentra
en abierta campaña en pos de la Presidencia de la República. Siendo exactos,
el PAN esta a un año de postular a candidato a la Presidencia de la República.
Desde
el pasado mes de julio el juego político quedó abierto a1 interior del PAN
con la autopromoción que hizo de su persona el guanajuatense Vicente Fox.
A partir de entonces ha comenzado a configurarse un abanico de posibles candidatos
a tal nominación. Y donde, por cierto, no podía marginarse al hoy desaparecido
José Ángel Conchello quien ya había tomado como bandera política el caso del
Fobaproa y otros tópicos de la política económica del Presidente Ernesto Zedillo.
Desde la XXXV Convención Nacional del PAN,
celebrada en octubre de 1986 en San Luis Potosí, en donde el PAN resolvió
participar en los comicios presidenciales de 1988, se dio una interesante recomposición de fuerzas a su interior.
A
diferencia de otros años, el PAN llegó al año preelectoral precedido de una
marcada actividad contemplada no sólo en el ámbito propio de los comicios
estatales y seguido de notables sorpresas y significativos avances, sino también
en el despliegue de diversas estrategias que dejan atrás la antigua fórmula
blanquiazul de hacer política y que lo mismo le ha llevado a dejar de tomar
palacios municipales, emprender campañas de desobediencia civil, bloqueo de
carreteras, cierre de puentes fronterizos y manifestaciones de protesta más
allá del Río Bravo.
A
nadie escapa el hecho de que el PAN ha venido logrando importantes avances
electorales desde mediados de la pasada década, teniendo como sustento al
llamado neopanismo - localizado en especial en las entidades norteñas del
país y ahora del centro- con su beligerante innovación en la forma de hacer
proselitismo y atraerse nuevas bases sociales de apoyo.
No
obstante, el neopanismo también ha sido fuente generadora de serias discrepancias
entre la dirigencia nacional y algunos líderes regionales y estatales que,
como el caso de Chihuahua y Puebla, no coincidieron en
1987 con las tácticas políticas empleadas. Más cerca que éstas, está
la expulsión de su ex candidato a la gubernatura de Chiapas, por haber apoyado
la ley a favor del aborto en su estado.
EL
PAN, SEIS CANDIDATOS EN 54 AÑOS
A la fecha suman cinco las
ocasiones en que el PAN, en sus 59 años de existencia ha participado en elecciones
por la Presidencia de la República. Su primer candidato fue Efraín González
Luna, postulado el 24 de noviembre de 1951, para los comicios de 1952. En
las elecciones de 1958, Acción Nacional postuló al recientemente relevado Luis H. Álvarez nominado
el 24 de noviembre de 1957. En 1963, como si se tratara de establecer un rito
sexenal, la candidatura del bicolor se decidió también un 24 de noviembre,
siendo elegido esta vez, José González Torres. En 1970, todo cambió en Acción
Nacional. Resultó abanderado Efraín González Morfín, quien fue postulado el
9 de noviembre de 1969.
A partir de ahí, nada ha sido
igual al interior del Partido Acción Nacional. Se han agudizado los antagonismos
internos, las fracturas, divisiones y se ha llegado al rompimiento, como el
encabezado en 1992 por el entonces diputado Pablo Emilio Madero y el forista
Jesús González Schmal, entre otros destacados miembros de Acción Nacional.
Para la jornada electoral de
1982, la candidatura estuvo personificada por el actual presidente del Partido
Foro Doctrinario, Pablo Emilio Madero, postulado el 27 de septiembre de 1981.
La nominación del 87, también tuvo lo suyo.
Las manecillas del reloj panista apuntaban hacia hombres que en los últimos
años habían saltado al entarimado, ganándose el reflector de las cámaras.
Ya nadie discutía al interior del PAN que la vieja guardia en el PAN, sería
desplazada por una impetuosa militancia
neopanista, por lo que las elecciones de 1988 fueron para muchos el gran
parteaguas y la confirmación de las nuevas directrices adoptadas por Acción
Nacional.
Así y como pasó en el PRI con
la clase política, (que fue derrotada
por la tecnocracia), la era Clouthier, mostró un PAN cauteloso, nadie
quería sacar la cabeza. El mismo Diego Fernández de Cevallos llegó a declarar:
"ni aspiro ni suspiro",
mientras otros panistas hacían cálculos sobre el hombre que los representaría
en las urnas electorales de 1994.
RUFFO
Y MEDINA, DESCARTADOS EN 1994
Por
lo pronto, de una larga lista en donde lo mismo se ven gobernadores y destacados
militantes del PAN, los analistas de Acción Nacional han descartado a dos.
Para ellos, los mandatarios estatales de Baja California y Guanajuato, Ernesto
Ruffo Appel y Carlos Medina Plascencia, no tenían ninguna posibilidad de figurar
en las elecciones de 1994. El impedimento, en el caso de Ruffo, no lo ubicaban
en el ámbito constitucional, ya que para ellos Ruffo es y seguirá siendo mexicano
con todos los derechos y obligaciones. En el caso de Medina Plascencia tampoco
fueron significativas sus inclinaciones religiosas. Lo que observan los panistas
en ellos era que ninguno de los dos tenían el control del Congreso del estado
y, por esa vía legal serían detenidos para separarse del cargo y poder optar
por una candidatura mayor.
FRANCISCO
BARRIO, PUDO SER
Si acaso, el único con esas
posibilidades presidenciales fue el chihuahuense Francisco Barrio quien acababa
de llegar a la gubernatura y, por tal motivo, tampoco sería bien aceptado.
Ni antes ni ahora que Chihuahua ha sido recuperado por el partido Revolucionario
Institucional, en una especie de negociación hacia el priísta de inclinaciones
panistas Patricio Martínez, un hombre ligado a las preferencias políticas
de Liébano Sáenz, secretario particular del Presidente Zedillo y candidato
oculto del PRI a la Presidencia de la República.
Los análisis que se hagan
sobre el PAN, de aquí al año 2000, apuntan los mismos panistas, deberán estar más enfocados hacia las personas,
ya que en Acción Nacional no se establecen compromisos partidistas. El PAN
no es, o al menos no era como el PRI, donde no había destapes ni pronunciamientos
adelantados como el de Vicente Fox, y por lo mismo, hoy si pueden ser candidatos:
Rodolfo Elizondo, Alfredo Ling, Vicente Fox, Diego Fernández de Cevallos,
Adalberto Rosas, Emilio Goicoechea Luna, Felipe Calderón o cualquier otro
panista con presencia nacional. Hasta "el
periodista" Carlos Castillo Peraza, quién sería una especie de
"candidato ciudadano"
Aun y cuando, de todos ellos
sólo un nombre sea verdadero: Vicente Fox, y sus amigos. En algo que muchos,
con toda seguridad, catalogaran muy pronto como una nueva versión de: Alí
Babá y los Cuarenta Ladrones.
El
PRD o la Revolución Perdida
Todo
comenzó el día que Gustavo Díaz Ordaz citó en su despacho de Palacio Nacional
al neoleonés Alfonso Martínez Domínguez, quien llegó con los principales líderes
sectoriales de su partido. Esa reunión fue para comunicarles que la "gran
decisión" había recaído en un hombre que reunía tres características
fundamentales: "inteligencia corazón y huevos". Ese era nada menos
que su secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez.
Hasta
esos años, (1969-1970) se remontan los orígenes del PRD. Incluso se podría
decir que su gestación comenzó en la gran crisis de los años 60, donde el
sistema político mexicano habría de experimentar ese gran parteaguas histórico
en que desembocó el movimiento estudiantil de 1968.
Las hoy todavía oscuras circunstancias
del sexenio 64-70 - que rompieron la continuidad histórica de México, al llevar
el PRI a Luis Echeverría Álvarez a la Presidencia de la República, siguen
vigentes.
La
gran ruptura que hoy vive el PRI, y de la cual no ha podido y quizá no pueda
recuperarse jamás, no es ajena a dichos acontecimientos.
Durante el gobierno de Luis Echeverría es donde el PRI sufre su primera gran división, cuando, sin motivo aparente el nuevo mandatario comienza a desaparecer, políticamente, al grupo que encabezaba al interior de su partido el general Alfonso Corona del Rosal, cabeza de los diazordacistas, progenitores directos del salinismo.
A
los pocos días de haber asumido la Presidencia de la República, es traicionado
el poblano Gustavo Díaz Ordaz, suegro de Paulina Castañón Ríos Zertuche, por
quien había sido su secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez. Meses
después, tras los sucesos - también sangrientos de aquel jueves de corpus,
10 de
junio de 1971- caía otra pieza clave del diazordacismo: el ex senador
y exgobernador neoleonés Alfonso Martínez Domínguez, (quien sería reintegrado
años más tarde a la política nacional por el ex presidente José López Portillo),
era informado, mediante las ocho columnas de los diarios capitalinos,
que había dejado de ser el regente de la ciudad de México. Esa fue otra gran
decepción que lastimó al poblano Gustavo Díaz Ordaz ya que al momento de enterar
a Luis Echeverría que sería el próximo abanderado priísta y que podía sustituir,
en el momento que quisiera, a su presidente de partido él ya entonces candidato
presidencial le manifestaba que: "Alfonso era un político completo, hábil
institucional y profundo conocedor del sistema, y que era su deseo que él
manejara su campaña a la Presidencia de la República".
No
cabe duda, los planes del huésped de San Jerónimo siempre fueron otros. Desde
su arribo a la Presidencia de la República comenzó a proyectar políticamente
a un grupo de jóvenes que no habían abrevado nunca en las aguas de la Revolución
Mexicana, como es el caso del actual senador Porfirio Muñoz Ledo y muchos
otros plenamente identificados por sus inclinaciones ideológicas de "izquierda".
Es
a partir de tales años, donde se deja sentir una lucha sorda al interior del
PRI. Los roces entre izquierda y derecha se agudizan y la conocida y reconocida
como "Ley del Péndulo", comienza
a sufrir modificaciones sustantivas. No obstante, don Luis tenía un gran obstáculo:
la presencia física de uno de los principales pilares de la Revolución Mexicana,
el general Lázaro Cárdenas del Río. Empero, no tuvo que esperar mucho tiempo
para ver coronadas sus pretensiones: la madre naturaleza fue bondadosa con
Echeverría ya que durante los primeros años de su mandato vino la desaparición
física de quien fue un protagonista fundamental de los años revolucionarios
y postrevolucionarios. Así, a la muerte del General Lázaro Cárdenas, la vía
quedaba libre para que el ex embajador plenipotenciario de México en Australia
y otras partes de Europa, se convirtiera en la cabeza ideológica y política
de la llamada izquierda institucional. Ya como cabeza de grupo y luego que
su gobierno sería socialista, Echeverría pasa de las palabras a los hechos
arremetiendo contra la derecha revolucionaria de su político, inspirado en
aquel lema de "Arriba y adelante".
Para
fortuna de México, el tiempo esta vez no estuvo en su favor. Seis años de
administración al frente del Poder Ejecutivo no fueron suficientes para que
consolidara su proyecto de llevar a México por los caminos del populismo.
Desde
el primero de diciembre de 1976 y hasta la fecha, el echeverrismo populismo
persiste en ese objetivo, aunque muchos sostengan contrario. Esa gran fractura
en el sistema político mexicano, provocada en los 60, comenzó a ser más profunda
durante la administración de José Portillo con la incorporación a las nóminas
gubernamentales de un selecto grupo: La Tecnocracia, ahora tecno - política,
había llegado y se había incrustado en las nóminas y estructuras del gobierno
mexicano. La famosa ley del péndulo se rompió y la alianza izquierda - derecha
que hacía del PRI un partido "invencible y dominante", dejó de operar.
La aplanadora dejó de existir, dando paso a uno que otro significativo personaje
de la oposición, sobre todo de derecha.
La
corriente populista - ahora neopopulista- habría de echar su resto durante
el sexenio de Miguel de la Madrid, donde se utilizaron una vez más, las estrategias,
tácticas y medios que permitieron llevar a Luis Echeverría a la Presidencia
de la República. Los más recalcitrantes herederos del echeverrismo intentaron
incendiar
la Universidad Nacional Autónoma de México y provocar otro 2 de Octubre de 1968. Solamente
una cosa falló, se les olvidó que no es lo mismo los "tres mosqueteros",
veinte años después.
A
mediados de la administración de Miguel de la Madrid, un grupo de priístas
de "izquierda", en su mayoría descendientes ideológicos del populismo
echeverrista, surge con la embozada intención de obtener la candidatura del
PRI a la Presidencia de la República. Las calles y Zócalo de la ciudad de
México fueron testigos de la reaparición, en la escena política, de rostros
que en otras épocas brillaron durante el sexenio 70-76 y, por lo mismo, gozaron
de la protección del echeverrismo.
Luego
de las declaraciones del senador norteamericano Jesse Helmes en 1986, donde
calificaba a México de ser un país "donde proliferan los narcotraficantes",
se comienzan a dar un movimiento para "defender la soberanía de México",
como lo dijera entonces el líder del Senado Antonio Riva Palacio en uno de
sus viajes al vecino país del norte: "Venimos a defender la Soberanía de México".
Posiblemente
engañado por falsas señales que motivó la exlegisladora mexicana Silvia Hernández
de Alcocer, recalcitrante echeverrista desde sus años mozos; al provocar a
Helmes en una reunión del Parlamento Mundial el congresista norteamericano,
ocasionó que el entonces presidente
del Comité Directivo del PRI Distrito Federal, Jesús Salazar Toledano, convocara
a una marcha al Zócalo. Es ahí, durante esa marcha mitin, donde se ve, después
de años de letargo, a todo un grupo de priístas - "progresistas"
que tuvieron un destacado papel durante la administración 70-76.
Al
lado de Salazar Toledano, Ifigenia Martínez, Muñoz Ledo y muchos otros echeverristas,
el "destapador" Salazar Toledano se equivoca al firmar y hacer suya
aquella protesta del PSUM en contra de la política intervencionista de los
Estados Unidos. Por lo mismo, tendría que salir del PRI capitalino - por primera
vez, la segunda fue después de su "destape" presidencial en noviembre
de 1986 - de las oficinas del PRI en la capital del país. En los Estados Unidos
de Norteamérica, lean y entiendan señores analistas políticos, decir PRI es
decir sinónimo de gobierno.
SE
"DEROGA"
LA LEY DEL PÉNDULO.
Los antecedentes de la "corriente democrática" se pueden ubicar, con mayor nitidez, en un grupo entusiasta que comenzó a reunirse en la casa del ahora ex priísta Rodolfo González Guevara en Coyoacán y cuyas ideas fueron escamoteadas por el ahora diputado Porfirio Muñoz Ledo. Al parecer las intenciones de aquel grupo eran sanas y sólo pretendían mejorar su organización partidista. En la casa del influyente ex priísta se diseñaron las nuevas estrategias que, para disgusto de la mayoría, Porfirio Muñoz Ledo hizo suyas. Al autonombrarse líder de la corriente irritó a los integrantes del grupo, provocando ser desconocido por el anfitrión. Sus posturas liderezcas no le gustaron a nadie.
Había
comenzado la diáspora priísta. Los intentos por atraer a las ovejas descarriadas
no se hicieron esperar. No obstante los esfuerzos del hidalguense Adolfo Lugo
Verduzco entonces líder nacional del tricolor, fallaron en su encomienda y,
por tal motivo, fue "sacrificado" y enviándolo a gobernar su estado
natal. Su postulación como candidato al gobierno de Hidalgo, se debió, en
gran parte, al crecimiento del movimiento disidente y los triunfos del partido
Acción Nacional en Chihuahua. La corriente democrática o democratizadora al
interior del PRI, también sepultó las máximas y eternas aspiraciones de Adolfo
Lugo Verduzco a la Presidencia de la República. Un hecho que todavía disfruta
Manuel Bartlett en sus pláticas de sobremesa con sus amigos.
La llegada del chiapaneco Jorge de la Vega Domínguez a la dirigencia nacional del PRI, abriría una posibilidad de negociación o reconciliación. Eso se pensaba. El chiapaneco gozaba de tener fama de conciliador, así lo había demostrado 20 años antes durante el movimiento estudiantil de 1968 en que operó, junto con Andrés Caso Lombardo, (tío de los Salinas de Gortari), como una pieza fundamental en el asunto estudiantil.
Tal vez Jorge de la Vega hubiera alcanzado sus propósitos. Es más, se puede decir que estuvo a punto de lograrlo, pero cuando eso iba a suceder durante la XIII Asamblea Nacional del tricolor, en la única y última ocasión que estuvieron presentes los ex presidentes de la República todavía vivos y vistos en un acto partidista - recuérdese aquí a José López Portillo y Luis Echeverría causando conmoción en el viejo Auditorio Nacional - el tono del discurso del ciudadano chiapaneco fue cambiado por órdenes del hoy ex presidente Miguel de la Madrid.
De
la conciliación se pasó a la confrontación. Aquellas palabras en boca del
chiapaneco sonaron fuerte en los oídos de los integrantes de la desaparecida
Corriente Democrática. El PRI, dijo Jorge de la Vega: "No acepta ni aceptará
nunca ni quintas columnas ni caballos de Troya". La fractura en el PRI
se ahondaba. El distanciamiento se agudizaba, pero todavía se podía dar una
solución. Por si fuera poco, el sindicato Petrolero en voz de José Sosa Martínez,
su dirigente nacional, hacia publicas ese mismo día las diferencias insuperables
entre su sindicato y el gobierno de Miguel de la Madrid, las cuales fueron
totalmente aceptadas y heredadas por el gobierno de Carlos Salinas.
LOS
ÚLTIMOS INTENTOS
El
tiempo seguía transcurriendo. Meses después la Corriente Democrática haría
su último intento por no salirse del PRL pero todo era inevitable. El final
había llegado. El ex senador hidalguense Humberto Lugo Gil, entonces secretario
general del CEN del PRI y Jesús Salazar Toledano presidente de la Comisión
Coordinadora de Convenciones, acudieron a esa última cita, la
que tuvo lugar en las antiguas oficinas del ICAP en Puente de Alvarado.
Fue una reunión a piedra y lodo, donde los medios de comunicación (como siempre)
no tuvieron acceso. El resultado era evidente. El PRI se había cerrado a todo
intento de negociación y de apertura democrática. Ese día, el temeroso Muñoz
Ledo prefirió quedarse en el Monumento a la Revolución. En su paranoia decía,
a todo aquél que quería escucharlo aquella noche, que en las inmediaciones
del PRI había tanques y soldados. La temerosa Ifigenia tomada del brazo de
otros democratizadores, caminó hasta el lugar de la cita con las autoridades
priístas. A pesar de ser unas cuantas calles las que separan a la Plaza de
la República de Puente de Alvarado, para los ex democratizadores y ahora perredistas
aquellos fueron los pasos más largos e interminables de su vida. El largo
camino hacia el todo o nada, había comenzado.
El
resultado de la reunión a la que con cierta dificultad pudo entrar Ifigenia
- y donde ya se encontraba Ignacio Castillo Mena, disidente perredista que
después sería "comprado" con la embajada de México en Ecuador -
no fue nada favorable para los democratizadores. Se les impuso un ultimátum,
la disciplina o la calle. Según las máximas autoridades priístas, Porfirio,
Cuauhtémoc y demás seguidores, habían violado las reglas no escritas del sistema.
Fuera
del lugar, una lluvia como pocas. Parecía no mojar, pero los ahí presentes
escurrían agua por todos lados. César Buenrostro defendía - como canino- una
mojada caja de cartón, en donde decía, estaba todo el soporte documental para
avalar la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas como precandidato del PRI a la
Presidencia de la República.
LA
RUPTURA DEFINITIVA
Antes de la ruptura definitiva de Cuauhtémoc Cárdenas y Muñoz Ledo, la Corriente Democrática había firmado varios documentos luego del último informe de gobierno del ex gobernador michoacano al que, asistieron Luis Tello Macías y Javier García Paniagua. Entonces apareció un documento donde figuraban los nombres de: Augusto Gómez Villanueva, Gonzalo Martínez Corbalá, Rodolfo González Guevara, Severo López Mestre, Janitzio Mújica Rodríguez Cabo, Ifigenia Martínez Hernández, Oscar Pintado Cervera (qepd), Leonel Durán, Ramiro de la Rosa, Alejandro Rojas, Luis Pliego Ortiz, Ricardo Valero, Manuel López Obrador, entre otros.
No obstante estas "pruebas documentales"
y otras evidencias, las pláticas en el ICAP del PRI fracasaron. Cuauhtémoc
Cárdenas solo buscaba que se aceptara su registro como precandidato del PRI
a la Presidencia de la República. Sólo pedían DEMOCRACIA.
Humberto Lugo Gil, entonces secretario general del CEN del PRI, dijo la última palabra. Todo fue negativo, no hubo arreglo y, con cajas destempladas, la comitiva regresó al Monumento a la Revolución, donde pacientemente esperaba Cuauhtémoc Cárdenas.
Porfirio y Cuauhtémoc, luego de haber escuchado a Castillo Mena, dialogaron breves minutos en una vieja camioneta Jeep Wagoner. Minutos después salían para subirse al improvisado estrado ubicado en Plaza de la República. Inquietando el sueño eterno de sus moradores, los democratizadores anunciaron su salida definitiva del PRI.
Ese
fue el momento culminante de la Corriente Democrática, el rompimiento definitivo
entre la izquierda y la derecha del Revolucionario Institucional. El PRI dejaba
de ser un partido equilibrado, en donde sus diferencias se resolvían internamente.
Las estructuras moldeadas a lo lago de 60 años se tambalean y la "ropa
sucia", comenzaba a lavarse públicamente.
Desde octubre de 1986, la Corriente Democrática se convertiría en el principal dolor de cabeza para los dirigentes del Revolucionario Institucional.
El PRI había perdido la brújula. En la
precipitación de los acontecimientos y alejado de todo proceso estatutario,
Jorge de la Vega expulsaba de facto a los democratizadores mediante un documento
donde se les señalaba: "ya usted no colabora". La
falta de permeabilidad de las estructuras priístas para absorber a nuevas
generaciones de mexicanos hacía más evidente su avanzado estado geriátrico.
Se agudizó la falta de ideólogos y la pérdida en su capacidad de respuesta
a los legítimos reclamos de las clases populares fue total.
EL
PARM PRIMER REFUGIO DEL CUAUHTEMISMO
Ante los hechos, Cuauhtémoc Cárdenas se arrojó a los primeros brazos que le fueron extendidos. Es recogido por las siglas del PARM, quien lo postula como su candidato a la Presidencia de la República. El PARM estaba en crisis, acababa de recuperar su registro luego de la abrupta salida de Mario Guerra Leal; por lo mismo, Cuauhtémoc Cárdenas era un apetitoso bocado que le significaba su permanencia dentro del sistema político de México.
La llegada de Cárdenas también representaba una importante oxigenación política al partido de Cantú Rosas. Tal postulación del ex gobernador michoacano habría de generar un sismo político al interior del PARM al ser "tomados por sorpresa" algunos de sus dirigentes. De inmediato se dio la escisión parmista encabezada por Pedro González Azcoaga, alias "la migajona", ex secretario general del PARM y Raúl Esnaurrizar, quienes enarbolaron como bandera de lucha la restitución de la legalidad al interior de su partido.
La
disidencia priísta había llevado el divisionismo al PARM. De los 11 diputados
Federales parmistas, la mayoría pertenecía a Carlos Enrique Cantú Rosas presidente
nacional del PARM; de ellos quizá sólo se salvaba el legislador Jorge Masso
Masso.
A
mediados de 1987, alentada por las llamas de la sucesión presidencial,
la temperatura política en el país
alcanzaba altos grados.
Cuauhtémoc
y Porfirio en plena disidencia se
movían fuera de todas las directrices priístas
de la disciplina. Al cerrárseles las puertas del tricolor y las nóminas del gobierno federal
buscaban alternativas que los sacara a flote. Después del PRI, el PARM
era lo más cercano a su ex partido.
Los
meses de mayo y junio fueron de escarceos y primeras pláticas. González Azcoaga
y Esnaurrizar fueron los primeros puentes con los democratizadores. La propuesta
de origen fue que Muñoz Ledo ofrecería al PARM una importante asesoría política.
A cambio de ésta, el PARM apoyaría a Cuauhtémoc como su candidato a la Presidencia
de República. Los encuentros con Cantú Rosas
se darían hasta agosto.
El enlace entre estos personajes sui generis de la política nacional y los democratizadores sería nada menos que Evaristo Pérez Arreola, eterno dirigente sindical universitario, quien históricamente ha demostrado ser ideológicamente incongruente. Pérez Arreola es todo un caso: transitó por las filas del PCM, PSUM, la Asociación Democrática Coahuilense y el PARM. El ex dirigente universitario, no da un "paso sin huarache", buscó y obtuvo, la presidencia municipal de Ciudad Acuña.
Mientras
en la sede del PRI se llevaban a cabo las pasarelas de agosto del 87, se dieron
muchas pláticas entre Cantú Rosas y los parmistas eventuales. Con discreción
continuaron en septiembre, aunque también, es cierto, sólo las cúpulas del
PARM sabían lo que realmente estaba sucediendo. El desenlace vendría el 10
de octubre, cuando Cantú Rosas invitó a desayunar a Pedro González Azcoaga
en la casa de Cuauhtémoc Cárdenas. Reunión a la que también asistieron Ifigenia
Martínez y Muñoz Ledo. Los planteamientos expuestos por los democratizadores
fueron muy concretos. Cuauhtémoc Cárdenas debía quedar en libertad para poder
establecer alianzas con otras fuerzas políticas. Horas más tarde, Adolfo Kunz
Bolaños - ex diputado federal y entonces precandidato parmista a la Presidencia
de la República por el partido de "La Nueva Era"-, platicaba con
González Azcoaga sobre el riesgo que significaba establecer un acuerdo con
los recién llegados al PARM. Cantú Rosas, por su parte, convocó a una junta
de evaluación electoral el 12 de octubre, evento al que se quiso dar un cariz
de Consejo Nacional. Acto seguido, el tamaulipeco se dirigió a la casa de
Cuauhtémoc para manifestarle su apoyo y total abyección.
Los ánimos se caldearon al interior del PARM, brotó la impugnación por parte de González Azcoaga y Esnaurrizar. Pero Cantú Rosas, a quien se puede acusar de todo, menos de tonto, tenía ya todo preparado para el 14 del mismo mes, en donde la dirigencia nacional del PARM convocaría a una asamblea nacional en sus oficinas centrales. De ahí saldría Cuauhtémoc Cárdenas como candidato del PARM a la Presidencia de la República.
Esa
reunión no fue "miel sobre hojuelas". La postulación de Cuauhtémoc
y la misma asamblea fueron severamente cuestionadas. El resultado no se hizo
esperar. Cantú Rosas movió sus hilos y removió del cargo a González Azcoaga.
En el lugar de la "Migajona" fue puesto Oscar Mauro Ramírez Ayala,
quien en 1992 y sin ningún éxito, intentaría derrocar a su protector de la
dirigencia nacional del PARM. Algo así como una historia de traiciones en
el seno del PARM.
Los
hechos anteriores no estuvieron exentos de violencia. Mientras los parmistas
resolvían sus diferencias, Cuauhtémoc Cárdenas permanecía cerca del lugar
de la reunión a la que finalmente se presentaría al filo de las tres de la
tarde. La mesa estaba puesta. El controvertido político michoacano firmó su
afiliación y rindió protesta como parmista y candidato a la Presidencia de
la República. De esta forma, un partido insignificante, producto de la segunda
fractura del sistema político que tuvo como primer presidente al general revolucionario
Juan Barragán, (pariente del "presidenciable" Esteban Moctezuma
Barragán) y que poco ruido había hecho a lo largo de su existencia,
ocupaba importantes espacios periodísticos por el doble acontecimiento. Destape
y escisión en las filas del PARM, apuntaban los diarios nacionales.
LOS ACUERDOS SUBTERRÁNEOS Y LA APARICIÓN DEL FDN
El
camino de los "democratizadores" todavía sería azaroso. La estadía
de Cuauhtémoc, en donde dice Cantú Rosas, alguna vez Porfirio Muñoz Ledo llegó a compartir "el PARM
y la sal", sería breve ya que comenzaron a darse una serie de
acuerdos subterráneos para sumar nuevas fuerzas políticas. El primero en caer
fue el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional -PFCRN o ex
PST- fundado por Graco Ramírez y Aguilar Talamantes quienes antes habían militado
en el PMT y luego distanciados del ingeniero Heberto Castillo Martínez, con
el apoyo de Luis Echeverría consolidaría su proyecto en 1977.
A
los acuerdos con Rafael Aguilar Talamantes siguieron los del PPS y otras fuerzas
políticas de izquierda de menor envergadura que sumaban en total 15 o 20 grupos.
El alejamiento, incluso de tipo personal,
entre Heberto Castillo y Cuauhtémoc Cárdenas hacía casi imposible la inclusión
del PMS dentro del FDN. El ex dirigente del Partido Mexicano de los Trabajadores
quería ser, y lo fue por unos cuantos meses, candidato presidencial del PMS.
Después de pasar por una elección interna el 11 de marzo de 1988 resultó postulado
por un Congreso. Pero a los pocos meses, lo despoblado de la campaña de Heberto
Castillo y el peligro de que el PMS perdiera su registro al no alcanzar en
1988 el 1.5 por ciento de los votos, hizo que Heberto doblara las manos y
reconociera la capacidad de convocatoria del ex priísta. El candidato del
PMS, tuvo que tragarse muy pronto las palabras donde calificaba a Cuauhtémoc
de ex priísta sostenido por partidos pro-priístas y por gente que toda su
vida había sido pro gobiernista. Heberto decía de Cuauhtémoc en marzo de 1988:
"Está en el PARM por pura conveniencia" y lo que es el Frente Democrático
Nacional asemeja más un montón de piedras que tiene un sólo fin electorero.
EL REENCUENTRO IDEOLÓGICO DE HEBERTO CASTILLO
La dimisión del ingeniero Heberto Castillo
como candidato del PMS y su adhesión a la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas en
1988, tuvo que darse, a pesar de sus distanciamientos. No obstante, más que
sumarle votos a la campaña del ex gobernador michoacano, fue el gran error
histórico del llamado neocardenismo. De inmediato salió a relucir la "verdadera
imagen de Cuauhtémoc Cárdenas" y sus inclinaciones comunistas. El PMS,
poco a poco fue haciendo de lado los llamados partidos paraestatales, aunque,
también es cierto, la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia
de la República fue apoyada por varios partidos, no sólo por el PMS.
LA
DESAPARICIÓN DEL FRENTE DEMOCRÁTICO Y LOS NÚCLEOS DEL PRD
Después de los relámpagos de julio en donde el panista Diego Fernández de Cevallos dijo en aquella reunión de la entonces Comisión Federal Electoral, "se cayó el sistema" (frase que se le ha adjudicado erróneamente al poblano Manuel Bartlett), el sistema político mexicano vivió momentos álgidos y de una gran efervescencia política.
La
Cámara de Diputados, donde el PRI tenía una raquítica diferencia de 13 diputados,
donde Guillermo Jiménez Morales pasaba "las de Caín", se convirtió,
como apuntara el periodista don Francisco
Cárdenas Cruz en las páginas de "EI Gran
Diario de México",
en un verdadero erradero, donde se dejaron sentir las más violentas reacciones
y los más altisonantes comentarios. El país representado en las Cámaras, era
un verdadero caldero a punto de reventar. Se cuestionó la elección presidencial
de Carlos Salinas de Gortari, se habló de ilegitimidad del presidente entrante;
el naciente PRD comenzó por adoptar medidas más beligerantes y totalmente
alejadas a los principios del derecho. Comenzó la resistencia civil.
La
primera división que se hizo evidente en la Cámara de Diputados durante la
LIV Legislatura ocurrió cuando el grupo encabezado por Rafael Aguilar Talamantes,
abandonó el llamado FDN. Así como se acordó formar éste frente en octubre
de 1986, poco a poco se fue disolviendo mediante presiones y cochupos con
el dueño del PFCRN. Sobre todo después de aquella declaración de Ricardo Pascoe
Pierce, cuando acusó al PFCRN y al partido Popular Socialista (PPS) de haber
optado por la autoexclusión y de estar al servicio de los intereses particulares
del sistema y del gobierno.
Sin
hacer un análisis más serio, el actual delegado político en Benito Juárez,
acusó de entreguistas a Indalecio Sáyago, dirigente del partido solferino
y a Rafael Aguilar Talamantes del PFCRN.
A
la salida del PFCRN siguió la independencia del mismo PPS, que de acuerdo
con los resultados de la elección de 1988, había registrado la mayor votación
en su historia partidista. Algo que nunca más podría darse en la vida del
partido que fundará el maestro Vicente Lombardo Toledano.
La versión difundida por el PPS ubicó su salida como consecuencia directa de los problemas entre la Corriente Democrática y el PMS, hechos que generaron una gran confusión en el proceso de postulación de candidato a la gubernatura de Baja California.
En
la reunión de Mexicali, en donde se discutiría la candidatura de unidad del
FDN, el PRD se cerró al diálogo, ya que sólo apoyaría - como lo hizo antes
- la candidatura de Martha Maldonado. Otros problemas se dieron en Michoacán,
donde el PMS y la Corriente Democrática amañaron el plebiscito en el municipio
de Jiquilpan. Otros puntos de discordancia se dieron cuando ocurrieron los
primeros acercamientos con el Partido Acción Nacional.
Ante
la negativa de la Comisión Federal Electoral de otorgar un nuevo registro
como partido al PRD, se logra un acuerdo para revitalizar al agonizante PMS.
Así, el 7 de mayo 1988, el PMS cuya máxima contribución al desaparecido FDN
en la LIV legislatura fue haber aportado 18 diputados, se convertiría, junto
con la Corriente Democrática, en el núcleo central del naciente PRD. Partido
al que en ocasiones se le ve periférico y en otras sumamente peligroso, ya
que no es sencillo dejar al margen del análisis los riesgos que persiguen
a la actual política económica como son: la sobrevaluación de nuestra moneda
y el resistir las presiones del comercio internacional. Hay quien opina al
interior del PRI y del PRD que sería muy riesgoso mantener estado actual de
las finanzas hasta el día de la elección presidencial del año 2000, por lo
mismo, no es casual lo que ocurre actualmente al interior de los principales
gremios de economistas en donde se habla de una posible devaluación de la
moneda.
LA SORPRESA PERREDISTA DE 1991
En este contexto político en donde los " paraestatales" parece volverán al carril, los grupos antagónicos que aloja el PRD comienzan una "guerra" interna por controlar al partido del Sol Azteca, intentando derrocar al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador. En el PRD todos los días se forman grupos y se establecen alianzas, muchas veces poco claras para los mismos perredistas.
En la búsqueda del poder al interior de sus filas se olvidan de lo fundamental. Abandonan por completo el trabajo de base y desperdician un tiempo valioso. Los nuevos perredistas se pierden en el discurso y la oratoria contra el sistema y el presidente Salinas o Zedillo. Incluso van más lejos, enfocan sus baterías hacia la discusión y no articulan a las fuerzas sociales que les otorgaron su voto en 1988 y en 1997. Se convierten en "buenos teóricos", pero pierden todo contacto con la realidad.
Al
nuevo organismo partidista, según los mismo perredistas, le sigue faltando
estructura, organización y comunicación. Como corolario de todo esto habría
de venir la debacle electoral de 1991 y la que se espera en el año 2000, con
un resultado final catastrófico, igual y como ya pasó en 1991, donde el partido
del Sol Azteca perdió toda representatividad, sobre todo en el Distrito Federal,
donde tres años antes habían ganado la senaduría y apabullado al PRI tres
votos contra uno. Receta cíclica que repitió en 1997, cuando Cárdenas triunfó
por un abultado margen para la gubernatura del DF y el PRD obtuvo la totalidad
de las butacas de mayoría en la Asamblea de Representantes del Distrito Federal.
Empero,
el PRD no logra en los albores del año 2000, consolidar esa voluntad política
de cambio expresada en las urnas electorales del 88 y del 97. Según comentarios
de un destacado ex presidente del PRI en la capital del país y ahora militante
perredista, los dirigentes de su nuevo partido soslayaron que "en
política el cambio es permanente". Cosa que hoy han olvidado
como gobierno.
EL
FUTURO DEL PRD
Hasta
la fecha, la extraña mezcla PMS - democratizadores, todavía asemeja una barca
sin timón que navega a la deriva y donde la presencia de Cuauhtémoc Cárdenas
no ha sido superada. En su interior las luchas se agudizan y seguirán agudizándose
producto de la entreveración de las más disímbolas corrientes y formas de
pensar. En el PRD, lo mismo hay comunistas, como Pablo Gómez, Arnaldo Martínez
Verdugo, Valentín Campa; trotskistas como Pedro Peñaloza y Pascoe Pierce,
maoístas, leninistas, marxistas, comunistas revisionistas como Laura Itzel
Castillo; socialistas de la talla de Graco Ramírez; hombres de izquierda como
Lucas de la Garza y ex priístas como Roberto Robles Garnica, Cristóbal Arias,
Moisés Rivera, César Buenrostro; sin descontar uno que otro oportunista como:
Octavio Moreno Toscano y Carlos Bracho. Alguien diría por ahí, de esa "ensalada
rusa" todavía no sabemos qué va a resultar. Menos ahora que el PRD ya
probó las mieles amargas del poder en varios estados del país y para el resto
no tiene experiencia ni candidatos.
El
PRD es un partido comunista disfrazado de democracia; o no muy disfrazado
para otros donde todo está "perfectamente repartido", de acuerdo con el pedigrí
y las preferencias personales de sus dirigentes. Los dueños del PRD, no han
dejado de ser y operar como la tradicional izquierda mexicana, totalmente
totalitaria. Aunque existen muchos profesionales de la política, no
alcanzan todavía a probar que existen otros ciudadanos deseosos de "hacer
política". Es una "casta divina", donde se practica el sectarismo
y se toman acuerdos en las cúpulas y quizá entre cópula y cópula, como parece
ser la costumbre del Asambleísta Martí Batres Guadarrama, líder del PRD en
la Asamblea de Representantes. El PRD es un lugar donde se ignora y ahoga
el verdadero sentimiento ciudadano.
Tampoco es un partido que tenga una ideología definida, apegada a la realidad y a un enfoque nacional. Según el ex priísta José Luis Alonso Sandoval, ex diputado perredista, sería muy difícil definir qué es el PRD en estos momentos.
Aunque
es cierto, al fracaso electoral de 1991, deben sumársele otros éxitos al PRD,
sobre todo en Zacatecas y el Distrito Federal, donde hoy el PRD es gobierno.
Pero así y como debe reconocérsele ese avance político, al cual se debe agregar
su fuerza relativa en las Cámaras de Diputados y Senadores, debe agregarse
uno o muchos otros descalabros. El más significativo ocurrió en 1992, en Michoacán,
cuna del Cuauhtemismo, donde el PRD perdió el control de un estado donde había
alcanzado 53 de las 113 alcaldías y la totalidad del congreso federal. Similares
fracasos se le auguran para el año 2000, de no recapacitar el perredismo y
entender, de una vez por todas, que ya no son oposición, sino gobierno.
La
pérdida y avance de espacios políticos registrados por el PRD en los pocos
años de su creación no sólo se los debe a una pésima organización, carencia
de estructura, programa y cerrazón política para entrar por los caminos del
diálogo y la concertación; también son producto de la ambición desmedida y
la falta de preparación. Los ciudadanos eligen, pero en la mayoría de las
veces no se fijan a quien eligen.
El
PRD se ha visto dominado por la ambición y una creciente ola beligerante cuyo
protagonista principal es el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador. Quien
en los últimos días a adoptado una línea política y un tono de discurso desafiante,
hasta chocar de frente con los grupos político - financieros, que históricamente han sido pilares fundamentales
en las nuevas estructuras de poder en el mundo. Como si de verdad los votos
del pueblo contaran más que los votos cualitativos de los poderosos. ¿Qué
le paso en Chile a Salvador Allende, Andrés Manuel López Obrador?
Por citar sólo dos casos por los cuales no debe ir el PRD, recuérdense primero las palabras de Cuauhtémoc Cárdenas el 5 de febrero de 1992 y 1993, las primeras en Querétaro y las segundas en el Restaurant Covadonga de la ciudad de México. En esos mensajes no sólo se ve el propósito de ocultar la debilidad de un organismo partidista ante los eventos electorales y donde se trata de sacar fuerza de supuestas organizaciones y defensas ciudadanas, para congraciarse con los diversos sectores del país. En este contexto, tanto a Cárdenas como a López Obrador se les olvidan esos factores ocultos que determinan el voto verdaderamente poderoso para el 2000. Y sin ellos no sólo es muy difícil llegar, también gobernar. Por favor pregúntele señor López Obrador al Presidente Zedillo que ha recibido de los grupos empresariales que le heredó Salinas.
Han
utilizado como principal arma de ataque, tal vez para ocultar su cruel realidad,
la tendencia hacia la presión, intimidación y el amarillismo, para así tratar
de convertir un partido en un grupo especializado en el chantaje político,
siguiendo la escuela de las ONG de corte comunista. Más que darle una mínima
coherencia ideológica a sus plataformas electorales y políticas, hoy en el
PRD se da un retorno a como antes se habló y actuó. De nueva cuenta se amenaza
con: toma de alcaldías, casas de gobierno, palacios municipales, cierre de
carreteras, (las marchas hacia el Zócalo están canceladas por el momento),
hechos de sangre en donde ha perdido la vida algún priísta, perredista, eperrista,
o de plano hablar de traición a los principios de la revolución mexicana al
abordar el caso Fobaproa o las Afores.
Este
peculiar estilo de "hacer política" del PRD lo ha llevado de nueva
cuenta a ser poco llamativo como opción política y le esta restado todo atractivo
como partido aglutinador. Los precursores del PRD han dejado de ser ese motor
que impulsó "las terribles y novedosas" pasarelas del PRI en 1987,
mismas que fracturaron más al Revolucionario Institucional, hasta dejar de
ser el factor que aglutinó el descontento ciudadano. Quizá por ello Cuauhtémoc
Cárdenas, Muñoz Ledo y su grupo de simpatizantes, estén pensando en estos
momentos abandonar esa línea, para establecer nuevas alianzas con otras fuerzas
políticas y buscar entre los priístas resentidos o rezagados, como el ex regente
Manuel Aguilera Gómez y los disidentes que encabeza Sergio García Ramírez
en el PRI, la formación de un nuevo Frente Ciudadano para las elecciones presidenciales
del año 2000; ya que el PRD ha dejado de ser aquello que se propuso el 7 de
mayo de 1989, cuando emergió sobre la tumba de los que fue el PMS.
Ante
esta disyuntiva histórica y la posible
fusión para sacar al PRI de la Silla Presidencial, sólo queda una duda en
la mente. ¿Seguirá siendo Cuauhtémoc Cárdenas el candidato de esa gran alianza
política que se planeo en Guanajuato entre Luis Echeverría, Vicente Fox, Manuel
Camacho Solís, Porfirio Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas, o finalmente se
abrirá esa puerta invisible para el personaje que, según dicen, viene de atrás?
Para luchar en contra del candidato de la TECNOCRACIA.