La mentira, la patraña y el engaño son ingredientes básicos
en materia política. El hombre o mujer dedicado a dicha actividad nunca
debe perder de vista o ignorar dichos principios; el soslayar cualquiera de
ellos puede provocarle una lobotomía o de plano acabar con su carrera
política.
Lo único que establece la diferencia entre un homo
sapiens de un simio es la palabra, la capacidad de expresarse y manifestar
así sus pensamientos. En todo momento el homo sapiens tiene la capacidad
de manipular y controlar el habla, él sabe cuando abrir o cerrar la
boca.
Dicen que el pez por su boca muere; en política suele ocurrir lo mismo,
sobre todo cuando los charales creen haber alcanzado el tamaño de los
tiburones, sin haber rebasado las fronteras de un estanque.
Recientemente un "político" mexicano se atrevió y
escupió hacia el cielo. Inoportunamente y sin motivo aparente, abrió
la boca para denunciar una serie de actos -supuestamente ilícitos-
propuestos hace un año por el entonces Presidente
Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Vicente Fox Quesada. Con
certeza y firmeza el actual Gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés,
fue calificado de cobarde por las huestes panistas, entre otro cúmulo
de adjetivos, y todo por no haber hablado claro en tiempo y forma sobre las
indignas propuestas de hace un año. Entiéndase que el manejo
de los tiempos también es un principio básico en política.
Las intenciones y los alcances de las afirmaciones hechas por Humberto Moreira
sobre los lamentables sucesos ocurridos en la mina Pasta de Conchos, aún
no encuentra lógica, al menos no con sentido social y menos político.
Los deudos de los 65 mineros muertos en febrero de 2006, siguen padeciendo
los efectos derivados de la muerte de sus respectivos jefes de familia, sobre
los cuales - y hay que afirmarlo con tal contundencia porque así sucedió-
se montó el entonces recién llegado gobernador de Coahuila,
para hacer crecer su imagen política en el contexto nacional. En esos
momentos de pena y dolor para las familias de los mineros enterrados en la
mina de Pasta de Conchos, todo pasaba por la mente de Humberto Moreira, menos
la idea de que ese acto propagandístico con el tiempo se le revertiría.
El gobernador de Coahuila usó los cadáveres de los mineros en
su beneficio personal, los utilizó para su lucimiento y "crecimiento
político". Montó una farsa. Durante varios días
no se movió del lugar, parecía real y auténtica su actitud.
Un año después Humberto Moreira pretende seguir por esa misma
ruta, luego de haber entregado,
junto con otros gobernadores priístas, el control de la Cámara
de Diputados en manos del Partido Acción Nacional. Coahuila fue
una de las entidades que no tenía pretexto para ser arrollada por las
huestes de Acción Nacional. Menos todavía después de
la negativa de Vicente Fox para acudir y manifestar su pésame a los
deudos de los muertos en Pasta de Conchos. Sin embargo,
el PRI fue diezmado en las urnas el 2 de julio de 2006, un hecho político
que sigue generando muchas dudas entre los políticos coahuilenses.
¿A cambio de qué perdió el PRI en Coahuila?
Puede ser, dado que Vicente Fox es un tipo realmente
torpe y estúpido, que haya sugerido al gobernador de Coahuila Humberto
Moreira, lo que él ha sostenido en sus conferencias de banqueta y ante
los medios. Puede ser que Vicente Fox le haya pedido culpar a uno o más
inocentes para cerrar el caso Pasta de Conchos. Todo es posible. La única
duda que nos queda y que da para muchas reflexiones, es ¿por qué
el gobernador Humberto Moreira no lo aclaró en su momento? Más
aún, el desprecio de Vicente Fox hacia los coahuilenses fue pagado
con curules a favor de Acción Nacional. Coahuila forma parte de
las entidades entregadas al PAN el 2 de julio de 2006. En esos días
se le veía feliz a Humberto Moreira, se mostraba seguro, firme; como
cualquier hombre al que le sonríe la suerte. Como un hombre locamente
enamorado que puede traspasar las rocas sin lastimarse.
Sin lugar a dudas o resquemores, muchas son las circunstancias y los hechos
que deberá aclarar Humberto Moreira a los coahuilenses y a todo México
en su momento. En política los grandes secretos, como los grandes delitos,
jamás se dejan por escrito. Si Humberto Moreira habló en contra
de Vicente Fox, es seguramente por el hecho de que las manos de los muertos
lo están alcanzando, para hacerse justicia desde ultratumba.
A poco más de un año de los lamentables hechos ocurridos en
Pasta de Conchos, Coahuila, nadie ha hecho nada por los deudos y por las víctimas,
mucho menos un gobernador que para salir del paso ha intentado montar otro
circo político. Esta vez sus asesores o el clan manejado por su hermano
Rubén Moreira Valdés, del que se dice es el auténtico
poder dentro del Gobierno de Coahuila, se equivocaron rotundamente. Las declaraciones
y acusaciones hechas por Humberto Moreira en contra del ex presidente Vicente
Fox, no le servirán de nada, excepto para exhibirse y quedar como un
hombre poco discreto y poco inteligente. Un hombre que no inspira confianza.
Un provinciano que llegó a gobernador por fuerza de las circunstancias
y las negociaciones que hizo la dueña del SNTE, Elba Esther Gordillo
con el tabasqueño Roberto Madrazo ¿Alguien, algún político
o periodista, puede o podría confiarle ahora sus secretos a Humberto
Moreira Valdés?
Es claro lo que ha ocurrido en Coahuila, no es la primera ni será la
última explosión de una mina, donde el saldo son uno o muchos
muertos. Ese es el pan de cada día, es como la oración matinal
que hacen los mineros antes de irse a trabajar. Esa idea esta siempre latente
para el que vive y trabaja en las entrañas de la tierra. Es parte de
su existencia. Como el accidente de Pasta de Conchos han ocurrido un sin fin
en la historia de Coahuila ¿por qué este habría de calificarse
tan diferente?
¿Qué pretende Humberto Moreira al politizar el asunto? ¿Acaso
quiere hacer como López Obrador, ye colgarse del expresidente Vicente
Fox para crecer políticamente? Está claro que algo quiere el
gobernador de Coahuila, seguir lucrando con la muerte de 65 mineros, por los
cuales él y su gobierno ni siquiera han podido entregar a los deudos
sus respectivos cuerpos.
Sólo los buitres, señor Humberto Moreira, viven y se alimentan
de los muertos. Y, entiéndase que esto último nada tiene que
ver con las víctimas de Pasta de Conchos, es una clara alusión
al nombre y persona del ex presidente Vicente Fox, que en política
en paz descanse.