Partidos en Crisis

Por Felipe Moreno

Hace unos años, para ser exactos diez, publique en la Revista Impacto una serie de artículos que se llamó: Partidos en Crisis. Sus títulos fueron los siguientes: PRI, renovación o desaparición; PAN, en busca de una nueva identidad y, PRD, la revolución perdida. Creo que la sustancia de ellos no se ha perdido, permanece intacta, los tres "grandes partidos" viven en una crisis que no han podido superar, mientras el pueblo de México padece el más crudo desempleo, hambre, miseria, inseguridad, violencia y lo que ellos llaman "pobreza extrema" cuando se refieren a los grupos vulnerables desde el gobierno.

Los análisis sobre PRI, PAN y PRD, se escribieron con miras a la sucesión presidencial de 1994, por cierto, la segunda vez que Cuauhtémoc Cárdenas compitió por la Presidencia de México.Y, por los visto, las técnicas y estrategias manejadas por personas y grupos, aún el papel de los medios de comunicación, siguen ese mismo estilo, olvidando que en materia política siempre gana el personaje que asesta menos golpes o que los publica.

En alguna ocasión le comentó un viejo y experimentado político (en la era PRI-Gobierno) a un joven prospecto que pretendió llegar a una gubernatura, sin éxito. ¿Cómo es que se lleva usted con los medios de comunicación? El "alumno" respondió feliz, carcajada de oreja a oreja. El viejo político simplemente le dio un consejo: si son sus amigos de verdad, pídales que le den una golpiza. El "alumno" nunca lo hizo, nunca entendió aquellas sabias palabras y menos sus prodigiosos efectos. Obvio es que dicho personaje que aún anda por ahí, viviendo en una entidad del norte de México, jamás llegó a la buscada gubernatura pues nunca asimiló aquél consejo.

La serie "Partidos en Crisis" publicada en 1993, ahí esta, es algo larga, les pido paciencia, creo que no necesita más correcciones y aumentos pues los nombres que se manejan son muy parecidos o iguales en estos momentos. Al leer estas líneas les pido no perderse, les recuerdo que fueron escritas cuando Vicente Fox no era candidato, menos presidente. Cuando el PRI era gobierno y estaba en el poder y cuando el PRD, apenas se estaba formando.

Otro aviso, si toman algún material para publicarlo en otro medio, electrónico o impreso,  favor de citar la fuente: WWW.FELIPEMORENO.COM de otro modo serán exhibidos en este mismo espacio como plagiarios.

Partidos en Crisis

Introducción

PRI: Renovarse o Morir

PAN: En busca de una Nueva Identidad

PRD: La Revolución Perdida

El Futuro Inmediato:  (Análisis sobre la Sucesión Presidencial en el año 2000)

Conclusión: México vive otra Revolución

PRI: RENOVACIÓN O DESAPARICIÓN


En el PRI nada puede ser nuevo y mucho menos sorprendente, a menos que fuera agilizada su desaparición. Hablar del decano de los partidos políticos en el mundo y obvio en el poder, es hacer referencia a un organismo cansado que debido a los efectos del tiempo, se debate entre la vida y la muerte.

Los organismos sociales, como los seres vivos, no pueden eludir al juez inexorable e ineludible de la historia; por lo mismo, la disyuntiva del tricolor en estos momentos radica en tan sólo dos palabras: renovarse o desaparecer. Así, con esa consigna y la de estar preparado para postular a un candidato a la Presidencia de la República que reúna dos características fundamentales: político y técnico o tecno - político, llegó el PRI a su XVI Asamblea Nacional, dentro de los terrenos del liberalismo social.

En los albores del siglo XXI, el PRI deberá pasar de la retórica a los hechos. Ha terminado la era de los "jilgueros" y ahora tendrá que dar paso a de los "hombres centauro", mitad políticos mitad tecnócratas. Empero, este cambio no deberá ser como muchos otros. La reforma deberá ir en serio, a los puntos medulares, donde las articulaciones del PRI padecen más inmovilidad que las de uno que otro de los actuales dirigentes del llamado movimiento obrero.

EL DECANO DE LOS PARTIDOS ENFRENTA EL RETO DE RENOVARSE O DESAPARECER

Hablar del PRI, es hablar del mismo sistema.

Por lo mismo, los análisis que se hagan al respecto no pueden ser parciales, deberán sufrir un drástico manejo en sus variables, ya que tocar el punto medular de la cuestión es hablar de nuestra sobrevivencia misma como país democrático.

A pesar de que se insista en el propósito de emprender medidas sustantivas, lo avanzado del sexenio y lo caliente de la sucesión presidencial, hacen suponer que el PRI no emprenderá cambios radicales. Para desilusión de muchos el tricolor no cambiará. El marco de la reunión de tres días en la ciudad de Aguascalientes en 1993, sólo servio para plantear un "fortalecimiento de sus estructuras" y revitalizar la figura de su exdirigente nacional Genaro Borrego Estrada, a quien tal vez le haya tocado el manejo más delicado del priísmo en momentos donde las contradicciones internas y las luchas externas se han agudizado al grado de insistir en su remoción fulminante. Es posible que esto ocurra, pero se puede apostar a su estadía. Su salida no ocurrirá antes de que haya candidato priísta a la Presidencia de la República, ya que removerlo no significaría un golpe al hombre, sino al priísmo en su conjunto. Al zacatecano se le seguirá juzgando y cuestionando como priísta y no sólo por sus errores humanos o políticos.

Cuando aparezcan estas líneas, ya habrá concluido la XVI Asamblea Nacional del tricolor y estarán planteados en los documentos básicos del Revolucionario Institucional los nuevos lineamientos, como el quitar la consulta a las bases y llevar a cabo otras modificaciones para ajustar los tiempos y programas al momento de la sucesión presidencial. En contraposición a las posturas que adoptó la XIV Asamblea del Revolucionario Institucional, en esta oportunidad se habrá optado por el Fortalecimiento de los consejos políticos, ya que esos órganos partidistas, flexibles a las decisiones populares y más representativos por su composición plural, serán los instrumentos básicos para legitimar una serie de decisiones que deberían tomar las bases y que debido a las "prácticas viciadas", como la cultura de "la línea", desvirtuaron el quehacer político - priísta a lo largo de su devenir histórico.

DE LA UNIDAD HISTÓRICA A  LA UNIDAD ORGÄNICA

Fundado el 4 de marzo de 1929 para dar unidad orgánica a los grupos vencedores en el movimiento armado de 1910 - 1917, y permitir transitar de la era de los caudillos a la etapa de las instituciones, el PNR-PRM-PRI representa a sus 69 años de vida, un fenómeno político único en el mundo. Ni la URSS, pulverizada en estos momentos por la Perestroika, lo pudo superar.

Surgir desde el poder y mantenerse en el mismo, por un largo periodo es una hazaña política poco frecuente que requiere, sin duda, de condiciones históricas excepcionales. El PRI ha sido objeto de extensos y numerosos estudios, lo mismo nacionales como internacionales, en donde se ha pretendido encontrar el "gran secreto" que lo ha mantenido en el poder casi tres cuartos de siglo.

Un instituto político está en aptitud de mantenerse en el poder, en forma casi absoluta y por un largo periodo de permanencia imprevisible, si se encuentra adherido a la dinámica propia de un amplio movimiento de renovación social y estrechamente vinculado con el aparato de Estado. Así era en la URSS, antes de la Perestroika. Así en México, hasta que el PRI comenzó a perder terreno político.

Los ensayos democráticos han sido frecuentes para los militantes del PNR-PRM-PRI y para el mismo partido, a pesar de que muchas veces hayan sido verdaderamente frustrantes para sus militantes. Recuérdense los casos más recientes: Nuevo León y Colima, en donde al momento de renovar a sus ejecutivos estatales, la mayor de los precandidatos terminaron enfrentados por la llamada "consulta a las bases"; o el caso más escandaloso, Zacatecas, un estado donde el PRI prácticamente inventó al PRD al prestarle como candidato al hombre que había preparado la estructura del Revolucionario Institucional los últimos diez años.

Esta innovación" que no se verá más, alteró la "armonía" que prevalecía al interior del tricolor en el contexto nacional. Sólo como dato cultural, anótese el frustrado movimiento emprendido por el oaxaqueño Luis Martínez Fernández del Campo en pos de la gubernatura de su estado hace seis años (1992)

Otro invento, también costoso, fue la gira de proselitismo que realizó Genaro Borrego por el interior del país para llegar al CEN del PRI y suceder al sonorense Luis Donaldo Colosio. Mientras Borrego hacía campaña, Beatriz Paredes y Rafael Rodríguez Barrera, secretario y presidente provisional del CEN del PRI, trataban de no perder el subsidio gubernamental y de fortalecer las campañas de los candidatos bajacalifornianos a diputados locales y presidentes municipales.

En esta oportunidad las "reformas mayores" estarán inclinadas hacia el llamado Consejo Político Nacional, (CPN), organismo partidista al que le tocará - según se desprende de las palabras del primer priísta del país Carlos Salinas de Gortari- avalar aquello de que: "la decisión será de mi partido".

Si lo anterior es cierto, habrá que hacer un análisis minucioso para ver quién controla al CPN del PRI, ya que de no haber cambios sustantivos en su composición, permanecerá "dominado" por políticos de una marcada filiación colosista.

Los estatutos en este sentido son muy claros. Será el CPN el encargado de designar al nuevo candidato que abandere las "ideas de la revolución" en la próxima contienda federal, donde serán renovados, además del titular del poder ejecutivo, los miembros del poder legislativo. No obstante, el PRI deberá ser muy cuidadoso en este aspecto, ya que sería muy grave que este consejo estuviera cargado hacia uno de los precandidatos. Más riesgoso, si el elegido - de acuerdo con las reglas no escritas - chocara con las aspiraciones de la mayoría de los poco más de 150 integrantes del CPN. El sólo pensar que el CPN pudiera tomar una opinión encontrada, propia de su naturaleza plural, es aterrador. Hoy, más que nunca, se hace necesaria la unidad orgánica.

¿HACIA DONDE VA EL PRI?

El "gato - pardismo" idea muy aceptada este sexenio, podría revertirse en este cambio de maquillaje político. Ya no es posible aparentar que se ha cambiado. Tampoco se puede pensar como lo hacía el desaparecido Jesús Reyes Heroles, cuando decía: para cambiar, hay que conservar, y menos aceptar, como se ha dicho durante este sexenio, que los cambios deben ser "sin golpe de timón".

El acertijo planteado el pasado cuatro de marzo ¿hacia dónde va el PR1?, un partido que dejó de ser "partido del gobierno" ,para convertirse en partido de Estado, siempre será una interrogante que ayer Genaro Borrego Estrada y hoy Mariano Palacios Alcocer, ex presidente y presidente del CEN del PRI, y la mayoría de los priístas, no atinan a responder.

En las instalaciones del PRI y en otras político - burocráticas, se siguen cuestionando ¿ cómo establecer la diferencia entre un partido de Estado y otro que no lo es?  Y,  sobre todo, ¿cómo conservar el poder sin perder credibilidad?

Durante su larga estadía en el poder, el institucional ha llevado a cabo una constante revisión de sus documentos constitutivos. Cada Presidente de la República ha querido hacer de su partido un instrumento de legitimación de sus decisiones.

EL ESPÍRITU DE CALLES

El fundador del PRI, Plutarco Elías Calles, lo instauró con la idea y necesidad de aglutinar decisiones y como una coalición de fuerzas bajo un denominador ideológico común que eran los ideales de la Revolución Mexicana, mismas que ya se habían plasmado en la Constitución de 1917. De hecho, Calles utilizó a Manuel Pérez Treviño y a Luis L. León, presidente y secretario general, con quienes años después saldría del país, para manipular la elección del candidato que vendría a ser electo en las elecciones extraordinarias dada la muerte de Obregón -. La idea fue sacar la candidatura de Pascual Ortiz Rubio en contra de José Vasconcelos. El sonorense usó al PNR para encauzar una serie de aspiraciones locales y regionales que finalmente lo llevaron a ser considerado el "jefe máximo". Plutarco Elías Calles sustituye el caudillaje por los cacicazgos locales y legitima decisiones como la renuncia de un Presidente de la República, para imponer a su paisano el también general Abelardo L. Rodríguez.

Desde el mismo partido postula al General Lázaro Cárdenas. Pero el michoacano, quien conocía desde dentro las fibras del naciente sistema - ya que había presidido el mismo - reacciona a tiempo y maneja los hilos del sistema, deja atrás a sus adversarios y se convierte en el último candidato a la Presidencia postulado por el PNR.

LÁZARO CÁRDENAS Y LAS PRIMERAS MODIFICACIONES: SURGE EL PRM

La primera modificación a los documentos del naciente PNR se llevó a cabo en 1933, cuando el partido Nacional Revolucionario al tiempo de reunirse para impulsar la candidatura general Lázaro Cárdenas a la Presidencia la República, introduce una serie de modificaciones en su declaración de principios, programa de acción y donde destaca la desaparición centenares de partidos que, con la categoría de autónomos, habían constituido ese instituto político. Ya instalado en él Lázaro Cárdenas corporativiza las estructuras del PNR, hasta darle lema y nombre a su partido.

En el naciente PRM -Partido de la Revolución Mexicana - primero trata de imprimir sus intenciones sexenales, integrando a obreros en una gran central hasta la fecha sigue vigente. Es destruida la vieja, débil y manipulable CROM de Morones, automatizada por las manos de Calles y en su lugar aparece la Confederación de Trabajadores de México (CTM); con el lema: "Por una Sociedad Clases", mismo que ahora se denomina: "Por un México Mejor". El hombre de Jiquilpan, usa al PRM, junto con grupo de líderes campesinos para comenzar - casi 20 años después del movimiento armado - un reparto agrario que por fin ha concluido. Dentro de estos líderes agrarios se destacaron: León García, Rojo Gómez y Graciano Sánchez, quienes fundan la Confederación Nacional Campesina. También es organizado el sector popular y se abroga el sector militar. Al fundarse la Federación de Sindicatos Trabajadores al Servicio del Estado -FSTSE- ésta se convierte en el pilar fundamental de la naciente CNOP, que a la serviría para agrupar colonos, tianguistas, gremios de profesionales, técnicos, taxistas, vendedores de billetes de lotería, boleros, taqueros, etcétera.

Esta organización actualmente vive en una indefinición total, producto de las "modificaciones" a la que la llevó la queretana Silvia Hernández de Alcocer, quien al intentar darle congruencia y unidad a la CNOP con un simple slogan mercadotécnico y nuevas siglas, agilizó su destrucción. La UNE de Silvia Hernández, nunca funcionó. El PRI, durante el periodo de Silvia Henández pierde el respaldo de las masas urbanas que las nuevas reformas intentaran recuperar.

Es en 1938, cuando se incorporan otras modificaciones en el PRI, de donde resultan unas nuevas siglas. Al aparecer en la escena el PRM - Partido de la Revolución Mexicana -, destaca la constitución de una estructura conformada por cuatro sectores: obreros, campesinos, clases medias populares y militares. Se apunta en este mismo periodo la lucha por una educación socialista, así como el compromiso consignado en el capitulo dos de la declaración de principios del PRM de propugnar por una democracia de trabajadores. Era la primera ocasión que una reforma estatutaria no tenía meros propósitos electoreros, como los que se desprenden de la XVI Asamblea Nacional del PRI.

 Todas estas organizaciones sirvieron a Cárdenas para sus ambiciosos proyectos, uno de ellos: la expropiación petrolera. Al PRM se le han atribuido ideológicamente muchos otros proyectos que en ese entonces causaron polémica, como la instauración de la educación socialista y otros pensamientos surgidos de las mentes más radicales como las del general Mújica y del casi sabio Jesús Silva Herzog, padre.

 Lázaro Cárdenas había impregnado de todos sus humores al PRM, pero el proceso de transición tuvo que esperar. Vino así la primer gran fractura del PNR-PRM-PRI, encabezada por el general Juan Andrew Almazán y otros generales. Esta primera división tuvo desprendimientos importantes que lograron desestabilizar al sistema político mexicano.

Las elecciones de 1940, fueron las más sangrientas de la historia posrevolucionaria. Apuntaría José Agustín en su "Tragicomedia Mexicana I": "La gente acudía a votar en grandes cantidades y, al menos en las ciudades, lo hacía abrumadoramente a favor de Almazán y los candidatos del PRUN. Pero al poco rato llegaban las brigadas del Comité Pro - Avila Camacho y a balazos hacían huir a votantes y representantes de casilla. Tumbaban las mesas, rompían las urnas y se tiroteaban con los almazanistas, que eran muchos y estaban en todas partes. El presidente Cárdenas, acompañado por el subsecretario de Gobernación Agustín Arroyo Ch, daba vueltas en su coche para ver la votación, y constató que la casilla donde él debía votar estaba bien custodiada por las manos almazanistas. Por teléfono, Arroyo Ch, urgió a las brigadas a que intervinieran y el Presidente pudiera votar en condiciones adecuadas. El grupo de choque pronto respondió al llamado. Desde varias cuadras alrededor de la casilla había tiradores en balcones y azoteas, y a todos ellos fueron abatiendo las huestes avilacamachistas, gracias a las ráfagas irrebatibles de las ametralladoras Thompson con que se abrían paso".

Ríndanse, hijos de la chingada que ahí viene el Huevos de Oro!" gritó el general Miguel Z. Martínez, quien después sería jefe de la policía capitalina alemanista. Los defensores capitulación y "previa cañoniza en la cabeza" se fueron uno por uno. "Rápido, cabrones al que se detenga lo cazamos como venado". Al instante llegaron los bomberos y a manguerazos de alta presión limpiaron las manchas de sangre que había en todas partes; la Cruz Roja, solícita, levantó cadáveres y heridos. Se rearregló la casilla, se puso una nueva urna y al fin pudo votar el ciudadano Presidente y su acompañante Arroyo Ch, "Qué limpia está la calle", comentó Cárdenas al salir de la casilla, cuenta Santos: "yo le contesté: donde vota el Presidente de la República no debe haber basurero". Casi se sonrió, me estrechó la mano y subió en su automóvil. Arroyo Ch, menos hipócrita me dijo: 'esto está muy bien regado; qué, van atener baile?' Yo le contesté: 'No chicote, ya lo tuvimos y con muy buena música'. Cárdenas se hizo el sordo "Ordenó a los improvisados miembros de la casilla que pusieran la nueva ánfora de votos, pues iba a ser inexplicable que en la 'sagrada urna' sólo hubiera dos votos: el del general Lázaro Cárdenas, Presidente de la República, y el de Arroyo Ch, subsecretario de Gobernación. Yo les dije a los escrutadores: A vaciar el padrón y a rellenar el cajoncito, y no discriminen a los muertos, pues todos los ciudadanos tienen derecho a votar".

EL COMIENZO DE LA ERA CIVILISTA, LUEGO DE LA REVOLUCIÓN

A fin de cuentas Ávila Camacho, el último de los presidentes de extracción militar, toma posesión. El naciente Partido Acción Nacional desaprovecha la coyuntura del movimiento almazanista y del PRUN. Se dice en los rumores - que había dejado correr el general Cárdenas - que el general Juan Andrew Almazán había sido cohechado con ocho millones de pesos y unos terrenos por el rumbo de Coyoacán, donde el ex candidato del PRUN fincó una casa de donde no saldría más a la luz pública. La lección fue seria para el priísmo, así lo consigna la historia

 Durante este lapso el PNR-PRM-PRI, ahora ex mayoritario, sufre modificaciones en su estructura: en 1940 desaparece el sector militar en donde no son tocados los principios contenidos en sus documentos básicos hasta 1946, en un momento eminentemente electoral, al transformarse en PRI en plena precampaña al sexenio 46-52: se promueven cambios sustantivos y drásticamente se abandona la línea ideológica del cardenismo. A estos cambios se suma la desaparición de su estructura sectorial, al mismo tiempo que es postulado Miguel Alemán como candidato a la Presidencia de la República.

El paso de Ávila Camacho por la Presidencia de la República se habría de caracterizar por una gran "civilidad política". No por nada, Ávila Camacho ganaría el sobrenombre de "Presidente caballero". Su administración sería sellada con aquel acto, en los mismos momentos de la Segunda Guerra Mundial, donde reunir a todos los ex presidentes vivos: Calles, Cárdenas, De La Huerta, Ortiz Rubio, Portes Gil y Abelardo L. Rodríguez.

Bajo la égida de quien resultó ser un verdadero factor de unidad que terminó por desmilitarizar el partido descardenizándolo y quitándole lo "Revolucionario", es decir el olor social lista, el 19 de abril de 1946 nacería el Partido Revolucionario Institucional, quien nace con una contradicción de fondo, ya que no se puede ser al mismo tiempo institucional y revolucionario.

Cosa insólita que alcanzó sus momentos durante el sexenio 76-82, cuando José López Portillo dijo: "hacemos la revolución desde las instituciones", quizá parodiando a Calles, quien anteriormente había señalado el paso de un país de caudillos a uno de instituciones.

EL DESARROLLO ESTABILIZADOR

 Los nuevos derroteros del PRI logran su consolidación en 1950, durante su Asamblea Nacional Ordinaria, donde se acuerda apartarse de cualquier "ismo", ajeno a la doctrina nacional. Es también en este periodo donde se regresa a la estructura sectorial.

Desde que el PRI es PRI, ha llevado a cabo 9 convenciones y XVII Asambleas, tres ellas de carácter extraordinario. Las convenciones tienen un sólo objetivo: postular candidatos a cargos de elección popular. Si son carácter nacional, el aspirante designado buscará asumir la Presidencia de la República. Respecto de las asambleas, órgano supremo del partido, integrada por representantes de sectores tres sectores: obrero, agrario, popular, los presidentes y secretarios generales de los comités directivos estatales y del Distrito Federal, a los que se suman los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, se deberán reunir cada seis años o antes, si el Consejo Nacional así lo estima  conveniente.

Junto con el naciente PRI, se da la era civilista del llamado "cachorro" de la revolución, hijo de un revolucionario del mismo nombre Miguel Alemán. El primer tripulador de la época civilista aprovecha los efectos de la postguerra, para dar paso de una sociedad rural o semirural a una sociedad urbana.

En esta administración, se da una gran apertura a las grandes corporaciones y al capital trasnacional.

En la era alemanista también se dan desprendimientos significativos al interior del PRI. Ezequiel Padilla se lanza tras la candidatura. Luego de desertar de las filas del ejército recorre el territorio nacional sin ningún éxito.

El Partido Acción Nacional enfrenta al alemanismo a uno de sus pro hombres e ideólogos Efraín González Luna, quien sentaría las bases de lo que hoy su partido está cosechando o "dejando peder".

El corolario del sexenio anterior y del presente fue el inicio de un "periodo milagroso", al que todos conocen como "desarrollo estabilizador" que abarcó hasta los primeros años de la administración echeverrista; o sea hasta la llegada de la fantasía populista. El país creció en estos años en forma sostenida. Desde la devaluación de nuestra moneda en 1953, en que quedó la paridad en 12.50 de viejos pesos con respecto al dólar, no se presentarían fuertes desequilibrios sino hasta 1975, cuando la administración de Luis Echeverría y su afán de llevar al país por los caminos del populismo y la estatización de la economía, desataron la peor crisis que haya tenido México a lo largo de su historia contemporánea. Por eso es cierto lo que ahora se recuerda entre los mexicanos cuando se habla de: los años de "la docena trágica". Años que bien pueden ser comparados con los protagonizados por los personajes de la neo-docena trágica.

Al término del alemanismo, se desató una ola de comentarios que describieron una de las corrupciones más estrepitosas que haya sufrido la nación; sólo comparable con la que se vivió hace poco en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Junto con los negocios, la modernidad y la Universidad Nacional Autónoma de México, hubo pugnas en el PRI. Lo escandaloso del enriquecimiento del grupo "civilista", la separación de los militares y la oligarquía que aspiraba a tomar decisiones políticas, hizo que varios generales encabezados por dos de los grandes y respetados en el ejército: Miguel Enríquez Guzmán y Marcelino García Barragán, se incorporaran a la Federación de Partidos del Pueblo y le asestaran la segunda fractura al sistema político mexicano.

Se hablaba de reelección. Por lo que el General Lázaro Cárdenas, todavía inquieto por el poder, llegó a espetar a Miguel Alemán diciéndole: "si usted se reelige, yo sería el candidato de oposición". Las palabras de Cárdenas, frustrarían los planes de Casas Alemán y uno que otro alemanista que aspiraba al poder presidencial.

Adolfo Ruiz Cortines fue el elegido para poner orden en el país, rescatar los valores de la figura presidencial e iniciar un régimen de austeridad republicana y dignificar un cargo que constantemente se veía vulnerado por las escandalosas transacciones y asesinatos. Tal y como hoy de nueva cuenta se ve y siente a lo largo y ancho del territorio nacional.

De esta segunda fractura, los enriquistas deciden fundar el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, encabezado por Jacinto B. Treviño y Juan Barragán, quienes recuperan importantes posiciones para el ejército en la Cámara de Diputados. El PARM siempre fue un "club" de militares retirados, algunos con prestigio revolucionario y otros no. El PARM venía siendo un instituto político del que difícilmente se podría pensar atacaría alguna vez al sistema. El partido Popular Socialista sería otra escisión. Al no entender bien la línea planteada por Lázaro Cárdenas, el teziuteco Vicente Lombardo Toledano habría de caminar solo con su nuevo partido. La idea original era fundar un partido popular, pero dentro de los lineamientos del PNR-PRM-PRI.

 EL COMIENZO DE LA  REFORMA DE LA  REVOLUCIÓN

 Hasta 1975 el PRI acaparó, sin sobresaltos, todas las gubernaturas - hasta la negociada por el hoy perredista Porfirio Muñoz Ledo en Nayarit -, la mayoría de las alcaldías, diputaciones locales y federales, senadurías y otros cargos de elección popular como la misma Presidencia de la República. Había terminado la etapa de peligrosas asonadas militares; México estaba en paz. No obstante, ya se percibían algunos estragos en la democracia mexicana.

Los gobiernos de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, se verían empañados por importantes movimientos sociales que pronto serían sofocados. Así pasó con los ferrocarrileros, médicos y maestros, antecedentes directos de los atropellos contemporáneos que culminaron el 2 de octubre de 1968, donde un nombre, hasta nuestros días no se borra de la memoria de millones de mexicanos: Luis Echeverría Álvarez.

Empero, el priísmo estaba completo. La "ropa sucia" se lavaba en casa y poco trascendentes eran las pugnas en su interior No había perdedores. Los vencidos ocupaban lo mismo una diputación, embajada, senaduría, gubernatura o una secretaría de "Estado" en el régimen siguiente.

La debacle del priísmo comenzó años más tarde; un poco después del 10 de junio de 1971.

Con la llegada del ex presidente Luis Echeverría al poder, serían incorporados varios jóvenes a las nóminas oficiales. De todos ellos, sobresale Porfirio Muñoz Ledo, por dos cosas: su inteligencia y el hecho de no haber abrevado nunca en las cristalinas aguas de la Revolución Mexicana. De ahí sus constantes vaivenes ideológicos. Y aparecen en la escena política, junto a otra larga fila de políticos de ideas socialistas, de donde años más tarde surgiría un movimiento democratizador, auspiciado en la casa de uno de los priístas más vergonzantes de la historia: Rodolfo González Guevara, una de las últimas cabezas del grupo político que un día encabezó el General hidalguense Alfonso Corona del Rosal. Una corriente que encontraría sus coincidencias ideológicas en los herederos del viejo Partido Comunista.

Hoy a ese movimiento disidente de la tercera gran fractura del sistema político se le conoce como Partido de la Revolución Democrática o cuarta etapa del partido Revolucionario Institucional.

Esta última fractura, tal vez la más trascendente, debido a que provocó un intento democratizador al interior del PRI con la aparición de seis precandidatos a la Presidencia de la República en 1987, que fueron presentados ante la Comisión Política de su partido, habría de generar ese gran torbellino en el que estamos inmersos todavía y donde ahora más de un grupo de priístas inconformes con los métodos de selección al interior de su partido, buscan influir en la "gran decisión".

Después de aquella gran ruptura que le han significado al PRI serios descalabros en varios estados del país donde ha perdido gubematuras, diputaciones, senadurías, presidencias municipales y una que otras concertacesión con los partidos de "OPOSICIÓN", el instituto diseñado por el General Plutarco Elías Calles debe estar urgido por recuperar su verdadera función.

Quizá para entender los nuevos rumbos que tomará el Revolucionario Institucional sea necesario tener paciencia para profundizar en los estudios que dejaron inconclusos el exsenador Orlando Arvizu, exvicepresidente de la Fundación Siglo XXI y otros connotados investigadores como son Carlos Sirvent Gutiérrez, Francisco De Andrea y Mario Melgar Adalid. Donde el PRI, según estos investigadores, debe resurgir de aquel priísmo alejado de la cultura de "la línea" y que sobrevive independientemente bajo las presiones de los gobiernos panistas en los estados de Baja California, Chihuahua y Guanajuato; a los que ahora debe agregarse Querétaro y Aguascalientes.

En la obra: "Oposición de Coyuntura" (que por cierto nunca se concluyó) está el verdadero camino o ¿alguien se ha preguntado cómo vive y de qué vive aquel priísmo que padeció a Ernesto Ruffo, hoy a Héctor Terán; Francisco Barrio o Carlos Medina Plascencia?

El "nuevo" PRI, debe seguir siendo el gran foro nacional donde se debatan los intereses de las clases, grupos y facciones que intentan influir en la política nacional, sujetándose a ciertas reglas y sobre todo demostrar que se han proscritos otras - las no escritas- como puede ser el sometimiento incondicional a las decisiones inapelables de un Presidente de la República, jefe real, auténtico y natural del PRI.

Hasta la declaración de Carlos Salinas de Gortari del 4 de marzo de 1992, el Presidente de la República - quien según el histórico número 103 de la revista Vuelta no es un ser inmortal - fue el árbitro indiscutible de toda contienda y toda controversia; ahora tocará a los partidos políticos encontrar sus verdaderos consensos.

 Empero, la disciplina priísta no debe agotarse en el acatamiento fiel de sus resoluciones, así lo registra la historia priísta. De ahora en adelante, deberá expresarse también en el señalamiento de aquellos fallos presidenciales que contraríen los deseos de algunos o varios de sus militantes.

 El nuevo PRI que no pudo surgir de la XVI Asamblea Nacional, deberá dejar constancia de unidad, pero sobre todo, de erradicación al uso de la violencia como método político para dirimir sus diferencias. Aquí, cabe una acotación ¿acaso ya en 1993 se tenían noticias del surgimiento del EZLN en Chiapas o del posible asesinato de Luis Donaldo Colosio? Si esto no es así, que visión la del zacatecano Genaro Borrego Estrada.

La gran flexibilidad y capacidad de adaptación y respuesta ante cualquier eventualidad debe manifestarse. El PNR-PRM-PRI, desde su integración formal, ha sido un partido de afiliación individual, de masas, mixto y actualmente múltiple. Durante el cardenismo - ya se dijo líneas atrás -  se adoptó la inscripción corporativa; para ser miembro del PNR, se requería - como en la desaparecida URSS o cualquier otro país socialista - pertenecer a una de las organizaciones que lo componían. Con el PRI, ya durante el alemanismo, se agrega la filiación individual o directa, similar a la que establecen los partidos políticos tradicionales, como el Republicano o Demócrata en Estados Unidos. A partir de la XVI Asamblea su estructura  será múltiple; lo mismo se podrá entrar por la vía corporativa, de forma individual o por alguno de los llamados "frentes ciudadanos" que provocaron la desaparición real de lo que un día fue la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP).

 El PRI todavía juega un papel fundamental en la estabilidad de nuestro sistema político, tanto que su contribución al crecimiento y desarrollo alcanzado por México en ésta y, otras épocas se hace notoriamente definitivo.

Para seguir siendo ese factor deberá borrar los errores y los estragos que dejaron administraciones pasadas. En especial dos de ellas, la de Carlos Salinas de Gortari y la del actual Presidente Ernesto Zedillo, quien con sus Fobaproas y otros fallidos mecanismos de rescate financiero hacia los poderosos, dejará más en la miseria a millones de mexicanos.

La hoy tan penada corrupción minó la salud política del otrora omnipotente organismo político. Por lo mismo, no es casualidad que se insista en aquellas criticas que lo ubican como el ministerio legitimador de la acción electoral - fraude electoral según la oposición - y como agencia gubernamental de empleos al servicio del titular del Poder Ejecutivo Federal.

En otras épocas, el PRI estuvo a la vanguardia del sistema, sin detrimento de su absoluta obediencia al Presidente de la República. En la actualidad el PRI aparece a la zaga de las decisiones gubernamentales. Lo mismo apoya una absurda política económica, por encima de cualquier sacrificio social o respalda la entrega de posiciones políticas que no se ganaron en las urnas electorales.

El desgaste de sus formas y métodos es evidente, su popularidad decrece vertiginosamente, casi en la misma proporción que disminuyen sus fuentes de financiamiento. Al PRI, también se hace culpable de todos los males que aquejan a la nación. El discurso de los partidos de oposición sigue nutriéndose de sus errores y más que ofrecer alternativas propias, sólo es el beneficio de ellas en las urnas electorales. Como ejemplo de ello se pueden citar los casos de: las Baja California. Chihuahua, Guanajuato, Yucatán y San Luis Potosí, Querétaro, Aguascalientes y gran parte de los municipios del Estado de México.

 Sin soslayar la gravedad de su actual situación política, se espera una "resurrección" priísta, producto de la XVIIII Asamblea Nacional. Paradójicamente consistirá en regresar al planteamiento de prácticas que en el pasado le dieron una fuerza inobjetable: una mayor vinculación con las masas, con justicia social; predominio de los criterios políticos sobre los tecnocráticos y una fuerte dosis de democracia sin aquel pernicioso "Liberalismo Social" que intentó inyectarle Carlos Salinas de Gortari. Hoy en el PRI, todos los procesos deberán ser abiertos, incluida la selección de su candidato a la Presidencia de la República. Un hecho que sólo puede darse en dos institutos políticos el PRI y el PRD, dado que Acción Nacional no puede liberarse aun de las ataduras antidemocráticas que habitan las mentes de quienes en realidad controlan las siglas del PAN. Además, Acción Nacional no cuenta, aún, con una estructura nacional, lo que lo hace altamente vulnerable en el caso de someter a sus aspirantes presidenciales a una elección a padrón abierto. Por lo mismo el PAN ha decidido hacerlo "sólo entre militantes panistas".

Todo ello, en el PRI, requerirá de "personajes" dotados de carrera partidista y cada vez más cercanos al ideal de encontrar al tecno - político. Tal vez por lo mismo es posible que las ideas de José Francisco Ruiz Massieu sean aplicadas muy pronto por un personaje que no aceptó ser incorporado al servicio diplomático y, a pesar de ser hijo de padre y madre española, busque la Presidencia de México. La embajada en España puede esperar, ya que se avizora en el PRI la llegada de los "centauros POLÍTICOS", mitad hombres, mitad bestias; gente con perfil técnico, pero más sensible a los problemas sociales y políticos.

Las pruebas están a la vista, en estos momentos se puede palpar en los estados de: Nuevo León, Oaxaca, Campeche, Tamaulipas, Coahuila, Aguascalientes y Veracruz, a donde llegaron esos "nuevos políticos" de los que solía presumir a sus amigos Carlos Salinas de Gortari. Ideas y sueños no muy alejados de los pensamientos tecnocráticos de Ernesto Zedillo y, sobre todo, de la enferma mente de Joseph Marie Córdoba Montoya.

Lo cierto, a 70 años de su fundación, el PRI no está acabado, tiene muchos recursos y seguramente los utilizará en este fin de siglo. Con la nueva tónica que surgirá de su próxima Asamblea Nacional - siempre y cuando las ideas sean llevadas a cabo y no se queden sólo en el papel como los acuerdos de la XIV Asamblea que presidio el asesinado Luis Donaldo Colosio - es posible que el PRI recupere simpatías, sobre todo en algunos sectores de la población que, aunque no comparten totalmente sus orientaciones, todavía lo prefiere en el poder, antes que verse en manos de los aristócratas neopanistas o de los violentos perredistas.

 La necesidad de cambios profundos en el sistema político es tangible; nadie la puede negar. Los estudios que se hacen actualmente en tomo a todos los partidos políticos son coincidentes: es urgente un replanteamiento de los mismos, para que los institutos políticos no sigan caminando solos y de espaldas a la sociedad. Esta situación ya alcanzó al PRI y tocó al PAN y PRD. De ahí que la próxima reforma priísta deba darse en los hechos, alejada de toda retórica discursológica o demagógica como el "corte de dedo" del Presidente Ernesto Zedillo, mismo que, se dice, el chihuahuense José Liébano Sáenz Ortiz tuvo a bien guardarlo en uno de los cajones de aquella mesa que hiciera famoso a Messie Córdoba Montoya, el súper asesor de Carlos Salinas de Gortari.

Por lo álgido del momento y en vísperas del "elegido por el señor en una terna que será disfrazada", el Revolucionario Institucional tendrá que aplicar, en el corto plazo o quizá antes del próximo "destape presidencial", - dado que ya no estará don Fidel -, una medida inédita ante el Consejo Político Nacional de su partido, la cual será someter ante la ciudadanía a los priístas que los sectores del Revolucionario Institucional consideraron aptos para aspirar a la presidencia de la República. Así se dice y es posible que suceda, luego de los procesos que ya se vivieron en Puebla, Tamaulipas y Sinaloa, donde resultaron electos por una abrumadora mayoría: Melquiades Morales, Tomas Yarrington y Juan S. Millán, respectivamente.

La estructura sectorial donde poca relevancia han tenido en el campesinado Hugo Andrés Araujo, Beatriz Paredes y antes el defenestrado Héctor Hugo Olivares Ventura, seguramente será el sector que propondrá al aspirante que espera la alta tecnocracia; será Heladio Ramírez López, desde la CNC quien proponga al "técnico - político", dado que los empresarios, las grandes corporaciones y otras fuerzas políticas, siguen teniendo presencia y peso específico en el sistema político mexicano. Y, a contrario sensu de lo que se piensa y dice, no todas esas fuerzas están a favor del panista Vicente Fox, quien ya se siente presidente de México.

El próximo candidato priísta deberá ser arropado con ese carácter "indígena - popular", sobre todo acorde con la escenografía que se monto desde Chiapas, gracias al subcomandate Marcos.

Aún y cuando existen voces al interior del priísmo que dudan que la estructura de su partido esté en condiciones de adaptarse a la nueva realidad, se buscará una vez más la unidad, dentro de la heterogeneidad, como ocurrió al nacer el PNR, mediante la selección de un candidato a la presidencia electo de forma abierta y universal en todo el territorio nacional.

En este nuevo "pacto social" se establecerán nuevas alianzas y se seguirá una estrategia de acercamiento hacia los grupos y las personas capaces de influir en las masas.

El PRI, en la mayor encrucijada de su historia, no puede seguir eludiendo los cambios. Amoldarse a ellos, es entender que los actuales ideólogos del priísmo tienen visión correcta: el PRI deberá ser un partido como tantos otros, autofinanciable y por demás independiente del gobierno. Capaz de aceptar perder una elección presidencial o más gubernaturas y decidido a permanecer en el juego de partidos en busca del poder, a pesar de haber sido un partido que surge del mismo. Las próximas acciones priístas deben ser sólidas, contundentes y cargadas de una enorme credibilidad. No pueden tener una efímera existencia sexenal. Lo que hoy está en juego se llama: viabilidad del sistema político mexicano. Así, sin más.

La nueva identidad del partido Acción Nacional

El porqué Vicente Fox va solo hacia el año 2000

No existe duda alguna, en las elecciones presidenciales del año de 1994, se jugó el destino de México. La postura adoptada por el entonces diputado federal panista Diego Fernández de Cevallos, con respecto a las cuotas que recibiría el partido Revolucionario Institucional de parte de la alta clase empresarial, dio lugar a un amplio debate nacional donde el PRI se vio como el malo de la película, cuando es cierto, el partido Acción Nacional fue pionero en eso que ahora se llama pasar la charola entre los grupos empresariales.

Quizá lo único cuestionable en todo esto, como lo afirmara ese año el ex diputado federal del PAN, Víctor Orduña Muñoz, "sea el cinismo con el que ahora se manejan los priístas, al hacer públicas prácticas, usos y costumbres que si bien eran conocidas por todos, nunca  se habían reconocido tan abiertamente".

Este punto medular en la vida de los partidos políticos, visto a la luz pública debido al constante divisionismo, rompimiento, debilidad de estructuras y las múltiples fracturas que hoy caracterizan a la lucha política, hoy es un asunto cotidiano hacia su interior. Esta postura se ha dejado sentir, con mayor intensidad, en los últimos seis años a raíz del rompimiento y consecuente desequilibrio interno experimentado al interior del partido Revolucionario Institucional, un enorme monolito que parecía indestructible e impenetrable por otras formas de pensar y actuar ajenas con otros proyectos revolucionarios.

 A la diáspora política en el PRI, se han sumado muchas otras deserciones en otros organismos partidistas y, es día en que la opinión pública se pregunta: ¿hacia dónde irá nuestro sistema de partidos? ¿Hacia dónde nuestra partidocracia?

La lucha y los objetivos son claros, o perfeccionamos nuestro modelo democrático o corremos el riesgo de caer en la anarquía. México se debate actualmente entre el multipartidismo o el bipartidismo, dos formas irreconciliables de hacer política.

 Los partidos son, o cuando menos debe serlo, organismos distintos de los poderes públicos y de las instituciones dependientes de los mismos; constituidos por una idea que tiene su antítesis. Luego entonces, ¿hacia dónde van nuestros partidos políticos, sobre todo los de oposición?

EL PAN DEJÓ DE SER UNA "LEAL" OPOSICIÓN

En este contexto, poderosamente llama la atención esa enérgica protesta de Fernández de Cevallos, expuesta en la tribuna de la Cámara de Diputados el 3 de marzo de 1993.

Para entender la violenta reacción de quien finalmente fue el abanderado blanquiazul a la Presidencia de la República en las elecciones de 1994, - aun y cuando él mismo lo negara en aquellos meses - es necesario hacer un poco de historia para encontrar el origen de las diferencias - ahora coincidencias- entre el otrora partido mayoritario (léase PRI) y el partido Acción Nacional.

 El suelo en el bicolor dista mucho de ser un bello piso de mosaicos blancos y azules. Recordar la historia del instituto político que surgió de aquella asamblea constitutiva que tuvo lugar del 14 al 17 de septiembre de 1939, es clave para entender nuestros tiempos actuales. En aquella época sus principales ideólogos Manuel Gómez Morín y Efraín González Luna eran fieles herederos de una de las corrientes más reaccionarias que abortó la Revolución Mexicana; la cual contaba con una amplia trayectoria dentro de los espacios de poder en México.

Gómez Morín había operado como secretario del General revolucionario y sinaloense Salvador Alvarado, ex gobernador militar de Yucatán y ex titular de Hacienda con Adolfo de la Huerta en 1920 - 21; mientras Efraín González Luna, aunque carecía de esa experiencia militar y política, a cambio de ello tenia una marcada formación religiosa.

 No obstante, a estos dos hombres debe vérseles en otro contexto, ya que en 1928 Gómez Morín fue jefe de abogados en la embajada soviética en México y, más extraño todavía, que fundara en septiembre de 1939, (el mismo mes del pacto Hitler - Stalin ) el Partido Acción Nacional; más raro aún que de inmediato el partido Acción Nacional respaldara la candidatura de Juan Andrew Almazán, el candidato de la Alemania Nazi a la Presidencia de la República en las elecciones de 1940, según consta en los archivos del Partido Laboral Mexicano, quien en 1985 editó el libro: "El PAN: partido de la traición".

LOS COMPORTAMIENTOS EXTRAÑOS DE ACCIÓN NACIONAL.

Desde su fundación, el partido Acción Nacional ha tenido comportamientos y apoyos extraños, como aquellos que tuvieron lugar a partir del 29 de diciembre de 1989, cuando se señaló a Norberto Corella como protagonista del "pangate". La carta de Rodolfo Elizondo y los entonces legisladores: Ramón Martín Hurtado, José Manuel Mendoza Márquez y Raúl Espinoza Martínez, enviada al consejo de Acción Nacional y demás militancia de su partido, fue más que contundente. En mayo de ese mismo año el desaparecido Manuel J. Clouthier asistió a las elecciones de Panamá y de ahí voló a Washington, con 100 personas más para ver al expresidente norteamericano George Bush. Por su parte, Corella había viajado a Panamá para impartir cursos de resistencia civil, para que el presidente Endara pudiera tumbar al hoy convicto Noriega. Lo cual hizo peligrar las siglas de su partido. Cuando ocurrió la invasión a Panamá, el panista Carlos Castillo Peraza, hoy flamante "periodista" y ex presidente nacional de Acción Nacional; entonces diputado federal, subió a la tribuna de la Cámara de Diputados y condenó la invasión que dos personajes panistas apoyaron varios meses antes.

En los años de su fundación los comportamientos extraños fueron más de tipo ideológico que económico o político, como los recibidos por parte de José Vasconcelos. En la vida del ex secretario de la SEP y prolífico escritor, lo único que cambió fue el contexto histórico; su carácter nazi - comunista nunca desapareció. Empero, apunta el maestro Krauze en su obra: "Por una democracia sin adjetivos": "La vertiente democrática pura, maderista, vasconcelista, laica, la que representó Gómez Morín, careció de "encanto" y requirió siempre el "remolque" de una mística religiosa. Basta comparar los escritos de Efraín González Luna contra Cárdenas, con los de Gómez Morín para apreciar la diferencia. El lenguaje del primero, oriundo de Jalisco, era dogmático, anticomunista, anclado en el siglo XIX. El del segundo, nacido en Batopilas, Chihuahua, era siempre matizado. Su discurso se concebía a sí mismo como parte de la Revolución Mexicana: "la parte desvirtuada". Gómez Morín no tuvo arraigo y el remolque ideológico de González Luna, tuvo que desembocar en otros pensamientos francamente fascistas o sinarquistas.

Entre los fundadores del Partido Acción Nacional, también destacan: Hugo Gutiérrez Vega, Rafael Preciado Hernández, Aquiles Elorduy, Daniel Kuri Brena, Ezequiel A. Chávez y Luis Cabrera.

Desde el mismo pensamiento de sus ideólogos se puede hablar de concepciones diferentes, ya que mientras Gómez Morín daba prioridad a la formación y avance doctrinal del partido, restando importancia a la participación electoral; Efraín González Luna consideraba a la jornada electoral como el elemento más sólido para que el partido Acción Nacional se cimentara doctrinalmente y alcanzara el poder. Gómez Morín no pudo ver nunca su obra terminada, murió en abril de 1972; jamás se pudo imaginar que su partido cobraría nuevos bríos a 10 años de su muerte y, por cierto, en su estado natal.

LAS INCLINACIONES CLERICALES Y LAS GRANDES DIVISIONES.

Desde los años 50 se apunta ese repunte, lo admita o no Acción Nacional. Desde esos años, sus inclinaciones clericales son más obvias, como también la intención de recuperar el México de finales del siglo pasado o el que quería aquel partido católico fundado en 1906. (Cualquier similitud con el salinismo es mera coincidencia)

 La clave de todo esto la tiene Luis H. Álvarez, a quien Gómez Morín conoció en uno de sus viajes a su nata Chihuahua. El ex alcalde de Ciudad Juárez y caudillo de la vieja clase panista, nacido en ciudad Camargo Chihuahua en 1919: "representaba para Gómez Morín al luchador cívico ideal: un empresario textil liberal, honesto y moderno, preocupado por los problemas sociales; insobornable, independiente y quijotesco". Sigue apuntando Krauze: "Después de dirigir la Cámara de Comercio y la Asociación Cívica de Ciudad Juárez, ingresa al PAN y se convierte en candidato a gobernador. Para sorpresa del abanderado oficial Teófilo Borunda, el joven Luis H. Álvarez, de 35 años de edad, alcanza buenas votaciones y arma cierto revuelo con una caravana de protestas postelectorales de Ciudad Juárez al Zócalo capitalino. Dos años más tarde Álvarez es el candidato panista a la Presidencia de la República".

Para los años 60, ocurre una fuerte escisión dentro del blanquiazul, lo que provoca la salida de un contingente que pretendía alinear y establecer un paralelismo entre la democracia cristiana que ahora promulga el recién creado Partido Foro Democrático y Acción Nacional. Entre los disidentes de aquellas épocas estaban: Hugo Gutiérrez Vega y Manuel Rodríguez Lapuente.

LA GRAN DECISIÓ DE 1975 UN PAN SIN CANDIDATO PRESIDENCIAL.

Para el año de 1975, los conflictos siguieron a la orden del día, así como también uno que otro fuerte jaloneo entre José Ängel Conchello, q.e.p.d; quien buscaba la reelección y Efraín González Morfín, heredero de González Luna. El objetivo de esa refriega era el control del partido. Las posturas en juego fueron muy claras, la proempresarial y electorera y la que promovía la educación y formación ciudadana. Conchello finalmente renunció a la presidencia de Acción Nacional y González Morfín duró poco tiempo en la dirigencia. Los estertores de aquella no repararon en la renuncia del ex dirigente de Acción Nacional en el Distrito Federal, José Ángel Conchello, éstos llegaron mucho más lejos, al grado de no poder estar de acuerdo para postular candidato a la Presidencia de la República en 1975. Acción Nacional, por única vez, dejó libre al candidato del PRI, José López Portillo.

José Ángel Conchello, lejos de caer en la pasividad que nunca lo caracterizó, asumió la línea beligerante y más agresiva, (como recién lo había hecho ante el problema del Fobaproa), empleando como principal arma de ataque la crítica al gobierno. A la mitad de su periodo como presidente nacional del PAN, Conchello respalda la doctrina del Club de Roma, - los "límites del crecimiento - y agrega: "El Club de Roma nos obliga a entender que nos acercamos a un momento cardinal en la historia, y que tenemos que aceptar sacrificios individuales y cambios políticos". Apoyado por empresarios regiomontanos, el Grupo Monterrey pretendió dar un madruguete lanzando a Pablo Emilio Madero, actual presidente del Partido Foro Democrático, como precandidato a la Presidencia de la República. Una estrategia que nunca funcionó.

Las intenciones de quien pensaba de la misma manera que el desaparecido Sergio Méndez Arceo, obispo de Morelos no prosperaron. Quizá el obispo Manuel Talamas Camandari y sus "Talleres sobre los Católicos y la Democracia", puedan agregar una o dos cosas al respecto.

 La máxima dirigencia panista desconoció a José Ángel Conchello como líder de los parlamentarios panistas, a la vez que descalificó públicamente toda actividad realizada por el disidente. Los apoyos al ex combativo Pablo Emilio Madero, "hombre generoso" para los nuevos integrantes del partido Foro Democrático, se vinieron por tierra. Ante las graves confrontaciones internas, la dirigencia del PAN decidió no postular candidato al sexenio 1976 - 1982.

Es altamente sintomático que sólo en esa fecha los panistas no hayan postulado candidato a la Presidencia de la República y que hayan cambiado su dirigencia en tres ocasiones. Por el Comité Ejecutivo Nacional de Acción Nacional pasaron: Efraín González Morfín, Raúl González Schmal y Manuel González Hinojosa, en su carácter de máximos dirigentes. A su lado y como secretarios generales desfilaron: Bernardo Bátiz Vázquez, (hoy perredista), Raúl González Schmal y Adolfo Christlieb Morales.

EL ABANDONO DE LA LÍNEA DOCTRINARIA.

A partir de 1976 la debilidad se hace más evidente en las filas panistas y se comienza a vislumbrar cierto abandono en sus aspectos doctrinarios. La ortodoxia tradicional comenzó a ceder terreno, la vieja guardia bajó la guardia y poco a poco se vio replegada ante los embates de la nueva corriente calificada por ellos como "oportunista" y "proempresarial".

Al llegar a los inicios del sexenio 82-88, el perfil había cambiado. Sus rasgos originales y las filas blanquiazules se alimentaban ya con prominentes miembros del sector empresarial y uno que otro banquero resentido por la nacionalización de la banca. El ascenso de la nueva clientela política pronto encontró espacios de dirección, sobre todo en algunas entidades del país. Fernando Canales Clariond, se apoderó de Nuevo León; Adalberto Rosas de Sonora; Francisco Barrio del estado que pronto dejará de gobernar - o sea Chihuahua -; Eugenio Elorduy de Mexicali y Ricardo Villa Escalera de Puebla, también hoy ex panista. "La nueva presencia del sector empresarial en la política mexicana ha originado una nueva corriente en el seno del PAN a la que se conoce como neopanismo.

Surge aquí un nuevo tipo de militante: el hombre de negocios - ideólogo financiador, que ocupa puestos clave en la dirigencia nacional del PAN en poco tiempo. Lo novedoso de Acción Nacional es que no se define como partido de clase, sino de clases. Ahora sus nuevos dirigentes forman parte de los nuevos sectores sociales politizados de la pequeña y gran burguesía. Los profesionistas libres y los empleados de empresa que militaban en el PAN son desplazados por los propietarios, ejecutivos y directores de grandes compañías. Esta militancia empresarial se comienza a fusionar con los grandes principios liberales y el puritanismo religioso, muy característico del panismo tradicional. Sorprenden las coincidencias que existen entre los planteamientos ideológicos y políticos, así como los de reforma económica del PAN con los de organizaciones cúpula del sector empresarial: concretamente el Concejo Coordinador Empresarial y la Coparmex, como bien lo señala Abraham Nuncio en su obra "La sucesión presidencial en 1988".

EL ASCENSO DEL NEOPANISMO

Los triunfos alcanzados en elecciones municipales, en especial en la década pasada y la de fin de siglo, afianzaron el avance de la nueva corriente panista - neopanismo-, llegando a considerarse lo que ahora es una realidad en la persona de Felipe Calderón Hinojosa, heredero político directo del hoy "periodista" Carlos Castillo Peraza; o sea ese ascenso a la máxima jefatura del partido de Gómez Morín debe ser entendida y asimilada como la más auténtica réplica de la línea dura, aún y cuando en opinión de muchos panistas, se trata de una "línea conciliadora", que marcara para siempre el chihuahuense Luis H. Álvarez.

A principios de 1987 se dio otro relevo en la dirección de Acción Nacional; su trascendencia radicó en el hecho de que se entrelazó con el evento político más importante para el país en esa época de grandes cambios, movimientos y rupturas al interior del partido Revolucionario Institucional.

En el preámbulo de la sucesión presidencial de Miguel de la Madrid comienza otra era para Acción Nacional, encabezada por el sinaloense Manuel J. Clouthier, quien le imprime a las desgastadas estructuras panistas: energía y vitalidad. Con el lema de: "La Nueva Mayoría", y el despertar de la actividad cívico - político - empresarial, ésta nueva clase política corre al parejo de la proyección electoral de Acción Nacional. Circunstancia que ahora se puede ver más nítidamente en ciertas regiones del norte y centro de México, donde la Coparmex ha tenido una marcada participación política, a pesar de que se diga, al interior del blanquiazul sólo se aceptan afiliaciones individuales y no por grupos. Lo cierto, por sólo citar un ejemplo reciente y permanente, en la Campaña al gobierno de Sinaloa, mucho tuvieron y tienen que ver las cámaras de comercio en la proyección política de Emilio Goicoechea Luna. Igual y como ya lo han hecho en Jalisco, Guanajuato, Chiapas, Nuevo León, Baja California, Querétaro, Estado de México y Aguascalientes.

LOS EMPRESARIOS EN DISPUTA POR EL FUTURO DE MÉXICO

El señalamiento preciso para clarificar el origen de los recursos de los partidos políticos propuesta por el ex Jefe del Ejecutivo Federal, Carlos Salinas de Gortari, donde el PRI exageró la nota con aportaciones multimillonarias y, en dólares, tenía como más pronto se verá, más fondo que forma.

El malestar de los panistas en voz de Fernández de Cevallos tenía su lógica y, al día de hoy, puede ir más allá de la simple "indignación" en el caso que el exsenador perredista y actual diputado federal Porfirio Muñoz Ledo vuelva a morder el anzuelo y comience a lavar más ropa sucia priísta en la  Cámara de Diputados, a medida que se aproxime el año 2000 o reviente el asunto del Fobaproa, las Afores y otros tópicos de la política económica; talón de Aquiles de la tecnocracia. El PRI, según la bancada panista y perredista en San Lázaro, no saldría bien parado.

Pero si se analiza esa gran escisión panista de 1975 - similar a la de 1992, donde los "foristas" acusaron a su partido de haber abandonado la línea programática de Acción Nacional - donde la fracción de González Morfín, dominante a la hora de la elección de 1976 -, acusó al "partido" de Conchello de estar financiado por el Grupo Monterrey, en un intento de capturar el partido Acción Nacional para usarlo como punta de lanza política", el boomerang lanzado por Fernández de Cevallos puede seguir causando grandes daños a su  partido; sobre todo para aquellos empresarios regiomontanos que abiertamente se entregaron en brazos del salinato o hicieron uso del Fobaproa u otros mecanismos de rescate financiero. En esa crítica situación de 1975, apunta el politólogo Octavio Rodríguez Araujo en la su obra: "La Reforma Política y los Partidos en México": "se llevó a cabo una convención nacional para elegir candidato a la Presidencia de la República para el periodo 1976-1982".  En esa ruptura, "los disidentes tacharon al partido de haber sido convertido en instrumento del Grupo Monterrey" y de falta de identidad panista" de muchos miembros del partido y de los muchos candidatos, y González Morfín  - después de calificar negativamente a la   LOPPE- declaró que: "debe reconocerse como claramente contraria al bien de México y del partido, la participación electoral de Acción Nacional de acuerdo con la reforma política".

Luego entonces, en todo este mar de declaraciones y comentarios, en donde los principales análisis durante estos años los ha venido acaparando el partido oficial, sería conveniente preguntarse ¿qué hay detrás de las palabras de Fernández de Cevallos respecto a las sumas millonarias de ciertos empresarios hacia el PRI y, más aún, que  fue lo que verdaderamente provocó la salida de distinguidos panistas de sus filas y verse obligados a fundar un nuevo partido ante la cerrazón de Luis H. Álvarez? O, ¿será cierto que en el fondo de todo este asunto, los empresarios se preparan para disputarse el futuro de México? Por desgracia ya no está entre nosotros Manuel J. Clouthier ni José Ángel Conchello para preguntárselo.

EL PAN Y LAS PRERROGATIVAS GUBERNAMENTALES

Hasta mediados de los años 70, el PAN era un partido que vivía de las aportaciones económicas de sus mismos dirigentes. A partir de esa fecha la confluencia de varios factores incrementaron sus arcas y recursos financieros; las reformas electorales del momento abrieron el abanico partidista al aumentar el número de diputados en el Congreso de la Unión, pues se dio paso a la representación de las minorías por la vía plurinominal. De esta manera, el blanquiazul incrementó sus curúles y consecuentemente sus fuentes de ingresos, ya que cada legislador está obligado a participar con el 33 - ahora el 20 - por ciento de sus dietas para sostener a su partido. Otras formas de hacerse de recursos se inicia con los sorteos de automóviles, que vinieron a complementar los tradicionales donativos extraordinarios en época de elecciones y la venta de publicaciones que no precisamente se venden como pan caliente.

Ante la cercanía de los comicios federales de 1979, se dieron los primeros visos de rompimiento en el PAN, motivados por las prerrogativas gubernamentales. A pesar del rechazo de algunos comités regionales se aceptaron los apoyos referentes a la franquicia postal, el acceso gratuito a los tiempos en radio y televisión, el papel y la impresión de propaganda durante la campaña, entre otros no oficiales o no contabilizados, como los que ahora presume recibe voluntariamente Vicente Fox de un grupo de amigos y amigas.

Cabe señalar que el contexto económico de los años 70, significó para el sector empresarial un paulatino deterioro en sus intereses, por lo que, en busca de opciones para proteger sus negocios e intereses, vieron propicio y necesario participar más activamente en política; el PAN comenzó entonces a incorporar en sus filas, de forma más abierta, a hombres destacados de empresa, situación que se consolidaría a plenitud luego del 1º de septiembre de 1982, cuando la estatización de la banca decretada por José López Portillo, dejara fuertemente resentida a la clase financiera y empresarial.

EL NUEVO PERFIL EN LA MILITANCIA BLANQUIAZUL

Desde los inicios de la pasada década el perfil del militante panista amplió sus rasgos con la incorporación no sólo de miembros de la iniciativa privada, sino también de numerosos integrantes de los sectores medios urbanos: comerciantes, profesionistas, empleados, etcétera.

Si desde antaño algunos de sus candidatos a cargos de elección popular costeaban, en buena medida los gastos de campaña, ahora, con la postulación de notables empresarios en sus filas, este mecanismo se ha visto más alentado y solapado. Sólo por citar algunos ejemplos, quizá lo más ilustrativo, baste con citar a los ex abanderados de ese instituto político a las gubernaturas de Nuevo León, Fernando Canales Clariond; Sonora, Adalberto Rosas; Sinaloa, Emilio Goicoechea Luna, Ricardo Villa Escalera, Rodolfo Elizondo y en el caso de Clouthier a la gubernatura de Sinaloa y la Presidencia de la República. Sin descontar a los panistas que ya gobiernan en Querétaro, Jalisco y muy pronto en Aguascalientes, con la gracia de Dios.

En las nuevas y cambiantes circunstancias, las estrategias de proselitismo y táctica de lucha, también han sido modificadas por el partido Acción Nacional, tomando como punto de apoyo los importantes recursos emanados por algunos de sus acaudalados militantes y sus organizaciones adjuntas como son: la Coparmex, CCE, Ancifem, DHIAC y de forma personal como el propio Goicoechea Luna y José María Basagoiti, dos miembros de la cúpula empresarial que despacharon en Concanaco y que, según versiones de los mismos dirigentes blanquiazules, lo hacen a título personal y no como aportaciones de un sector u organización patronal como puede ser la Coparmex o la Concanaco. Lo cierto es que, en estos momentos Goicoechea Luna es un fuerte aspirante panista a la gubernatura de Sinaloa, con el beneplácito del Presidente Ernesto Zedillo.

En el robustecimiento de las finanzas del PAN ha tenido mucho que ver la recomposición de sus fuerzas internas en los últimos 17 años. Lo cual ha dado lugar a la creación de dos bloques, neopanistas por un lado y tradicionalistas en "fuga" o en vías de pago de marcha. No obstante esta significativa bonanza en el PAN, no ha faltado la voz que vincule a este partido con fuertes intereses de importantes grupos políticos y financieros extranacionales. Un hecho cada día más evidente a medida que los empresarios y banqueros se revisten de políticos en busca de la Presidencia de la República.

Actualmente, además de las aportaciones señaladas, el PAN se allega recursos provenientes de las cuotas que se perciben de los miles de panistas que se desempeñan como funcionarios públicos en diversos niveles: diputados, senadores, alcaldes, regidores, legisladores locales y gobernadores.

Según estimaciones de la cúpula panista, las cuotas de los legisladores federales, gobernadores y otros militantes del blanquiazul suman varios millones de pesos mensuales. Hoy el PAN es un partido más rico que el PRI.

Desde su punto de vista, la decisión del PAN de no aceptar otras prerrogativas antes se debía al hecho de no estar reglamentadas por la ley, pero una vez salvado ese obstáculo, no ven ningún inconveniente en no aceptar el subsidio que marca el COFIPE.

 En 1987 todavía se oponían rabiosamente a las prerrogativas estatales, reiterando que a cambio intensificaría sus promociones económicas entre la población a través de sorteos y aportaciones de su militancia y simpatizantes. Un hecho que nunca ocurrió y que, por lo visto, nunca se verá.

QUIEN PASO PRIMERO LA CHAROLA

No obstante, a la vista de muchos, la posición de Fernández de Cevallos  sólo fue un intento por justificar lo que no se lograra tapar con un dedo, por lo que, la guerra desatada en contra del partido Revolucionario Institucional por el hecho de haber "pasado la charola" hace cinco años entre los grandes empresarios, puede revertírsele al PAN en estos tiempos. Si tomamos en cuenta las declaraciones hechas por el exsenador y hoy diputado hidalguense Orlando Arvizu Lara, exvicepresidente de la Fundación Cambio XXI, quien luego de la inauguración del foro regional "Sobre Partidos Políticos y Sociedad" apuntó: "no debe olvidarse que durante mucho tiempo se dijo que quien recibía los apoyos económicos fuertes del sector financiero era el partido Acción Nacional; pero que tras la oferta empresarial hacia el PRI, fue precisamente el PAN el primero que puso el grito en el cielo". También es cierto lo dicho por el hidalguense en el sentido de que "la verdadera competencia política no se va a dar solamente en el aspecto económico, porque el problema no es ver quien tiene más peso o pesos, sino quien gana más votos". ¿Será el caso de Fox? ¿Será por eso que a los panistas se les quiere ligar con el Fobaproa?

LOS PROSPECTOS DE ACCIÓN NACIONAL A LAS URNAS DEL 2000

En este contexto de ''guerra" interempresarial al interior de los dos partidos más importantes de México, las declaraciones del empresario panista y salinista Juan Sánchez Navarro, al semanario Proceso en marzo de 1993, pueden abrir un cauce distinto al desarrollo de los acontecimientos, sobre todo si se recuerda aquella entrevista del ex dirigente del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas con empresarios regiomontanos.

Por los antecedentes que se tienen a la mano se puede deducir que todos los partidos, quizá con excepción del PPS todos están ávidos por encontrar coincidencias en estos grupos de poder económico, como si ahora la política se definiera en los altos círculos financieros y económicos de la nación. Hasta Manuel Camacho y el PCD pronto estarán tocando esas puertas.

Cualesquiera que sean los resultados de esta "gran consulta" para clarificar los recursos financieros de los partidos políticos, Acción Nacional se encuentra en abierta campaña en pos de la Presidencia de la República. Siendo exactos, el PAN esta a un año de postular a candidato a la Presidencia de la República.

Desde el pasado mes de julio el juego político quedó abierto a1 interior del PAN con la autopromoción que hizo de su persona el guanajuatense Vicente Fox. A partir de entonces ha comenzado a configurarse un abanico de posibles candidatos a tal nominación. Y donde, por cierto, no podía marginarse al hoy desaparecido José Ángel Conchello quien ya había tomado como bandera política el caso del Fobaproa y otros tópicos de la política económica del Presidente Ernesto Zedillo.

 Desde la XXXV Convención Nacional del PAN, celebrada en octubre de 1986 en San Luis Potosí, en donde el PAN resolvió participar en los comicios presidenciales de 1988, se dio una  interesante recomposición de fuerzas a su interior.

A diferencia de otros años, el PAN llegó al año preelectoral precedido de una marcada actividad contemplada no sólo en el ámbito propio de los comicios estatales y seguido de notables sorpresas y significativos avances, sino también en el despliegue de diversas estrategias que dejan atrás la antigua fórmula blanquiazul de hacer política y que lo mismo le ha llevado a dejar de tomar palacios municipales, emprender campañas de desobediencia civil, bloqueo de carreteras, cierre de puentes fronterizos y manifestaciones de protesta más allá del Río Bravo.

A nadie escapa el hecho de que el PAN ha venido logrando importantes avances electorales desde mediados de la pasada década, teniendo como sustento al llamado neopanismo - localizado en especial en las entidades norteñas del país y ahora del centro- con su beligerante innovación en la forma de hacer proselitismo y atraerse nuevas bases sociales de apoyo.

No obstante, el neopanismo también ha sido fuente generadora de serias discrepancias entre la dirigencia nacional y algunos líderes regionales y estatales que, como el caso de Chihuahua y Puebla, no coincidieron en  1987 con las tácticas políticas empleadas. Más cerca que éstas, está la expulsión de su ex candidato a la gubernatura de Chiapas, por haber apoyado la ley a favor del aborto en su estado.

EL PAN, SEIS CANDIDATOS EN 54 AÑOS

A la fecha suman cinco las ocasiones en que el PAN, en sus 59 años de existencia ha participado en elecciones por la Presidencia de la República. Su primer candidato fue Efraín González Luna, postulado el 24 de noviembre de 1951, para los comicios de 1952. En las elecciones de 1958, Acción Nacional            postuló al recientemente relevado Luis H. Álvarez nominado el 24 de noviembre de 1957. En 1963, como si se tratara de establecer un rito sexenal, la candidatura del bicolor se decidió también un 24 de noviembre, siendo elegido esta vez, José González Torres. En 1970, todo cambió en Acción Nacional. Resultó abanderado Efraín González Morfín, quien fue postulado el 9 de noviembre de 1969.

A partir de ahí, nada ha sido igual al interior del Partido Acción Nacional. Se han agudizado los antagonismos internos, las fracturas, divisiones y se ha llegado al rompimiento, como el encabezado en 1992 por el entonces diputado Pablo Emilio Madero y el forista Jesús González Schmal, entre otros destacados miembros de Acción Nacional.

Para la jornada electoral de 1982, la candidatura estuvo personificada por el actual presidente del Partido Foro Doctrinario, Pablo Emilio Madero, postulado el 27 de septiembre de 1981.

 La nominación del 87, también tuvo lo suyo. Las manecillas del reloj panista apuntaban hacia hombres que en los últimos años habían saltado al entarimado, ganándose el reflector de las cámaras. Ya nadie discutía al interior del PAN que la vieja guardia en el PAN, sería desplazada por una impetuosa militancia neopanista, por lo que las elecciones de 1988 fueron para muchos el gran parteaguas y la confirmación de las nuevas directrices adoptadas por Acción Nacional.

Así y como pasó en el PRI con la clase política, (que fue derrotada por la tecnocracia), la era Clouthier, mostró un PAN cauteloso, nadie quería sacar la cabeza. El mismo Diego Fernández de Cevallos llegó a declarar: "ni aspiro ni suspiro", mientras otros panistas hacían cálculos sobre el hombre que los representaría en las urnas electorales de 1994.

RUFFO Y MEDINA, DESCARTADOS EN 1994

Por lo pronto, de una larga lista en donde lo mismo se ven gobernadores y destacados militantes del PAN, los analistas de Acción Nacional han descartado a dos. Para ellos, los mandatarios estatales de Baja California y Guanajuato, Ernesto Ruffo Appel y Carlos Medina Plascencia, no tenían ninguna posibilidad de figurar en las elecciones de 1994. El impedimento, en el caso de Ruffo, no lo ubicaban en el ámbito constitucional, ya que para ellos Ruffo es y seguirá siendo mexicano con todos los derechos y obligaciones. En el caso de Medina Plascencia tampoco fueron significativas sus inclinaciones religiosas. Lo que observan los panistas en ellos era que ninguno de los dos tenían el control del Congreso del estado y, por esa vía legal serían detenidos para separarse del cargo y poder optar por una candidatura mayor.

FRANCISCO BARRIO, PUDO SER

Si acaso, el único con esas posibilidades presidenciales fue el chihuahuense Francisco Barrio quien acababa de llegar a la gubernatura y, por tal motivo, tampoco sería bien aceptado. Ni antes ni ahora que Chihuahua ha sido recuperado por el partido Revolucionario Institucional, en una especie de negociación hacia el priísta de inclinaciones panistas Patricio Martínez, un hombre ligado a las preferencias políticas de Liébano Sáenz, secretario particular del Presidente Zedillo y candidato oculto del PRI a la Presidencia de la República. 

Los análisis que se hagan sobre el PAN, de aquí al año 2000, apuntan los mismos panistas, deberán estar más enfocados hacia las personas, ya que en Acción Nacional no se establecen compromisos partidistas. El PAN no es, o al menos no era como el PRI, donde no había destapes ni pronunciamientos adelantados como el de Vicente Fox, y por lo mismo, hoy si pueden ser candidatos: Rodolfo Elizondo, Alfredo Ling, Vicente Fox, Diego Fernández de Cevallos, Adalberto Rosas, Emilio Goicoechea Luna, Felipe Calderón o cualquier otro panista con presencia nacional. Hasta "el periodista" Carlos Castillo Peraza, quién sería una especie de "candidato ciudadano" 

Aun y cuando, de todos ellos sólo un nombre sea verdadero: Vicente Fox, y sus amigos. En algo que muchos, con toda seguridad, catalogaran muy pronto como una nueva versión de: Alí Babá y los Cuarenta Ladrones.

El PRD o la Revolución Perdida

Todo comenzó el día que Gustavo Díaz Ordaz citó en su despacho de Palacio Nacional al neoleonés Alfonso Martínez Domínguez, quien llegó con los principales líderes sectoriales de su partido. Esa reunión fue para comunicarles que la "gran decisión" había recaído en un hombre que reunía tres características fundamentales: "inteligencia corazón y huevos". Ese era nada menos que su secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez.

Hasta esos años, (1969-1970) se remontan los orígenes del PRD. Incluso se podría decir que su gestación comenzó en la gran crisis de los años 60, donde el sistema político mexicano habría de experimentar ese gran parteaguas histórico en que desembocó el movimiento estudiantil de 1968.

 Las hoy todavía oscuras circunstancias del sexenio 64-70 - que rompieron la continuidad histórica de México, al llevar el PRI a Luis Echeverría Álvarez a la Presidencia de la República, siguen vigentes.

La gran ruptura que hoy vive el PRI, y de la cual no ha podido y quizá no pueda recuperarse jamás, no es ajena a dichos acontecimientos.

Durante el gobierno de Luis Echeverría es donde el PRI sufre su primera gran división, cuando, sin motivo aparente el nuevo mandatario comienza a desaparecer, políticamente, al grupo que encabezaba al interior de su partido el general Alfonso Corona del Rosal, cabeza de los diazordacistas, progenitores directos del salinismo.

A los pocos días de haber asumido la Presidencia de la República, es traicionado el poblano Gustavo Díaz Ordaz, suegro de Paulina Castañón Ríos Zertuche, por quien había sido su secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez. Meses después, tras los sucesos - también sangrientos de aquel jueves de corpus, 10 de junio de 1971- caía otra pieza clave del diazordacismo: el ex senador y exgobernador neoleonés Alfonso Martínez Domínguez, (quien sería reintegrado años más tarde a la política nacional por el ex presidente José López Portillo), era informado, mediante las ocho columnas de los diarios capitalinos, que había dejado de ser el regente de la ciudad de México. Esa fue otra gran decepción que lastimó al poblano Gustavo Díaz Ordaz ya que al momento de enterar a Luis Echeverría que sería el próximo abanderado priísta y que podía sustituir, en el momento que quisiera, a su presidente de partido él ya entonces candidato presidencial le manifestaba que: "Alfonso era un político completo, hábil institucional y profundo conocedor del sistema, y que era su deseo que él manejara su campaña a la Presidencia de la República".

No cabe duda, los planes del huésped de San Jerónimo siempre fueron otros. Desde su arribo a la Presidencia de la República comenzó a proyectar políticamente a un grupo de jóvenes que no habían abrevado nunca en las aguas de la Revolución Mexicana, como es el caso del actual senador Porfirio Muñoz Ledo y muchos otros plenamente identificados por sus inclinaciones ideológicas de "izquierda".

Es a partir de tales años, donde se deja sentir una lucha sorda al interior del PRI. Los roces entre izquierda y derecha se agudizan y la conocida y reconocida como "Ley del Péndulo", comienza a sufrir modificaciones sustantivas. No obstante, don Luis tenía un gran obstáculo: la presencia física de uno de los principales pilares de la Revolución Mexicana, el general Lázaro Cárdenas del Río. Empero, no tuvo que esperar mucho tiempo para ver coronadas sus pretensiones: la madre naturaleza fue bondadosa con Echeverría ya que durante los primeros años de su mandato vino la desaparición física de quien fue un protagonista fundamental de los años revolucionarios y postrevolucionarios. Así, a la muerte del General Lázaro Cárdenas, la vía quedaba libre para que el ex embajador plenipotenciario de México en Australia y otras partes de Europa, se convirtiera en la cabeza ideológica y política de la llamada izquierda institucional. Ya como cabeza de grupo y luego que su gobierno sería socialista, Echeverría pasa de las palabras a los hechos arremetiendo contra la derecha revolucionaria de su político, inspirado en aquel lema de "Arriba y adelante".

Para fortuna de México, el tiempo esta vez no estuvo en su favor. Seis años de administración al frente del Poder Ejecutivo no fueron suficientes para que consolidara su proyecto de llevar a México por los caminos del populismo.

Desde el primero de diciembre de 1976 y hasta la fecha, el echeverrismo populismo persiste en ese objetivo, aunque muchos sostengan contrario. Esa gran fractura en el sistema político mexicano, provocada en los 60, comenzó a ser más profunda durante la administración de José Portillo con la incorporación a las nóminas gubernamentales de un selecto grupo: La Tecnocracia, ahora tecno - política, había llegado y se había incrustado en las nóminas y estructuras del gobierno mexicano. La famosa ley del péndulo se rompió y la alianza izquierda - derecha que hacía del PRI un partido "invencible y dominante", dejó de operar. La aplanadora dejó de existir, dando paso a uno que otro significativo personaje de la oposición, sobre todo de derecha.

La corriente populista - ahora neopopulista- habría de echar su resto durante el sexenio de Miguel de la Madrid, donde se utilizaron una vez más, las estrategias, tácticas y medios que permitieron llevar a Luis Echeverría a la Presidencia de la República. Los más recalcitrantes herederos del echeverrismo intentaron incendiar la Universidad Nacional Autónoma de México y provocar otro 2 de Octubre de 1968. Solamente una cosa falló, se les olvidó que no es lo mismo los "tres mosqueteros", veinte años después.

A mediados de la administración de Miguel de la Madrid, un grupo de priístas de "izquierda", en su mayoría descendientes ideológicos del populismo echeverrista, surge con la embozada intención de obtener la candidatura del PRI a la Presidencia de la República. Las calles y Zócalo de la ciudad de México fueron testigos de la reaparición, en la escena política, de rostros que en otras épocas brillaron durante el sexenio 70-76 y, por lo mismo, gozaron de la protección del echeverrismo.

Luego de las declaraciones del senador norteamericano Jesse Helmes en 1986, donde calificaba a México de ser un país "donde proliferan los narcotraficantes", se comienzan a dar un movimiento para "defender la soberanía de México", como lo dijera entonces el líder del Senado Antonio Riva Palacio en uno de sus viajes al vecino país del norte: "Venimos a defender la Soberanía de México".

Posiblemente engañado por falsas señales que motivó la exlegisladora mexicana Silvia Hernández de Alcocer, recalcitrante echeverrista desde sus años mozos; al provocar a Helmes en una reunión del Parlamento Mundial el congresista norteamericano, ocasionó  que el entonces presidente del Comité Directivo del PRI Distrito Federal, Jesús Salazar Toledano, convocara a una marcha al Zócalo. Es ahí, durante esa marcha mitin, donde se ve, después de años de letargo, a todo un grupo de priístas - "progresistas" que tuvieron un destacado papel durante la administración 70-76.

Al lado de Salazar Toledano, Ifigenia Martínez, Muñoz Ledo y muchos otros echeverristas, el "destapador" Salazar Toledano se equivoca al firmar y hacer suya aquella protesta del PSUM en contra de la política intervencionista de los Estados Unidos. Por lo mismo, tendría que salir del PRI capitalino - por primera vez, la segunda fue después de su "destape" presidencial en noviembre de 1986 - de las oficinas del PRI en la capital del país. En los Estados Unidos de Norteamérica, lean y entiendan señores analistas políticos, decir PRI es decir sinónimo de gobierno.

SE "DEROGA" LA LEY DEL PÉNDULO.

Los antecedentes de la "corriente democrática" se pueden ubicar, con mayor nitidez, en un grupo entusiasta que comenzó a reunirse en la casa del ahora ex priísta Rodolfo González Guevara en Coyoacán y cuyas ideas fueron escamoteadas por el ahora diputado Porfirio Muñoz Ledo. Al parecer las  intenciones de aquel grupo eran sanas y sólo pretendían mejorar su organización partidista. En la casa del influyente ex priísta se diseñaron las nuevas estrategias que, para disgusto de la mayoría, Porfirio Muñoz Ledo hizo suyas. Al autonombrarse líder de la corriente irritó a los integrantes del grupo, provocando ser desconocido por el anfitrión. Sus posturas liderezcas no le gustaron a nadie.

Había comenzado la diáspora priísta. Los intentos por atraer a las ovejas descarriadas no se hicieron esperar. No obstante los esfuerzos del hidalguense Adolfo Lugo Verduzco entonces líder nacional del tricolor, fallaron en su encomienda y, por tal motivo, fue "sacrificado" y enviándolo a gobernar su estado natal. Su postulación como candidato al gobierno de Hidalgo, se debió, en gran parte, al crecimiento del movimiento disidente y los triunfos del partido Acción Nacional en Chihuahua. La corriente democrática o democratizadora al interior del PRI, también sepultó las máximas y eternas aspiraciones de Adolfo Lugo Verduzco a la Presidencia de la República. Un hecho que todavía disfruta Manuel Bartlett en sus pláticas de sobremesa con sus amigos.

 La llegada del chiapaneco Jorge de la Vega Domínguez a la dirigencia nacional del PRI, abriría una posibilidad de negociación o reconciliación. Eso se pensaba. El chiapaneco gozaba de tener fama de conciliador, así lo había demostrado 20 años antes durante el movimiento estudiantil de 1968 en que operó, junto con Andrés Caso Lombardo, (tío de los Salinas de Gortari), como una pieza fundamental en el asunto estudiantil.

Tal vez Jorge de la Vega hubiera alcanzado sus propósitos. Es más, se puede decir que estuvo a punto de lograrlo, pero cuando eso iba a suceder durante la XIII Asamblea Nacional del tricolor, en la única y última ocasión que estuvieron presentes los ex presidentes de la República todavía vivos y vistos en un acto partidista - recuérdese aquí a José López Portillo y Luis Echeverría causando conmoción en el viejo Auditorio Nacional - el tono del discurso del ciudadano chiapaneco fue cambiado por órdenes del hoy ex presidente Miguel de la Madrid.

De la conciliación se pasó a la confrontación. Aquellas palabras en boca del chiapaneco sonaron fuerte en los oídos de los integrantes de la desaparecida Corriente Democrática. El PRI, dijo Jorge de la Vega: "No acepta ni aceptará nunca ni quintas columnas ni caballos de Troya". La fractura en el PRI se ahondaba. El distanciamiento se agudizaba, pero todavía se podía dar una solución. Por si fuera poco, el sindicato Petrolero en voz de José Sosa Martínez, su dirigente nacional, hacia publicas ese mismo día las diferencias insuperables entre su sindicato y el gobierno de Miguel de la Madrid, las cuales fueron totalmente aceptadas y heredadas por el gobierno de Carlos Salinas. 

LOS ÚLTIMOS INTENTOS

El tiempo seguía transcurriendo. Meses después la Corriente Democrática haría su último intento por no salirse del PRL pero todo era inevitable. El final había llegado. El ex senador hidalguense Humberto Lugo Gil, entonces secretario general del CEN del PRI y Jesús Salazar Toledano presidente de la Comisión Coordinadora de Convenciones, acudieron a esa última cita, la  que tuvo lugar en las antiguas oficinas del ICAP en Puente de Alvarado. Fue una reunión a piedra y lodo, donde los medios de comunicación (como siempre) no tuvieron acceso. El resultado era evidente. El PRI se había cerrado a todo intento de negociación y de apertura democrática. Ese día, el temeroso Muñoz Ledo prefirió quedarse en el Monumento a la Revolución. En su paranoia decía, a todo aquél que quería escucharlo aquella noche, que en las inmediaciones del PRI había tanques y soldados. La temerosa Ifigenia tomada del brazo de otros democratizadores, caminó hasta el lugar de la cita con las autoridades priístas. A pesar de ser unas cuantas calles las que separan a la Plaza de la República de Puente de Alvarado, para los ex democratizadores y ahora perredistas aquellos fueron los pasos más largos e interminables de su vida. El largo camino hacia el todo o nada, había comenzado.

El resultado de la reunión a la que con cierta dificultad pudo entrar Ifigenia - y donde ya se encontraba Ignacio Castillo Mena, disidente perredista que después sería "comprado" con la embajada de México en Ecuador - no fue nada favorable para los democratizadores. Se les impuso un ultimátum, la disciplina o la calle. Según las máximas autoridades priístas, Porfirio, Cuauhtémoc y demás seguidores, habían violado las reglas no escritas del sistema.

Fuera del lugar, una lluvia como pocas. Parecía no mojar, pero los ahí presentes escurrían agua por todos lados. César Buenrostro defendía - como canino- una mojada caja de cartón, en donde decía, estaba todo el soporte documental para avalar la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas como precandidato del PRI a la Presidencia de la República.

LA RUPTURA DEFINITIVA

Antes de la ruptura definitiva de Cuauhtémoc Cárdenas y Muñoz Ledo, la Corriente Democrática había firmado varios documentos luego del último informe de gobierno del ex gobernador michoacano al que, asistieron Luis Tello Macías y Javier García Paniagua. Entonces apareció un documento donde figuraban los nombres de: Augusto Gómez Villanueva, Gonzalo Martínez Corbalá, Rodolfo González Guevara, Severo López Mestre, Janitzio Mújica Rodríguez Cabo, Ifigenia Martínez Hernández, Oscar Pintado Cervera (qepd), Leonel Durán, Ramiro de la Rosa, Alejandro Rojas, Luis Pliego Ortiz, Ricardo Valero, Manuel López Obrador, entre otros.

 No obstante estas "pruebas documentales" y otras evidencias, las pláticas en el ICAP del PRI fracasaron. Cuauhtémoc Cárdenas solo buscaba que se aceptara su registro como precandidato del PRI a la Presidencia de la República. Sólo pedían DEMOCRACIA.

Humberto Lugo Gil, entonces secretario general del CEN del PRI, dijo la última palabra. Todo fue negativo, no hubo arreglo y, con cajas destempladas, la comitiva regresó al Monumento a la Revolución, donde pacientemente esperaba Cuauhtémoc Cárdenas.

Porfirio y Cuauhtémoc, luego de haber escuchado a Castillo Mena, dialogaron breves minutos en una vieja camioneta Jeep Wagoner. Minutos después salían para subirse al improvisado estrado ubicado en Plaza de la República. Inquietando el sueño eterno de sus moradores, los democratizadores anunciaron su salida definitiva del PRI.

Ese fue el momento culminante de la Corriente Democrática, el rompimiento definitivo entre la izquierda y la derecha del Revolucionario Institucional. El PRI dejaba de ser un partido equilibrado, en donde sus diferencias se resolvían internamente. Las estructuras moldeadas a lo lago de 60 años se tambalean y la "ropa sucia", comenzaba a lavarse públicamente.

Desde octubre de 1986, la Corriente Democrática se convertiría en el principal dolor de cabeza para los dirigentes del Revolucionario Institucional.

 El PRI había perdido la brújula. En la precipitación de los acontecimientos y alejado de todo proceso estatutario, Jorge de la Vega expulsaba de facto a los democratizadores mediante un documento donde se les señalaba: "ya usted no colabora". La falta de permeabilidad de las estructuras priístas para absorber a nuevas generaciones de mexicanos hacía más evidente su avanzado estado geriátrico. Se agudizó la falta de ideólogos y la pérdida en su capacidad de respuesta a los legítimos reclamos de las clases populares fue total.

EL PARM PRIMER REFUGIO DEL CUAUHTEMISMO

Ante los hechos, Cuauhtémoc Cárdenas se arrojó a los primeros brazos que le fueron extendidos. Es recogido por las siglas del PARM, quien lo postula como su candidato a la Presidencia de la República. El PARM estaba en crisis, acababa de recuperar su registro luego de la abrupta salida de Mario Guerra Leal; por lo mismo, Cuauhtémoc Cárdenas era un apetitoso bocado que le significaba su permanencia dentro del sistema político de México.

La llegada de Cárdenas también representaba una importante oxigenación política al partido de Cantú Rosas. Tal postulación del ex gobernador michoacano habría de generar un sismo político al interior del PARM al ser "tomados por sorpresa" algunos de sus dirigentes. De inmediato se dio la escisión parmista encabezada por Pedro González Azcoaga, alias "la migajona", ex secretario general del PARM y Raúl Esnaurrizar, quienes enarbolaron como bandera de lucha la restitución de la legalidad al interior de su partido.

La disidencia priísta había llevado el divisionismo al PARM. De los 11 diputados Federales parmistas, la mayoría pertenecía a Carlos Enrique Cantú Rosas presidente nacional del PARM; de ellos quizá sólo se salvaba el legislador Jorge Masso Masso.

A mediados de 1987, alentada por las llamas de la sucesión presidencial, la temperatura  política en el país alcanzaba altos grados.

Cuauhtémoc y Porfirio en plena disidencia  se movían fuera de todas las directrices priístas  de la disciplina. Al cerrárseles las puertas del  tricolor y las nóminas del gobierno federal  buscaban alternativas que los sacara a flote. Después del PRI, el PARM era lo más cercano a su ex partido.

Los meses de mayo y junio fueron de escarceos y primeras pláticas. González Azcoaga y Esnaurrizar fueron los primeros puentes con los democratizadores. La propuesta de origen fue que Muñoz Ledo ofrecería al PARM una importante asesoría política. A cambio de ésta, el PARM apoyaría a Cuauhtémoc como su candidato a la Presidencia de   República. Los encuentros con Cantú Rosas  se darían hasta agosto.

El enlace entre estos personajes sui generis de la política nacional y los democratizadores sería nada menos que Evaristo Pérez Arreola, eterno dirigente sindical universitario, quien históricamente ha demostrado ser ideológicamente incongruente. Pérez Arreola es todo un caso: transitó por las filas del PCM, PSUM, la Asociación Democrática Coahuilense y el PARM. El ex dirigente universitario, no da un "paso sin huarache", buscó y obtuvo, la presidencia municipal de Ciudad Acuña.

Mientras en la sede del PRI se llevaban a cabo las pasarelas de agosto del 87, se dieron muchas pláticas entre Cantú Rosas y los parmistas eventuales. Con discreción continuaron en septiembre, aunque también, es cierto, sólo las cúpulas del PARM sabían lo que realmente estaba sucediendo. El desenlace vendría el 10 de octubre, cuando Cantú Rosas invitó a desayunar a Pedro González Azcoaga en la casa de Cuauhtémoc Cárdenas. Reunión a la que también asistieron Ifigenia Martínez y Muñoz Ledo. Los planteamientos expuestos por los democratizadores fueron muy concretos. Cuauhtémoc Cárdenas debía quedar en libertad para poder establecer alianzas con otras fuerzas políticas. Horas más tarde, Adolfo Kunz Bolaños - ex diputado federal y entonces precandidato parmista a la Presidencia de la República por el partido de "La Nueva Era"-, platicaba con González Azcoaga sobre el riesgo que significaba establecer un acuerdo con los recién llegados al PARM. Cantú Rosas, por su parte, convocó a una junta de evaluación electoral el 12 de octubre, evento al que se quiso dar un cariz de Consejo Nacional. Acto seguido, el tamaulipeco se dirigió a la casa de Cuauhtémoc para manifestarle su apoyo y total abyección.

Los ánimos se caldearon al interior del PARM, brotó la impugnación por parte de González Azcoaga y Esnaurrizar. Pero Cantú Rosas, a quien se puede acusar de todo, menos de tonto, tenía ya todo preparado para el 14 del mismo mes, en donde la dirigencia nacional del PARM convocaría a una asamblea nacional en sus oficinas centrales. De ahí saldría Cuauhtémoc Cárdenas como candidato del PARM a la Presidencia de la República.

Esa reunión no fue "miel sobre hojuelas". La postulación de Cuauhtémoc y la misma asamblea fueron severamente cuestionadas. El resultado no se hizo esperar. Cantú Rosas movió sus hilos y removió del cargo a González Azcoaga. En el lugar de la "Migajona" fue puesto Oscar Mauro Ramírez Ayala, quien en 1992 y sin ningún éxito, intentaría derrocar a su protector de la dirigencia nacional del PARM. Algo así como una historia de traiciones en el seno del PARM.

Los hechos anteriores no estuvieron exentos de violencia. Mientras los parmistas resolvían sus diferencias, Cuauhtémoc Cárdenas permanecía cerca del lugar de la reunión a la que finalmente se presentaría al filo de las tres de la tarde. La mesa estaba puesta. El controvertido político michoacano firmó su afiliación y rindió protesta como parmista y candidato a la Presidencia de la República. De esta forma, un partido insignificante, producto de la segunda fractura del sistema político que tuvo como primer presidente al general revolucionario Juan Barragán, (pariente del "presidenciable" Esteban Moctezuma Barragán) y que poco ruido había hecho a lo largo de su existencia, ocupaba importantes espacios periodísticos por el doble acontecimiento. Destape y escisión en las filas del PARM, apuntaban los diarios nacionales.

LOS ACUERDOS SUBTERRÁNEOS Y LA APARICIÓN DEL FDN

El camino de los "democratizadores" todavía sería azaroso. La estadía de Cuauhtémoc, en donde dice Cantú Rosas, alguna vez Porfirio Muñoz Ledo llegó a compartir "el PARM y la sal", sería breve ya que comenzaron a darse una serie de acuerdos subterráneos para sumar nuevas fuerzas políticas. El primero en caer fue el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional -PFCRN o ex PST- fundado por Graco Ramírez y Aguilar Talamantes quienes antes habían militado en el PMT y luego distanciados del ingeniero Heberto Castillo Martínez, con el apoyo de Luis Echeverría consolidaría su proyecto en 1977.

A los acuerdos con Rafael Aguilar Talamantes siguieron los del PPS y otras fuerzas políticas de izquierda de menor envergadura que sumaban en total 15 o 20 grupos.

 El alejamiento, incluso de tipo personal, entre Heberto Castillo y Cuauhtémoc Cárdenas hacía casi imposible la inclusión del PMS dentro del FDN. El ex dirigente del Partido Mexicano de los Trabajadores quería ser, y lo fue por unos cuantos meses, candidato presidencial del PMS. Después de pasar por una elección interna el 11 de marzo de 1988 resultó postulado por un Congreso. Pero a los pocos meses, lo despoblado de la campaña de Heberto Castillo y el peligro de que el PMS perdiera su registro al no alcanzar en 1988 el 1.5 por ciento de los votos, hizo que Heberto doblara las manos y reconociera la capacidad de convocatoria del ex priísta. El candidato del PMS, tuvo que tragarse muy pronto las palabras donde calificaba a Cuauhtémoc de ex priísta sostenido por partidos pro-priístas y por gente que toda su vida había sido pro gobiernista. Heberto decía de Cuauhtémoc en marzo de 1988: "Está en el PARM por pura conveniencia" y lo que es el Frente Democrático Nacional asemeja más un montón de piedras que tiene un sólo fin electorero.

EL REENCUENTRO IDEOLÓGICO DE HEBERTO CASTILLO

 La dimisión del ingeniero Heberto Castillo como candidato del PMS y su adhesión a la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, tuvo que darse, a pesar de sus distanciamientos. No obstante, más que sumarle votos a la campaña del ex gobernador michoacano, fue el gran error histórico del llamado neocardenismo. De inmediato salió a relucir la "verdadera imagen de Cuauhtémoc Cárdenas" y sus inclinaciones comunistas. El PMS, poco a poco fue haciendo de lado los llamados partidos paraestatales, aunque, también es cierto, la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia de la República fue apoyada por varios partidos, no sólo por el PMS.

LA DESAPARICIÓN DEL FRENTE DEMOCRÁTICO Y LOS NÚCLEOS DEL PRD

 Después de los relámpagos de julio en donde el panista Diego Fernández de Cevallos dijo en aquella reunión de la entonces Comisión Federal Electoral, "se cayó el sistema" (frase que se le ha adjudicado erróneamente al poblano Manuel Bartlett), el sistema político mexicano vivió momentos álgidos y de una gran efervescencia política.

La Cámara de Diputados, donde el PRI tenía una raquítica diferencia de 13 diputados, donde Guillermo Jiménez Morales pasaba "las de Caín", se convirtió, como apuntara el periodista don Francisco Cárdenas Cruz en las páginas de "EI Gran Diario de México", en un verdadero erradero, donde se dejaron sentir las más violentas reacciones y los más altisonantes comentarios. El país representado en las Cámaras, era un verdadero caldero a punto de reventar. Se cuestionó la elección presidencial de Carlos Salinas de Gortari, se habló de ilegitimidad del presidente entrante; el naciente PRD comenzó por adoptar medidas más beligerantes y totalmente alejadas a los principios del derecho. Comenzó la resistencia civil.

La primera división que se hizo evidente en la Cámara de Diputados durante la LIV Legislatura ocurrió cuando el grupo encabezado por Rafael Aguilar Talamantes, abandonó el llamado FDN. Así como se acordó formar éste frente en octubre de 1986, poco a poco se fue disolviendo mediante presiones y cochupos con el dueño del PFCRN. Sobre todo después de aquella declaración de Ricardo Pascoe Pierce, cuando acusó al PFCRN y al partido Popular Socialista (PPS) de haber optado por la autoexclusión y de estar al servicio de los intereses particulares del sistema y del gobierno.

Sin hacer un análisis más serio, el actual delegado político en Benito Juárez, acusó de entreguistas a Indalecio Sáyago, dirigente del partido solferino y a Rafael Aguilar Talamantes del PFCRN.

A la salida del PFCRN siguió la independencia del mismo PPS, que de acuerdo con los resultados de la elección de 1988, había registrado la mayor votación en su historia partidista. Algo que nunca más podría darse en la vida del partido que fundará el maestro Vicente Lombardo Toledano.

La versión difundida por el PPS ubicó su salida como consecuencia directa de los problemas entre la Corriente Democrática y el PMS, hechos que generaron una gran confusión en el proceso de postulación de candidato a la gubernatura de Baja California.

En la reunión de Mexicali, en donde se discutiría la candidatura de unidad del FDN, el PRD se cerró al diálogo, ya que sólo apoyaría - como lo hizo antes - la candidatura de Martha Maldonado. Otros problemas se dieron en Michoacán, donde el PMS y la Corriente Democrática amañaron el plebiscito en el municipio de Jiquilpan. Otros puntos de discordancia se dieron cuando ocurrieron los primeros acercamientos con el Partido Acción Nacional.

Ante la negativa de la Comisión Federal Electoral de otorgar un nuevo registro como partido al PRD, se logra un acuerdo para revitalizar al agonizante PMS. Así, el 7 de mayo 1988, el PMS cuya máxima contribución al desaparecido FDN en la LIV legislatura fue haber aportado 18 diputados, se convertiría, junto con la Corriente Democrática, en el núcleo central del naciente PRD. Partido al que en ocasiones se le ve periférico y en otras sumamente peligroso, ya que no es sencillo dejar al margen del análisis los riesgos que persiguen a la actual política económica como son: la sobrevaluación de nuestra moneda y el resistir las presiones del comercio internacional. Hay quien opina al interior del PRI y del PRD que sería muy riesgoso mantener estado actual de las finanzas hasta el día de la elección presidencial del año 2000, por lo mismo, no es casual lo que ocurre actualmente al interior de los principales gremios de economistas en donde se habla de una posible devaluación de la moneda.

LA SORPRESA PERREDISTA DE 1991

En este contexto político en donde los " paraestatales" parece volverán al carril, los grupos antagónicos que aloja el PRD comienzan una "guerra" interna por controlar al partido del Sol Azteca, intentando derrocar al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador. En el PRD todos los días se forman grupos y se establecen alianzas, muchas veces poco claras para los mismos perredistas.

En la búsqueda del poder al interior de sus filas se olvidan de lo fundamental. Abandonan por completo el trabajo de base y desperdician un tiempo valioso. Los nuevos perredistas se pierden en el discurso y la oratoria contra el sistema y el presidente Salinas o Zedillo. Incluso van más lejos, enfocan sus baterías hacia la discusión y no articulan a las fuerzas sociales que les otorgaron su voto en 1988 y en 1997. Se convierten en "buenos teóricos", pero pierden todo contacto con la realidad.

Al nuevo organismo partidista, según los mismo perredistas, le sigue faltando estructura, organización y comunicación. Como corolario de todo esto habría de venir la debacle electoral de 1991 y la que se espera en el año 2000, con un resultado final catastrófico, igual y como ya pasó en 1991, donde el partido del Sol Azteca perdió toda representatividad, sobre todo en el Distrito Federal, donde tres años antes habían ganado la senaduría y apabullado al PRI tres votos contra uno. Receta cíclica que repitió en 1997, cuando Cárdenas triunfó por un abultado margen para la gubernatura del DF y el PRD obtuvo la totalidad de las butacas de mayoría en la Asamblea de Representantes del Distrito Federal.

Empero, el PRD no logra en los albores del año 2000, consolidar esa voluntad política de cambio expresada en las urnas electorales del 88 y del 97. Según comentarios de un destacado ex presidente del PRI en la capital del país y ahora militante perredista, los dirigentes de su nuevo partido soslayaron que "en política el cambio es permanente". Cosa que hoy han olvidado como gobierno.

EL FUTURO DEL PRD

Hasta la fecha, la extraña mezcla PMS - democratizadores, todavía asemeja una barca sin timón que navega a la deriva y donde la presencia de Cuauhtémoc Cárdenas no ha sido superada. En su interior las luchas se agudizan y seguirán agudizándose producto de la entreveración de las más disímbolas corrientes y formas de pensar. En el PRD, lo mismo hay comunistas, como Pablo Gómez, Arnaldo Martínez Verdugo, Valentín Campa; trotskistas como Pedro Peñaloza y Pascoe Pierce, maoístas, leninistas, marxistas, comunistas revisionistas como Laura Itzel Castillo; socialistas de la talla de Graco Ramírez; hombres de izquierda como Lucas de la Garza y ex priístas como Roberto Robles Garnica, Cristóbal Arias, Moisés Rivera, César Buenrostro; sin descontar uno que otro oportunista como: Octavio Moreno Toscano y Carlos Bracho. Alguien diría por ahí, de esa "ensalada rusa" todavía no sabemos qué va a resultar. Menos ahora que el PRD ya probó las mieles amargas del poder en varios estados del país y para el resto no tiene experiencia ni candidatos.

El PRD es un partido comunista disfrazado de democracia; o no muy disfrazado para otros donde todo está "perfectamente repartido", de acuerdo con el pedigrí y las preferencias personales de sus dirigentes. Los dueños del PRD, no han dejado de ser y operar como la tradicional izquierda mexicana, totalmente totalitaria. Aunque existen muchos profesionales de la política, no alcanzan todavía a probar que existen otros ciudadanos deseosos de "hacer política". Es una "casta divina", donde se practica el sectarismo y se toman acuerdos en las cúpulas y quizá entre cópula y cópula, como parece ser la costumbre del Asambleísta Martí Batres Guadarrama, líder del PRD en la Asamblea de Representantes. El PRD es un lugar donde se ignora y ahoga el verdadero sentimiento ciudadano.

Tampoco es un partido que tenga una ideología definida, apegada a la realidad y a un enfoque nacional. Según el ex priísta José Luis Alonso Sandoval, ex diputado perredista, sería muy difícil definir qué es el PRD en estos momentos.

Aunque es cierto, al fracaso electoral de 1991, deben sumársele otros éxitos al PRD, sobre todo en Zacatecas y el Distrito Federal, donde hoy el PRD es gobierno. Pero así y como debe reconocérsele ese avance político, al cual se debe agregar su fuerza relativa en las Cámaras de Diputados y Senadores, debe agregarse uno o muchos otros descalabros. El más significativo ocurrió en 1992, en Michoacán, cuna del Cuauhtemismo, donde el PRD perdió el control de un estado donde había alcanzado 53 de las 113 alcaldías y la totalidad del congreso federal. Similares fracasos se le auguran para el año 2000, de no recapacitar el perredismo y entender, de una vez por todas, que ya no son oposición, sino gobierno.

La pérdida y avance de espacios políticos registrados por el PRD en los pocos años de su creación no sólo se los debe a una pésima organización, carencia de estructura, programa y cerrazón política para entrar por los caminos del diálogo y la concertación; también son producto de la ambición desmedida y la falta de preparación. Los ciudadanos eligen, pero en la mayoría de las veces no se fijan a quien eligen.

El PRD se ha visto dominado por la ambición y una creciente ola beligerante cuyo protagonista principal es el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador. Quien en los últimos días a adoptado una línea política y un tono de discurso desafiante, hasta chocar de frente con los grupos político - financieros,  que históricamente han sido pilares fundamentales en las nuevas estructuras de poder en el mundo. Como si de verdad los votos del pueblo contaran más que los votos cualitativos de los poderosos. ¿Qué le paso en Chile a Salvador Allende, Andrés Manuel López Obrador?

Por citar sólo dos casos por los cuales no debe ir el PRD, recuérdense primero las palabras de Cuauhtémoc Cárdenas el 5 de febrero de 1992 y 1993, las primeras en Querétaro y las segundas en el Restaurant Covadonga de la ciudad de México. En esos mensajes no sólo se ve el propósito de ocultar la debilidad de un organismo partidista ante los eventos electorales y donde se trata de sacar fuerza de supuestas organizaciones y defensas ciudadanas, para congraciarse con los diversos sectores del país. En este contexto, tanto a Cárdenas como a López Obrador se les olvidan esos factores ocultos que determinan el voto verdaderamente poderoso para el 2000. Y sin ellos no sólo es muy difícil llegar, también gobernar. Por favor pregúntele señor López Obrador al Presidente Zedillo que ha recibido de los grupos empresariales que le heredó Salinas.

Sí, el PRD está dominado por las mismas contradicciones que pulverizaron al PC, PSUM y PMS. En estos momentos se enfrenta a una terrible "guerra" interna en donde los grupos y las "castas" exigen el respeto a sus posiciones políticas y cotos de poder. Persisten los mismos métodos y estrategias de proselitismo partidista y priísta, donde sólo las élites opinan y los demás obedecen. Vale más la voz de los Padierna, Cárdenas, Batel, Gómez, Castillo que las del voto popular que dicen defender.

Han utilizado como principal arma de ataque, tal vez para ocultar su cruel realidad, la tendencia hacia la presión, intimidación y el amarillismo, para así tratar de convertir un partido en un grupo especializado en el chantaje político, siguiendo la escuela de las ONG de corte comunista. Más que darle una mínima coherencia ideológica a sus plataformas electorales y políticas, hoy en el PRD se da un retorno a como antes se habló y actuó. De nueva cuenta se amenaza con: toma de alcaldías, casas de gobierno, palacios municipales, cierre de carreteras, (las marchas hacia el Zócalo están canceladas por el momento), hechos de sangre en donde ha perdido la vida algún priísta, perredista, eperrista, o de plano hablar de traición a los principios de la revolución mexicana al abordar el caso Fobaproa o las Afores.

Este peculiar estilo de "hacer política" del PRD lo ha llevado de nueva cuenta a ser poco llamativo como opción política y le esta restado todo atractivo como partido aglutinador. Los precursores del PRD han dejado de ser ese motor que impulsó "las terribles y novedosas" pasarelas del PRI en 1987, mismas que fracturaron más al Revolucionario Institucional, hasta dejar de ser el factor que aglutinó el descontento ciudadano. Quizá por ello Cuauhtémoc Cárdenas, Muñoz Ledo y su grupo de simpatizantes, estén pensando en estos momentos abandonar esa línea, para establecer nuevas alianzas con otras fuerzas políticas y buscar entre los priístas resentidos o rezagados, como el ex regente Manuel Aguilera Gómez y los disidentes que encabeza Sergio García Ramírez en el PRI, la formación de un nuevo Frente Ciudadano para las elecciones presidenciales del año 2000; ya que el PRD ha dejado de ser aquello que se propuso el 7 de mayo de 1989, cuando emergió sobre la tumba de los que fue el PMS.

Ante esta disyuntiva histórica y  la posible fusión para sacar al PRI de la Silla Presidencial, sólo queda una duda en la mente. ¿Seguirá siendo Cuauhtémoc Cárdenas el candidato de esa gran alianza política que se planeo en Guanajuato entre Luis Echeverría, Vicente Fox, Manuel Camacho Solís, Porfirio Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas, o finalmente se abrirá esa puerta invisible para el personaje que, según dicen, viene de atrás? Para luchar en contra del candidato de la TECNOCRACIA.