Quién era López Obrador ¿Quién es ahora?  

 

(8 - I - 04)

 

Por Felipe Moreno

 

Un pueblo sin memoria es una nación sin historia. Así parece ser México, un país que practica la usanza de los gatos. Enterrar el pasado es muy común en México, más cuando este pudiera llegar a ser molesto o definitivamente perjudicial para los fines que se persiguen, sean éstos tanto económicos como políticos. Nadie en México ve a largo plazo, se conforman con vivir sólo en el momento. El mexicano es un pueblo que vive engañado o bien le gusta el auto engaño. Esa eterna ilusión que al poco rato se le convierte en amargura pues aquellos que parecían sus Mesías resultan ser más de lo mismo a los pocos años. Y es que, lo “del agua al agua”, igual se va como vino.

Entusiasmados por unos cuantos pesos que la tercera edad recibe como limosna, el pueblo de la Ciudad de México se engaña, al grado de confundir la dádiva con la verdadera justicia social, la que siempre irá más allá del uso comercial o propagandístico del que utiliza como carnada electoral y facistoide esa noble mercancía que nos recuerda al actor Arturo de Córdova en la película “Dios se lo pague”. Historia fílmica del siglo pasado que es válida en estos tiempos, dónde con unos cuantos denarios se pueden comprar y sembrar conciencias en momentos de hambre y de crisis.

 

Así es México, un pueblo carente de memoria, una nación sin historia; un conglomerado que pronto olvida el pasado reciente y más remoto de sus hombres en el “poder”. Cegado por la ilusión y los espejismos del momento, su memoria se borra con unos cuantos pesos su actitud se vuelve violenta y "critica", como perros algunos llegan a defender el mendrugo que les dan. El pasado de un hombre violento, inestable e irritable puede así de fácil ser cambiado y quedar sus berrinches en el olvido. Ya, por arte de magia, nadie recuerda sus acciones para la quema de pozos petroleros en las chinampas tabasqueñas. Nada hay de malo en la Ciudad de México, y menos cuando el gobierno en turno aplica su ley particular teniendo como comparsa a La Asamblea. Claro es que "Júpiter" reparte rayos y centellas de oro y plata. Tiene bien atendidos a los encuestadores y medios de comunicación.

 

Nada pasa en la Ciudad de México, no hay delincuencia, no hay crisis, tampoco hoyos y basura en las calles y menos ha crecido el ambulantaje. Menos aún en zonas aledañas, donde el intervencionismo de otra nación en las actividades aeroportuarias de la Ciudad de México es un acto insultante. El valiente, nacionalista y honesto Jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador ha dicho, no desea enfrentarse esta vez con los gringos y menos con el Presidente de México. Ya no se opone como antes al TLC, ya no se complica la vida entrando en conflictos con otros personajes del momento, cosa que sólo hizo por conveniencia al principio de su gobierno en la Ciudad de México.

 

Bien dijo Carlos Salinas de Gortari, el posible clon de Andrés Manuel López Obrador, el tabasqueño esta construyendo bien su plan en pos de la Presidencia de México, ahora hasta le saca enfrentarse a los gringos. Cuando meses antes hizo todo un pancho e intervino subrepticiamente para que se erradicara el proyecto aeroportuario de San Mateo Atenco. Es claro el objetivo del momento. Por cierto, ahí viene la construcción de dos nuevas pistas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Y, aunque sean un proyecto federal, el gobernante de la Ciudad de México, ya encontrará las formas para opinar, colarse en la critica y ganarse algunos buenos puntos para incrementar su sobredimensionada imagen pública. Nuevas pistas y seguramente cómodas y modernas estancias para los nuevos elementos encargados de la seguridad en México.

 

Los tiempos cambian, ni duda cabe, ya no hay critica en los medios para quien calla y no responde, para quien usa como argumento falaz ese supuesto derecho a no informar, a no contestar cuestiones palpitantes en el interés nacional y más siendo uno de los aspirantes presidenciales más fuertes del momento. ¿Dónde dice que puede permanecer callado, de dónde esa reserva que la ley no le permite y menos su compromiso para gobernar?

 

¿Por qué no ser claro o claridoso como antes? ¿Tanto temor debe tenérsele a los gringos, señor Andrés Manuel López Obrador? Donde está pues esa “honestidad valiente”. Quizá sea ésta ya parte del misterio de los gatos.  

 

No olvidemos quién era el personaje en cuestión, pues parece y lo inventó Kafka y no Cuauhtémoc Cárdenas, por aquello de sus múltiples metamorfosis. No cabe duda, afecta levantarse temprano y tener la posibilidad de hacer tres o cuatro comidas en un día.